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Una pequeña parte de la Borgoña visita Barcelona

El pasado lunes 26 de abril tuvo lugar en Casa Fernández la presentación de los vinos de algunos de los productores que trabaja Julien Steinhauser de la barcelonesa tienda de La Part dels Àngels. En esta presentación pudimos charlando un buen rato con los vigneron, padres de las criaturas, probando algunas referencias de su buen hacer. Allí coincidimos con unos cuantos enochalados, tanto amateurs como profesionales y compartimos infinidad de agradables charlas. Este es un breve relato de lo probado.

Empezamos por el Auxerrois de la mano de Ghislaine y Jean-Hugues Goisot (Domaine Goisot en Saint-Bris), viticultores biodinámicos, cuya sapiencia intentan transmitir a sus vinos, expresando la mineralidad marcadamente caliza de la zona. Probamos su Bourgogne Côtes d'Auxerre Corps de Gardes 2008, un Chardonnay (o Beaunois de Chablis, cómo se conoce en la zona) delineado y ligueramente untuoso, tanto en fragancias cómo en textura, y un Saint-Bris Corps de Garde 2008, un Sauvignon delicioso, más mineral que vegetal, limpio y fresco. Dos muestras de una de mis bodegas favoritas del Auxerrois.

Pasamos a saludar a Franck Grux, que estaba presente cómo vigneron y cómo enólogo de Olivier Leflaive (Domaine/negociant en Puligny-Montrachet) y degustar el Chablis 1er Cru Montée de Tonnerre 2008 de Olivier Leflaive. Suelo ser bastante crítico con el uso de la fermentación en barrica y la crianza por parte de este domaine, pero sin duda sus Chablis suelen responder mucho mejor que sus vinos de la Côte de Beaune, desde mi punto de vista y este Tonnerre sigue esta dinámica.

Tras empezar con los blancos del norte, decidimos bajar directamente a la Côte Chalonnaise e ir ascendiendo hasta la Côte de Beaune, y para ello le entramos al Rully 1er Cru La Pucelle 2008 de Paul y Marie Jacqueson, mientras Marie nos explica que La Pucelle se vinifica mediante una crianza con sólo un 20% de madera nueva durante unos 11 meses. Dicha crianza no se percibe en ningún momento, siendo este vino un perfecto introductor a la grandeza de la Borgoña blanca.

Volvemos a la Côte de Beaune y volvemos a encontrarnos con Franck Grux quién nos da a probar sus propios vinos, vinificados en su bodega de Meursault. Un más que correcto Bourgogne les Grandes Coutures 2008 cómo tarjeta de presentación y un Meursault Les Meix Chavaux 2008, una parcela que comparte con su primo Jean-Marc Roulot y cuya acidez nos deja algo descolocados, aunque se aprecia una magnífica fruta, con un paso vigoroso y contundente, tanto en nariz como en boca. También probamos un Puligny-Montrachet Les Enseignères 2008 que Franck elabora para Olivier Leflaive, un blanco delineado pero no del todo placentero.

Seguimos con Alexandre Moreau de Domaine Bernard Moreau et Fils, cuya bodega se encuentra Chassagne-Montrachet, que presenta su Chassagne-Montrachet Blanc 2008 y su Chassagne-Montrachet 1er Cru Morgeot 2008, marcados también por la acidez. Se trata de un delicioso muestreo de lo que ofrece Alexandre en una añada similar a la 2007, pero con menor materia. Su village es de los mejores vinos comunales y su 1er Cru Morgeot, procedente de las parcelas La Cardeuse y Fairendes, se muestra con mayor frescura comparado con otros Morgeot de otros productores.

Junto a Alexandre se encuentra Henri Boillot, maestro propietario del Puligny-Montrachet 1er Cru Clos de la Mouchère 2008, una parcela dentro de Perrières de 4 hectáreas con derecho a nombrarse en el etiquetaje. Un blanco delineado, goloso y perfilado. Seguramente el blanco de la velada, aunque los puristas le achaquen falta de autenticidad, se trata de un muy buen trabajo en esta añada.

Y finalizada la tanda de vinos blancos, empezamos con los tintos de la Côte de Nuits con Cyprien Arlaud del Domaine Arlaud (Morey-Saint-Denis) como puerta de entrada. ¿Y qué entrada! Cyprien se está convirtiendo en un elaborador de vinos finísimos y frescos, con un perfil muy evocador. Su Bourgogne Roncevie Rouge 2007, elaborado con viñas situadas en Gevrey-Chambertin se muestra abierto y fragante, portando también un Chambolle-Musigny 2008 filigranero y etéreo. Un tinto muy digestivo y es que hace poco que Cyprien ha conseguido el certificado de viticultura biodinámica.

Justo a su lado se encuentra Emmanuel Humbert de Domaine Humbert Frères (Gevrey-Chambertin), lleno de su bonhomía que refleja en sus vinos, francos y frescos, cómo su Fixin Rouge 2007 y su Gevrey-Chambertin Vieilles Vignes 2008, que se presentan directos, pero no excesivamente profundos.

