7 de febrero de 2012

Vosne-Romanée 1er Cru Aux Malconsorts 2004 de Sylvain Cathiard

Pensar en la bella comuna borgoñona de Vosne-Romanée es pensar en algunos de los más grandes nombres de la cultura del vino, quintaesencia de la sutileza y elegancia de la Pinot Noir, reflejadas en grandilocuentes nombres de viñas cómo la Romanée-Conti, La Romanée, La Tâche o Richebourg. 

Estos Grands Crus, que son punta de lanza de la exquisita excelencia de pagos de la comuna, son complementados con un listado de 1er Crus, con nombres cómo Les Beaux Monts (11,39 hectáreas más 2,37 ha. clasificadas Village), Aux Brûlées (4,53 ha.), Les Chaumes (6,46 ha.), Cros Parantoux (1,10 ha.), Les Gaudichots (1,03 ha.), Les Suchots (13,08 ha.) o Aux Reignots (1,62 ha.), que vienen a ensalzar el gran nivel de viñedos existente en Vosne-Romanée, perla de la Côte d'Or. 

Sin duda, Les Malconsorts (o Aux Malconsorts) se encuentran dentro de este listado de Premiers Crus que hay que conocer, sobre todo motivados por la buena mano de un puñado de vignerons aferrados al sentimiento de exaltación de los vinos de estos pagos. Alguno de los vinos que surgen en Aux Malconsorts, elaborado por las manos adecuadas, llegan a ser más hedonísticos que vinos elaborados con uvas de Grands Crus, cómo de los sobredimensionados Echézeaux o Grands Echézeaux, o vinos de pagos excesivamente marcados por la crianza en barrica en su elaboración, como La Grande Rue de Lamarche. Siempre se habla de los 1er Cru Clos Saint-Jacques en Gevrey-Chambertin o Les Amoureuses de Chambolle-Musigny cómo pagos de máxima calidad de facto. Les Malconsorts, sin duda, se encuentra en el mismo nivel cualitativo.

Esta parcela, situada al suroeste del núcleo urbano de Vosne-Romanée, linda por el sur con Aux Boudots (el 1er Cru de Nuits más septentrional), encontrándose en la continuación natural de la ladera de los Grands Crus, colindando por el norte con La Tâche y Les Gaudichots (que viene a ser lo mismo, pero eso da para otra entrada del blog). Al este con el 1er Cru Les Chaumes y al oeste con la pequeña Aux-Dessus-des-Malconsorts y la parcela village de Les Damaudes.

5,86 hectáreas situadas en una ladera a 270 metros de altura de media, presentando un perfil geológico muy homogéneo, en los que encontramos suelos ricos en componentes argilo-calcáreos propios del jurásico medio, variando su profundidad según estratos, pero llegando a ser en determinados puntos de hasta un metro de profundidad.

Aquí los mayores propietarios son Domaine Dujac con 1,57 ha. y Etienne de Montille, con dos lotes de Aux Malconsorts, uno de 0,89 hectáreas de superficie, adquirido al Domaine Thomas-Moillard y otra, que etiqueta cómo Christiane en honor a su madre, de 0,48 de hectáreas en una parcela situada al lado de La Tâche. Los Domaines François Lamarche con 0,50 ha. o Hudelot-Noëllat con 0,20 ha. son otros de los productores que trabajan el pago. También el negocio Albert Bichot posee aquí 1,76 hectáreas bajo la marca Domaine du Clos Frantin.



Entre estos vignerons destaca la figura de Sylvain Cathiard, uno de los más afinados viticultores de la Côte de Nuits. El Domaine Sylvain Cathiard posee aquí 0,74 hectáreas dónde hay plantas de unos 40 años de edad, plantadas en 1972. Y es que este pequeño Domaine posee 4,25 hectáreas, con pequeños lotes de viñedos, cómo las 0,17 ha. de Romanée-St-Vivant, o 1eres Cru de Vosne-Romanée cómo las 0,16 ha. de Les Suchots, 0,24 ha. de Les Reignots o 0,29 ha. de En Orveaux, entre otros pagos. 

Sylvain es un viticultor de los de antes, empleador de una viticultura de control razonable (Lutte raissonnée) en el viñedo, dónde prevalece el equilibrio entre el estado del ecosistema del viñedo a nivel microbiológico y el estado de la biodiversidad del viñedo a mayores niveles, pero intentando ser poco intervencionista y sólo empleando la química en los momentos necesarios.