Bajamos a la Côte de Beaune para probar el Volnay 1er Cru Les Chevrets 2008 del Domaine Henri Boillot, vinificado en la antigua bodega de la familia en Volnay, y parece haber capeado bien las granizadas que asolaron Volnay en este 2008, ya que se muestra cómo un tinto no excesivamente marcado por la falta de madurez. Buen trabajo tanto en viña como en bodega.

Y acabamos en la Côte Chalonnaise con el Rully 1er Cru Les Cloux 2008 de Paul et Marie Jacqueson, un tinto ligero y goloso, perfecto para tiempos veraniegos y con el maestro Vincent Joblot de Domaine Joblot (Givry) sirviendo su Givry Le Pied de Chaume 2008, algo primario y su Givry 1er Cru Clos de la Servoisine 2008, seguramente de los vinos tintos más valorados del sur de la Borgoña y que en esta ocasión presenta ligueros atisbos de aromas de verdores, pero su personalidad los esconde bajo una fachada de gran tinto.

Magnífica iniciativa que culminó con una cena junto a los bodegueros en el Restaurante Via Veneto, pero eso es ya harina de otro costal.

Informe Señoráns: El Albariño más longevo

Uf, ¿Quién podría resistirse? Recibido el newsletter del Monvínic, leí con fruición que estaban preparando una vertical de uno de los mejores Albariños, el Selección de Añada del Pazo de Señoráns desde el año 2004 hasta el 1997, ni más ni menos que dirigida por Marisol Bueno, propietaria junto a su marido Javier Mareque de la bodega, y poco menos que segundos tarde en apuntarme.

Una gozada el poder charlar con Marisol, cuyos vinos tienen su génesis en la compra de la finca de Vilanoviña durante el año 1979, dónde el matrimonio liberal (ella era profesora de biología y él médico) deciden establecerse en pleno valle del Salnés, dónde respirar ambiente rural, produciendo kiwis y vino.

Pero Marisol no tuvo simplemente la visión de un proyecto individual y familiar, sino que su tenacidad la llevó a pensar en una empresa de mayor profundidad, cuya influencia abarcara toda la comarca, impulsando el vino de Albariño. Este esfuerzo se explica con 21 años de presidencia del Consello Regulador do Viño Rías Baixas, quienes vieron recompensado su trabajo con la aprobación de la Denominación de Origen en el año 1988, nacida de la anterior Denominación específica Albariño que fechaba del año 1980.

Denominación de Origen Rías Baixas:

Es increíble conocer las cifras de esta Denominación de Origen, cuyo marco de plantación se configuraba originalmente en tres subzonas, formadas por las parroquias del Val do Salnés, Condado de Tea y O Rosal, ampliándose en 1996 con la subzona de Soutomaior y finalmente en el 2000, con la subzona de Ribeira do Ulla. Una D.O. que en el año 2008 presentaba cifras de 6577 viticultores, que se repartían 3646 hectáreas, vamos, minifundismo en estado puro. El número de bodegas ha ido aumentando de forma exponencial, creciendo de las 14 iniciales en el año 1988, a 201 veinte años después.

Marisol, cómo buena excargo representativa, nos introduce en el mundo Albariño con una visión muy maternal de la Denominación, que aún transpira un aire joven, aunque con el camino ya muy recorrido, pero situándose un peldaño por debajo de la madurez, sólo con un que por demostrar dentro del mercado mundial del vino, la longevidad de la Albariño. Y con la premisa de comprobarlo que nos encontrábamos, pero antes, unos breves sobre la bodega.


Pazo de Señoráns:

Una bodega que presenta como señas de identidad la modernidad y la asepsia, y cuyas 12,5 hectáreas de viñedos propios (que no están al 100% de producción) se ven completados con el fruto de 180 proveedores de uva, a quienes se les encamina en la búsqueda en unos criterios cualitativos determinados.

Viñedos emparrados y en espalderas, monovarietales de Albariños de suelos franco-arenosos graníticos, vinificados por Ana Quintela en acero de inoxidable, con la excepción de un nuevo vino, el Sol de Señorans 2006, fermentado en inox y criado con sus lías en barricas de roble caucásico y francés de 500 litros. El Pazo de Señoráns básico se cría en inoxidable, similar al Selección de Añadas, pero con la diferencia que el SA se mantiene durante unos 34 meses de media, junto a sus lías, y sin realizar la maloláctica. Pero entremos en la cata:

Sol de Señoráns 2006:

El nuevo vino de la bodega, cuyas 6000 botellas no proceden de uvas seleccionadas, pero que se han tratado con el mayor de los mimos, se presenta algo cohibido, con sensaciones marcadas de pipas de girasol junto a flores blancas y fruta amarilla de hueso. Intensidad aromática media. En boca presenta menos volumen que sus hermanos, pareciendo que la crianza le ha rebajado en densidad. Francamente, un vino que no me atrapa ya que no es el perfil que busco en un Albariño de calidad, aunque seguro tendrá un mercado, el mismo que motiva la inundación el mercado de blancos fermentados en barricas.

Pazo de Señoráns 2008:

Intensísimo y aromático, este Señoráns 2008 exhibe una franqueza y dirección aromática espléndida. Nunca seré muy buen pitoniso para determinar su posible evolución, pero seguramente compraré más botellas para ver su evolución. Eso sí, ahora mismo está tremendo.

Pazo de Señoráns 2007:

El contraste, tanto en lo visual cómo en lo aromático, con su hermano del 2008 es extremo. Algo cohibido, denotando un trabajo de lías más marcado. La botella en cuestión no parecía mostrar su mejor cara.

Pazo de Señoráns Selección de Añada 2003 Magnum:

Abierto por error, ya que la bodega dijo que enviaba un genérico 2003 embotellado en formato de Selección de Añada por error y resultó ser ciertamente un SA. Una maldad, me gustó muchísimo más la botella de 75 cl. que la de litro y medio. Pero de ella, ya profundizo algo más en la tanda siguiente.


Pazo de Señoráns Selección de Añada 2004:

Visual algo subida, con una muy buena densidad y algo de carbónico en la copa. Su nariz está muy marcada por las lías, dejando trazas de levadura y pipas de girasol. Es curioso, el más profano se podría preguntarse si habían trazas de crianza en roble, sobre todo por la frescura de la fruta amarilla que se veía ahora mismo algo escondida. En boca muy buenas sensaciones, algo salvaje por acidez y con la necesidad de asentarse en botella.

Pazo de Señoráns Selección de Añada 2003:

Buena visual, densidad y untuosidad, limpio y brillante. Su nariz se muestra bastante equilibrado pese a ser de la vendimia de la canícula, con las notas de la crianza en lías queda matizada por la fruta amarilla más madura. En boca se muestra algo más corto en acidez, perfilando un carácter más amargo en las sensaciones bucales y en la retronasal. Aún así, mucha calidez, pero también mucha calidad.

Pazo de Señoráns Selección de Añada 2002
:

Intensidad sin matices, donde la fruta de hueso amarilla y la hierbabuena se entrelaza con los aromas de su prolongada estancia en depósito, representado en los brioches. En boca muestra muy buena textura, delicioso y fresco, pero con menor recorrido que el SA 2000, que se podrían asimilar en perfil, semejándose por la frescura de la cosecha. Está evolucionando de maravilla.

Pazo de Señoráns Selección de Añada 2001:

La casa parece mantener unos parámetros cualitativos muy homogéneos, rozando un gran nivel. Pero entiéndase el uso del término de homogeneidad, no por aparentar un estado de estandarización, sino más bien, por la capacidad de a través de diferentes añadas, con perfiles climáticos tan diferenciados, interpretar sus características y poder trasladarlo en el vino de forma perfecta y eso se percibe con este SA 2001. Maduro, graso y de marcado signo cálido, de buena evolución, seguramente quedando algo por debajo de sus homónimos, pero mostrando una gran calidad.

Pazo de Señoráns Selección de Añada 2000:

Seguramente el más mineral de los Selección de Añada, entendiéndose mineral por ese carácter que influencia a los aromas más de humo y talco, con una fruta casi cítrica cómo componente frutal. Frescura y acidez, goloso y de densidad, todo unificado en perfecto equilibrio. ¡Quién tuviera una botella para ver su evolución!

Pazo de Señoráns Selección de Añada 1999
:

¡Qué grande! Visual de buena evolución, con brillo. Su intensidad nasal denota su vigor, dónde los amielados y los florales se cogen de la mano, deliciosamente amembrillado, con equilibrio e intensidad. Un gran blanco, sin duda, dónde la boca presenta frescura, anchura, de carácter ácido y a la vez, una textura densa. Buen nervio aún, lo que me permite suponer que aún presenta cualidades para evolucionar positivamente en botella. A los poseedores de un ejemplar, enhorabuena.

Pazo de Señoráns Selección de Añada 1997
:

Se sirvieron dos botellas, de las cuales una de ellas estaba totalmente oxidada, y la otra se mostró algo fatigada con la aireación, dejando una sensación de que su momento ya paso. La primera añada del Selección de Añada se elaboró en 1995, pero la bodega dispone de muy pocas botellas, lo que dificulta experimentar con esa añada y ver su evolución con mayor facilidad. Pero nosotros ya estábamos rendidos a la evidencia de los Selección de Añada 2000 y 1999, que a la postre fueron los vinos que gustaron a más participantes, por lo que no se hizo necesario que este 1997 brillara para reconfirmar que el Selección de Añada evoluciona de manera deliciosa.

Estas fueron las sensaciones que me transmitió la velada, y lo menos que puedo hacer es transmitir mi enhorabuena a la bodega, porque su trabajo es magnífico. A mantenerse en la brecha.

Anexo fotográfico: Cata de Pazo de Señoráns.

Entrevista a Ana Quintela en Vadebacus.