En el viñedo se realiza una primera selección de uva durante la cosecha, pero en la bodega pasa nuevamente por una mesa de selección, dónde la uva es desrapada en su totalidad. Aquí la vinificación se podría definir cómo clásica, con maceraciones prefermentativas cortas a baja temperatura, fermentaciones no excesivamente largas intentando evitar la extracción. La crianza se realiza en barricas nuevas (entorno al 70%) de roble de Allier de Remond y François Frères durante unos 18 meses y se embotella sin filtrar. 

Y este maravilloso Vosne-Romanée 1er Cru Aux Malconsorts 2004 se presenta como muestra del buen trabajo de Sylvain Cathiard, ayudado por su hijo Sebastian, quienes supieron extraer las bondades de la cosecha 2004 y plasmar la grandeza de este pago. Y es que en cata se exhibe con majestuosa calidad, tanto en visual cómo en aromática, presentando un ramillete de aromas equilibrados, dónde los matices de fruta roja se entrelazan con las notas de tierra húmeda, los florales otoñales y las finas especias, de forma evocadora, en un conjunto embriagador. De trago largo y delicioso, muestra una estructura edificada y bien acompañada por una textura sedosa. Profundidad y persistencia, sintetizados en este magnífico Vosne-Romanée, que a pesar de su juventud, se encuentra en un momento exquisito de consumo.

23 de enero de 2012

7, un winebar imprescindible en Girona


Desde los primeros días de enero tiene sus puertas abiertas el 7, el nuevo bar de vinos de la ciudad de Girona, situado en plena Plaça del Vi, bien protegido por las majestuosas arcadas de la plaza, precioso centro histórico de la coqueta ciudad del Onyar. 

Este proyecto, surgido de la unión entre Roger Viusà, joven sommelier de sobrada valía profesional, y Carlos Orta, propietario del restaurante Villa Más de S'Agaró y apasionado enófilo, nace con la vocación de ser un punto de encuentro para los amantes del vino, pero también un local que brilla con luz propia dentro de la oferta gastronómica de la ciudad.

Se trata de un Winebar, cuyo servicio de sala se realiza ininterrumpidamente de 9 de la mañana hasta las 12 de la noche, pero también de un restaurante, cuya cocina abre de 13 h. a 16 h., ofreciendo un menú de mediodía de 22 euros, y de 20 h. hasta las 23 h. con una oferta de platos más que interesantes. En el podemos encontrar un ambiente joven y animado, con un continuo movimiento de clientela, por lo que se hace obligatorio reservar.

La carta de vinos presenta un abierto y atrevido enfoque hacia los vinos naturales y biodinámicos, con una selección de vinos más que interesantes servidos a copas, pero defendiendo los vinos del país. Muy recomendable la selección de vinos blancos italianos de maceración pelicular o los tintos del Jura.

Sin duda, un lugar dónde sentirse a gusto tomando una copa de vino.

7 (Set)
Plaça del Vi nº7
17005 Girona
Cierra domingo y lunes al mediodía (abren a las 20 h.)
Tel: +34 972 215 604








15 de diciembre de 2011

Deseo

12 de diciembre de 2011

El después y el antes del Musigny Blanc

A los menos versados en el tema les sorprenderá, pero en la tierra de los más elegantes vinos tintos de la Borgoña existió y existirá un Grand Cru blanco elaborado con la uva Chardonnay. Se trata del único Grand Cru blanco de la Côte de Nuits que se puede elaborar desde que existen las AOC's.



De entre las 10,85 hectáreas de extensión que tiene el Grand Cru de Musigny, el mayor propietario por extensión es el Domaine de Comte Georges de Vogüé quién posee hasta 7,12 hectáreas del mismo. Este Grand Cru, quintaesencia de la elegancia borgoñona, actualmente está compuesto por tres lieux-dits o parcelas: Les Musigny (o Les Grands Musigny) con una extensión de 5,90 hectáreas, Les Petits Musigny cuyas 4,19 hectáreas son propiedad del Comte de Vogüé y los dos sectores de 0,77 hectáreas de extensión de la Combe d'Orveau. Es interesante ver en perspectiva este mapa del siglo XIX dónde ya se apreciaba la apabullante concentración de tierras que poseía este histórico Domaine en Musigny.

Este dominio de viñedos explica que existan hasta 0,65 hectáreas de uva blanca plantadas en la parte alta de Les Musigny, reminiscencia de cuando se empleaba dicha uva blanca para mezclar una décima parte de la misma con el vino tinto, vestigio de una viticultura ancestral. De allí salía la uva que permitió al Domaine elaborar Musigny Blanc hasta la cosecha 1993.