La colina roja, Kastanienbusch

En Siebeldingen, pueblecito encantador dónde los haya, tiene su base de operaciones Hansjörg Rebholz, localidad situada en la parte sur del Palatinado, muy cercana a Landau. Fue allí hacia dónde nos dirigimos, en la que sería la última visita durante nuestro periplo germánico. Hansjörg ostenta en la actualidad la presidencia de la VdP regional.

La bodega compuesta por varios edificios, se organiza en una preciosa edificación dónde tienen su hogar los Rebholz, la sala de catas y sala de etiquetado. Dicho conjunto se encuentra cercado por un riachuelo, que fruto de las lluvias de la noche anterior había visto crecer su cabal de forma vertiginosa. Justo detrás de la bodega, al otro lado del riachuelo, se encuentra la sala de crianza de los vinos tintos, dónde Hansjörg elabora seguramente los más reputados Spätburgunders y Chardonnays de la zona, aunque su fuerte sea otro perfil de vinos, los rieslings secos, sequísimos. Estos se vinifican en otra instalación, dónde destaca el parque de depósitos de acero inoxidable. Y es curioso. Hänsjorg considera este elemento más interesante para la Riesling que los toneles clásicos de roble que se estilan en la zona.

Cómo toda buena visita, no quedaría completa si no se visitaran las viñas, y aquí no hubo excepción, pero antes, tras una gran copa del PiNo 2004, el sekt (vino espumoso) que elabora con las Pinots típicas de la Borgoña, Birgit nos ofreció un gran momento con una estupenda taza de café, acompañada de unas magníficas tartas elaborada por ella misma. Y es que se nota que los Rebholz son unos magníficos anfitriones, pero también unos encomiables gourmets. Tras la opípara merienda, cogimos el coche y nos dirigimos hacia las viñas. La bodega posee unas 15 hectáreas, entre las poblaciones de Birkweiler, Albersweiler y Siebeldinger. Hänsjorg nos explica que la bodega vinifica hasta 10 castas diferentes, llegando a alargar la vendimia hasta 8 semanas.

En la línea de vinificación, la bodega le gusta clasificar según si los vinos proceden de una viña o según la composición del suelo del viñedo. En la primera clasificación entrarían desde los GG de Kastanienbusch en Birkweiler y Im Sonnescheim en Siebeldinger, pasando por Latt, un viñedo de Gewürztraminer situado en Albersweiler. La línea de terroir clasifica según suelos, areniscas (Vom Buntsandstein), pizarra roja (Vom Rotliegenden) o calizas (Vom Muschelkalk).

La primera viña que pisamos es Latt, una ladera que plantara Eduard Rebholz en 1947. Plantación en pérgolas para un Gewürztraminer denso y aromático, reflejo de una tierra algo tocada por la pizarra y los loess, pero con proporción de basalto. Hänsjorg está pensando en implementar riego, ya que los últimos años está sufriendo sequía, aunque aún no lo implementa. De allí pasamos muy rápidamente por la viña de Muskateller, junto las instalaciones del Instituto de la uva Geilweilerhof. Dejamos de lado Im Sonnescheim, una viña rica en areniscas y gravas, ya que nos queda algo apartada de la ruta y nos dirigimos al viñedo más personal y característico de la región, Kastanienbusch.

Esta colina roja, muy rica en pizarras y areniscas de esta pigmentación, recibe su nombre derivado de la cantidad de arbustos de castañero que coronan la colina, hasta los 300 metros sobre el nivel del mar, dónde sólo hay Riesling. Aquí también el bosque del Palatinado hace también de barrera protectora de las heladas y las inclemencias meteorológicas. Allí Hänsjorg nos realiza una clase magistral sobre la composición del suelo de Kastanienbusch. La pendiente es destacable, aunque por lo que nos contó, la vendimia se realiza con la ayuda de un tractor de reducidas dimensión. Las autoridades recientemente han decidido ampliar las hectáreas de viñedos con derecho a llevar el nombre de Kastanienbusch, aunque para nuestro gusto, parte de la ladera de la zona ampliada, poco o nada tiene que ver con las características específicas del viñedo. Tras disfrutar un buen rato de las vistas, decidimos volver a la bodega a probar el fruto de esas tierras.

En la sala de cata nos ofrece las muestras de la añada 2007, que tan grande parece venir. Un Muskateller kabinett trocken muy jovial, un Sauvignon Blanc trocken herbáceo y algo ligero. La línea de vinos de terroir se inicia con Riesling "Vom Buntsandstein" kabinett trocken 2007, Riesling "Vom Buntsandstein" spätlese trocken 2007, Riesling "Vom Rotliegenden" Spätlese trocken 2007, Riesling "Vom Muschelkalk" spätlese trocken 2007. El perfil de vinificación es algo parejo y las diferencias entre terruños en juventud se hace difícil de percibir, pero su estilo seco, vibrante y con un perfil cítrico los convierte en verdaderos reflejo de quién busca vinos alemanes totalmente secos. Los Riesling Im Sonnescheim GG 2007 y Riesling Kastanienbusch GG 2007 los probamos directamente de la tina de acero inoxidable y ¡cómo vienen!, eso sí, hace falta tener algo de paciencia. Respecto a los vinos con niveles de podredumbre noble los Riesling "Vom Rotliegenden" Spätlese 2007, Gewürztraminer Spätlese 2007, Gewürztraminer Albersweiler Latt Auslese 2007 se muestran demasiado jóvenes y primarios para disfrutar con ellos. No así el enigmático Zeit & Geduld TBA 2005, un edelfaüle a base de una mezcla secreta, francamente delicioso y goloso.

Un magnífico colofón que terminó con una cena en el Sonnenhoff, el mejor restaurante de Siebeldingen, dónde disfrutamos de las mejores recetas de la región junto a los más borgoñones vinos de Hänsjorg. Pero eso ya queda para nuestro recuerdo.

Y así finaliza el relato de las aventuras vividas durante esos días. Espero que haya sido de vuestro agrado.

Nota de redacción: Disculpas por los retrasos de publicación, pero causas ajenas a la redacción (que no del autor) han provocado un continuado retardo de la salida del artículo. Gracias por vuestra paciencia.

La llave de Pechstein Kopf

Al día siguiente habíamos quedado con Annette para visitar las instalaciones de Bürklin-Wolf en Wachenheim, pero antes debíamos visitar un sitio muy especial, Pechstein Kopf (traducido a lo basto como cabeza de piedra de alquitrán), el antiguo volcán en cuyas laderas está situado el pago del mismo nombre y en el que actualmente se aposenta un hermoso lago. Lastimosamente Annette no pudo estar con nosotros, pero nos dejó en buenas manos, las de Tom Benns, un británico muy salao, encargado de ventas de la bodega y con quién pasamos un fenomenal rato. Pero sigamos el viaje.

La carretera que enfila hacia el volcán atraviesa los mejores pagos de Forst, los ya visitados con Gunther Hauck de Bassermann-Jordan el domingo, Jesuitengarten a la derecha, Kirchenstück a la izquierda y arriba a la derecha Pechstein, quedando Ungeheuer a la izquierda, pagos de los que también comparten parte de la propiedad y conforman las casi 28 hectáreas de viñedos propios. La pendiente va aumentando, cuando nos adentramos en el bosque. Allí aparecen las puertas del volcán, cuya barreras estaban bajadas y nada hace denotar el espectacular paisaje que nos espera. Nada, no. El suelo oscuro volcánico, totalmente inundado de basalto, reflejo de lo que debió ser las puertas del infierno en un pasado no tan lejano, geológicamente hablando. Impresionante paisaje dónde los propietarios de la bodega se había montado más de un sarao privado, con la complicidad de las autoridades locales (mejor no preguntar).


Tras la excursión por la montaña nos adentramos en las nuevas instalaciones de Bürklin-Wolf llamadas Kolbscher Hof, visitando la vinothek (tienda) dónde Tom empieza abrirnos la linea del 2007. Seguimos con un especial nivel en los básicos, tanto el Riesling Trocken, como el Ruppertsberger, un más prieto Böhlig PC. Los GG 2007 deberán esperar y es que aún están en depósito. Pero antes de bajar a probarlos, hacemos un repaso general a anteriores añadas. Los Pechstein y Kirchenstück 2006 están más aposentados pero se perciben aún bastante primarios, el Gaisböhl 2005 destaca por su madurez y un esplendoroso Kirchenstück 2005 empieza a asomarse. En esas y tras una fallida botella de Jesuitengarten Fass 63, decidimos bajar a catar los GG del 2007 y de paso visitar las instalaciones técnicas, destacando la sala de prensado puesta al día, situada sobre la bodega subterránea. En ella hay todo tipo de toneles de roble, incluso alguno con el sistema de refrigeración incrustado literalmente en la madera. Tinas de fermentación, depósitos de cemento y un botellero merecedor de una más prolongada estancia en él, dando buena cuenta de los tesoros que en ella se guarda.

Junto a uno de los jóvenes enólogos, Steffen Vogt, segundo de a bordo a nivel técnico, empezamos a probar los GG de la bodega, destacando la delineación del Jesuitengarten (del tonel 22), el monolítico y mineral Pechstein (del tonel 48) y el monumental Kirchenstück (del tonel 20), un vino que es capaz de emocionar ya, estando en tan temprana edad. Gran nivel del que daremos buena cuenta en los próximos años. Tras volver a la Vinothek, tras un tentempié, atacamos unos cuantos edelfaüles, que nos levantaron aún más el ánimo. El Wachenheimer Rechbächel Riesling Auslese 1998 mostraba una profundidad deliciosa, equilibrado en acidez, el Gerümpel Riesling Beerenaüslese 2005 y el Gaisböhl Riesling Trockenbeerenaüslese 2003, se mostraron golosos, primarios y con la necesidad de décadas de reposo. Un final de fiesta que se vio agrandado por una agradable sorpresa final. Apunto de coger el coche para irnos hacia Siebeldingen para visitar Hansjörg Rebholz nos encontramos con Fritz Knorr, jefe de bodega y verdadera historia viviente de la bodega, quién ha estado a las duras y las maduras dentro de la propiedad. Es más, heredó el cargo de su padre, por lo que la cosa ya venía de familia.

Y tras despedirnos, para Siebeldingen...

Tras Idig pasó la tormenta

Volviendo al Mittelhaardt, dirección a Gimmeldingen, los núcleos convectivos crecían más allá de las montañas, pero visto lo visto, la tormenta decidió respetar nuestra visita a Weingut Christmann. Allí nos dieron la bienvenida Gisela y Fritz Christmann, padres de Steffen, enseñándonos las nuevas instalaciones de la sede social, dotadas de las últimas novedades técnicas, tanto en iluminación como en cocina para el office, dejando un espacio diáfano como una coqueta sala de cata. Steffen, 7ª generación de la familia y presidente nacional de la Verband Deutscher Prädikats, apareció con un discurso algo arrollador, demostrando que ahora mismo está muy involucrado con asuntos administrativos y es que la presidencia de la VDP le están apartando algo de las atenciones que debería dar en su propia bodega, o eso nos pareció, ya que de largo fue la visita más fría (seguramente el problema fue que veníamos de dos visitas maravillosas y la comparativa se hacía odiosa).

La cata de sus vinos secos también nos deparó una sensación de dificultad bastante palpable ahora mismo, aunque el Königsbach SC 2007 dará paso a un magnífico vino de buena longevidad. A los Idig y Mandelgarten GG 2007 les veremos más la cara en febrero, ya que no se mostraban en plenitud. Los Edelfäules aún permanecían en depósito y pese a que presentan unos parámetros históricos de acidez y dulzor, nos quedamos sin probarlos. Algo más domados, pero muy jóvenes e incluso algo cerrados, se mostraron el Idig GG 2005, el Madelgarten GG 2003 y el Idig GG 2002.


Tras la cata, y con las música de fondo de la tempestad, tronando y aumentando la velocidad de sus vientos, Steffen nos llevó a conocer Idig y eso ya compensó la visita de largo. Idig, un viñedo magníficamente orientado (seguramente las mejores vistas del Palatinado central), situado en Königsbach y de pendiente algo pronunciada, es viñedo 100% ecológicos, lleno de rúcula silvestre en los márgenes, rematado por un mirador que permite apreciar la magnitud del viñedo.

Finalizado el paseo por la viña volvimos a la bodega y tras presentar nuestros respetos a los Christmann, nos despedimos y nos dirigimos hacia Wachenheim, dónde teníamos de recoger a Annette Siegrist, quién nos quería llevar a cenar a otra de las antiguas instalaciones de Weingut Bürklin-Wolf, Hotgut Ruppertsberg, una antigua granja restaurada y reconvertida en restaurante a los pies de Gaisbohl. Allí mientras disfrutáramos de unos deliciosas aves de corral de la región, regadas con una pasmosa vertical de Pechstein 2003, 2002 y 2001, mientras el cielo se desplomaba ante nuestros ojos. De paso, Annette se sacó de la chistera un Pechstein Riesling Spätlese 1973 monumental, un algo más fatigado Pechstein Riesling Auslese 1976 y un Pechstein Riesling Eiswein 1987 algo oxidativo. Maravilloso cierre para una gran jornada.

Cena con Bettina Bürklin y visita a Weingut Wittmann

Annette Siegrist, manager export de Bürklin-Wolf, nos esperaba en el señorío, gusthof en alemán, de la bodega en Wachenheim para darnos la bienvenida. Impresionante instalaciones, dónde tiene su residencia Bettina Bürklin, junto a los antiguos edificios dónde la weingut tenía su sala de prensado y el chais, junto las caballerizas, y justo al lado, la que sería nuestra residencia durante esos días.

Antes de la cena, descansados e instalados, Bettina nos recibió en su casa, presentándonos a sus cuatros hijos, el futuro de la bodega, educados pero joviales. En la terraza disfrutamos de una descansada charla, con vistas al magnífico jardín y una copa de Geheimrat Dr. Albert Bürklin Brut 2004, roto el sosiego por una bandada de cuervos negros que habían decidido anidar entre los inmensos plataneros del jardín, con el beneplácito de los ecologistas de la región y el desconcertante efecto de hacer sentirse Tippi Hedren a los Bürklin y sus invitados.

Para la cena nos desplazamos a uno de los restaurantes de la bodega, Gasthaus zur Kanne, dónde Florian Winter y su equipo nos ofrecieron un menú gastronómico basado en el rey de la temporada en el Palatinado, el espárrago. Buena cena regada con unos cuantos vinos de la bodega, con unos magníficos Pechstein Fass 63 1999, Jesuitengarten Spätlese Trocken 1998, Kirchenstück Spätlese Trocken 1998 y Gaisböhl Auslese 2002. Y cómo ya era tarde nos despedimos, ya que el día siguiente nos teníamos de desplazar al Hesse renano (Rheinhessen).

Y es que el lunes por la mañana tocaba visitar a la familia Wittmann en Westhofen, uno de los puntales cualitativos de la mayor región productora vinícola de Alemania. Desplazamiento por autopista y llegada a una bodega que transpira ambiente familiar. Allí nos recibió Philipp Wittmann, quién ya ha recogido el testigo de su padres Elisabeth y Günter, relegándole a él a las labores del viñedo. Aunque se nota que Günter está encantado con su nuevo rol, ya que su pasión es la botánica, y eso se nota en el impresionante jardín de la propiedad familiar, señal además del magnífico clima de la región. También estaba allí Eva Clüsserath, mujer de Philipp, quién también procede de familia bodeguera (Weingut Ansgar Clüsserath) en Mosela.

Philipp decide empezar la visita enseñándonos parte de las 25 hectáreas que trabaja la propiedad, mayoritariamente jaspeada por la Riesling. Pasamos por Aulerde, Kirchspiel y paramos en Morstein, uno de los mejores viñedos de la región, ladera de la que la bodega trabaja cuatro hectáreas, con las mejores orientaciones posibles. Marga arcillosa, compuestas por arcilla, arena y rocas calizas, con loess, tierras trabajadas de forma ecológica, y eso se nota por la vida que desprende el viñedo, con parejas de halcones sobrevolándonos, liebres corriendo entre las viñas y las arañas despreocupadas entrelazando telarañas. Eso sí, mientras caía un sol de justicia, la tranquilidad se rompe por la gracia de dos cazas Phantom que deciden picarse sobre Morstein, mientras Philipp nos comenta que han decidido contratar un servicio "especial" de seguridad para la vigilancia de los viñedos...


Vuelta a la bodega para visitar las instalaciones técnicas, dónde en una primera fase superior la arquitectura funcional y moderna se entrelaza con la bodega inferior, dónde la tradición se refleja en la vejez de alguno de los toneles centenarios. Una bodega dónde se respira paz, fría paz, dónde destaca la figura de Buda entre sus galerías. La sala de barricas denota que Philipp está perfeccionando su vinificación de los spätburgubders, pero claramente su fuerte son los Rieslings, tanto los GG como los edelfäules.

Con una producción anual de unas 150.000 botellas, probamos la línea del 2007, mostrando la gran bondad de la añada, con ya un nivel de básicos impresionante, destacando sobremanera los Morstein Riesling Spätlese, Auslese y Auslese Goldkapsel. El Albalonga Beerenauslese se nostró goloso, con un nivel de acidez increíble. Y ya puestos en harina, Philipp nos abrió botellas de Morstein GG con el 2004, 2005 y 2006, destacando sobremanera el 2005. Los Wittmann, muy gentilmente nos invitaron a comer con ellos y ¿para qué negarse? Para comer abrieron un Morstein Riesling Spätlese 1990, que acompañó de maravilla el ágape. Después, tras ejercer un buen rato de conejillo de indias con los Spätburgunders, hicimos una vertical del Morstein Auslese S GK, con las añadas 2005, 2003, 2001 y 1999 sobre la mesa, estando muy disfrutable el 1999 y destilando grandeza de juventud el 2001. Algo fatigados, nos ofrecieron su jardín para realizar una siesta reparadora, tras tan magnífica jornada, y es que por la tarde nos esperaba Steffen Christmann.

Relato informal de la visita a Bassermann-Jordan

Era domingo al mediodía y salimos del avión, aterrizados en Baden-Württemberg cayendo un sol de justicia. La intención era dirigimos a Deidesheim, un bucólico pueblo situado en el Mittelhaartd, dónde allí nos esperaría Michael Wöhr para almorzar e iniciar la primera visita programada, Weingut Bassermann-Jordan.

Un poco de historia, que nunca va mal. Los Jordan llegaron desde Saboya durante el siglo XVIII al Palatinado. Fue Andreas Jordan quién conformó una de las mayores propiedades vinícolas de la época. Con su muerte, en 1848, la propiedad fue dividida en tres partes repartidas entre sus tres hijos, conformando la actual Bassermann-Jordan, que recaló a manos de Ludwig Andreas Jordan (1811-1883), la segunda es lo que actualmente conforma Reichsrat von Buhl que heredó Josefine, casada con Franz Peter Buhl y por último Dr.Deinhard, creada de la unión de Margarete Jordan y Georg Friedrich Deinhard. Generación tras generación la familia Bassermann-Jordan se convirtió en referente tanto enológico cómo político en la región llegando a ser L.A. Jordan representante del Parlamento de Frankfurt. Pero en el año 2002 el magnate de la publicidad deportiva y editorial Achim Niederberger decidió dar un nuevo impulso económico a la bodega y adquirió la propiedad, delegando en Ulrich Mell como director técnico y como gerente comercial en Gunther Hauck. Lo curioso es que el grupo Niederberger vuelve a ser propietario de las tres bodegas originales, aunque parece que de momento no se está pensando en la fusión de lo que otrora fuera la bodega que vio crecer Andreas Jordan. Eso sí, Bassermann-Jordan se está adaptando a marchas forzadas al turismo enológico, y dentro de sus instalaciones ya possee un restaurante, de nombre Freundstück y está restaurando lo que antaño era Der Ketschauer Hof (El tribunal de Ketschauer) para albergar un Relais & Château.

Y es allí precisamente dónde nos encontramos con Michael, dónde pudimos descansar y disfrutar de un magnífico almuerzo, junto a algunos vinos de la bodega como el Langenmorgen Riesling Spätlese Trocken 2001, Forster Ungeheuer Riesling Spätlese Trocken 1998 o Kirchenstück GG 2002. Vinos de placer sólo aterrizar, unidos a una buena comida con hortalizas de primera, junto a un ambiente deliciosamente relajado de domingo. ¿Qué más se puede pedir?

Durante el almuerzo se unió a nosotros Gunther Hauck, quién nos explicó el plan establecido. Primero, visita a los viñedos, sobretodo los Grosses Gewächs (Grand Cru) que posee la propiedad en Forst y Deisdeheim, luego visita a las galerías medievales excavadas bajo el pueblo, dónde la bodega tiene parte de las instalaciones técnicas, botellero y una colección privada de vinos viejos impresionante. El final de la visita sería una cata de los vinos del 2007. Pues para allí que nos fuimos.

Los primeros viñedos que visitamos fueron Jesuitengarten y Kirchenstück en Forst. Sorprende, aunque se lo había oido decir a unos cuantos, la cantidad de basalto que había en el suelo, aunque la proporción es aún mayor en Pechstein.


Trabajo con tratamiento ecológico en todo el viñedo (en esto los alemanes nos ganan de largo. Si queremos ser ecológicos, todo el pueblo tiene de ser ecológico). Utilización de señuelos con feromonas para los insectos, intento de mecanización del viñedo lo menos agresiva posible, y de abonos orgánicos, prescindiendo lo máximo posible de los productos de síntesis. Las hileras de vides están repartidas entre las diferentes bodegas, y se aprecia claramente cuales son de Bürklin-Wolf, de Von Buhl, etc. Parece que la floración aún no ha explotado. Allí Gunther nos ve con cara de sedientos y empieza a abrir sendas botellas del 2005 y 2003 de Kirchenstück, mostrando un carácter nítido de año maduro, cítricos de limas y piña, buenas acideses y carácter ligeramente amargoso en boca. De allí, para Hohenmorgen, en Deisdeheim, menos rico en basalto. Allí los GG 2006, 2004 y 2000 se mostraban más ligeros y con menor carácter.

Vuelta con la furgoneta por las viñas, sólo una pequeña parte de las 42 hectáreas que posee la bodega, mientras Gunther nos comentaba que el jueves anterior había habido una granizada que había afectado el viñedo del Mittelhaartd, pero no excesivamente a los GG de Forst. Lo que si que había pasado es parte de las galerías excavadas de la bodega se habían anegado, y para allí que nos fuimos a comprobarlo.

Bajo las instalaciones en Deidesheim se extiende una extensa red de galerías dónde se localiza el tesoro de la bodega compuesto de vinos de todas las añadas desde 1880, y algunas botellas más añejas, tanto botellas propias como de otras bodegas (incluso algún Rioja). Se respira historia, sin duda, con detalles estéticos que nos explican el largo recorrido histórico-enológico que tiene la región, destacando algunas ánforas de la época de la dominación romana. Delante de las botellas centenarias Gunther nos invitó a degustar alguna botella añeja y se decidió por un Riesling básico del 1900. Recién abierto el vino mostraba una visual no excesivamente parda, nariz de ahumados y tundra, destacando un aroma salino muy similar al Hanakatsuo (virutas de atún desecado) y una boca para nada plana, dejando las mismas sensaciones ahumadas por la retronasal. Un vino que se salía de todo parámetro analítico numérico, lleno de historia y emoción.

Tras el detallazo de Gunther, al trabajo que nos pusimos. Horizontal de algunos de los vinos del 2007, destacando el buen nivel de los básicos, reflejo de la magnífica añada que se nos viene encima. Interesantemente sabrosas las pruebas de tonel de Freundstück GG y Kirchenstück GG, y que esperaremos reconfirmar sus buenas sensaciones con el embotellado definitivo, que se presentará en febrero (ya sabéis dónde). Destacadamente primarios y frutales los Muskateller Auslese y Goldmuskateller Eiswein, y por último, densos y untuosos los Riesling Leinhöhle BA y Reiterpfad TBA, aunque duele reconocer que están en unos parámetros de lógico exceso de untuosidad y dulzor que dificultan algo su cata. Les pediremos muestras para recatar en unos años.

Finalizada la cata nos despedimos de Gunther, con la botella de 1900 bajo el brazo, para buscar refugio en las instalaciones de Burklin-Wolf, dónde nos esperaba Annette, pero eso es harina de otro costal.