¿Cuál es el motivo por el que no podemos encontrar vino etiquetado cómo Musigny Blanc con las vendimias de finales de los noventa y principios del siglo XXI? La respuesta es muy sencilla. En los años 1986, 1987, 1991 y 1997 se realizaron una serie de replantaciones del viñedo, pensados en substituir las ancianas vides que provocaron la lógica desclasificación de los vinos a Bourgogne blanc genérico. Lógicamente ya han pasado más de 25 años desde la primera replantación y ahora está en las manos del Domaine comercializar de nuevo vino bajo la bandera del Musigny Blanc, aunque la prudencia y el buen hacer de los gerentes de la propiedad han hecho que no tuvieran a bien comercializarlo aún.

Y cómo muestra del trabajo que ha ido realizando el Domaine con la uva desclasificada, abrimos una botella del Bourgogne Blanc 2002 de Domaine de Comte Georges de Vogüé, un vino vinificado a la borgoñona, con su fermentación en barrica y una crianza en madera poco marcada. Se trata de un vino austero, franco, seguramente propio de las tierras de las que procede, tierras calizas de Comblanchien dónde la oolita tiene su protagonismo. Una aromática que se abre con el aire, dejando ver una muy buena interpretación de la cosecha, con la profundidad mineral bien compensada por la madurez y la densidad, con el alcohol equilibrado. En boca muestra nervio, densidad y estructura, pero con el equilibrio por bandera. Seguramente se trate de un "Rara Avis", pero sin duda estamos ante un gran Borgoña blanco.


19 de septiembre de 2011

Volviendo a Sancerre junto a los Cotat

Simple y amena. Así se ha tornado mi relación con el mundo del vino. Un pretexto para juntarnos con unos amigos, abrir botellas y disfrutar, siempre entorno a una mesa. Seguramente este tipo de experiencias no sean tan complejas como las maratonianas sesiones de cata que se imparten en congresos y ferias o realizando visitas enológicas a las regiones productoras del vino, pero sin duda se trata de una manera más sencilla y cercana para los que quieren gozar con el vino.

Con ese pretexto, hace poco organicé una velada dónde poder probar algunos Sancerre de la familia Cotat, viejos conocidos de este blog y seguramente de los vignerons que consiguen elaborar lo más delineados y estilizados Sauvignon blanc del planeta. Pero claro, eso de Sauvignon Blanc cuando hablamos de Sancerre suena a etiqueta impuesta por la moda de los varietales. Sancerre con mayúsculas.

Aunque los inicios no fueron precisamente alentadores. Para iniciar la velada, abrimos el Sancerre La Grande Côte 2000 de Pascal Cotat, pura muestra de un Sauvignon poco madurado, posiblemente condicionado por las circunstancias de la añada, cuyas atribuciones vegetales enmascaraban todo el conjunto del vino. Un vino para recatar en un tiempo, pero que no presentaba el perfil que tanto nos gusta de los vinos de Pascal. Tras él un Sancerre Les Montes Damnès 1997 de Pascal Cotat, que fue descartado por una oxidación galopante, muy destacable por lo visual y en dónde los aromas de mieles y cera enmascaraban todo el conjunto. Pensando en lo atrevido de calificar a este vino cómo afectado por una oxidación prematura (premox) con 14 años a las espaldas y conociendo la posible longevidad de los Sancerre de los Cotat, me inclinaría a pensar que se trataba de una botella que había sido mal conservada.


Tras estas dos pequeñas decepciones, se hizo la luz y aparecieron dos magníficas demostraciones del buenhacer de la familia. Primero con un Sancerre La Grande Côte 1996 de Francis Cotat, muy abierto y meloso, con aromas de fruta blanca limpia y algún recuerdo natural de fruta exótica, pero sin rastros de artificio. En boca se mostraba pleno, con amplitud y buena densidad, dejando algo de residual aún por hacer. Sin duda una botella magnífica que mostraba todas las actitudes para seguir evolucionando magníficamente. Tras él apareció el Sancerre La Grande Côte 1994 de François Cotat, hijo de Paul Cotat, y que por aquel entonces ya se encargaba de las vinificaciones conjuntas de la familia. Recordar que a pesar de tratarse de tres etiquetas con tres nombres de vignerons diferentes, a la práctica tanto los vinos de Francis Cotat, su hermano Paul, su hijo Pascal y su sobrino François se elaboraban por aquel entonces en el mismo lagar y siguiendo los mismos métodos de vinificación. En realidad la figura de François gana mucha relevancia en esta tanda de vinos, ya que 2 de los 3 vinos los vinificó él, empleando los métodos tradicionales de la zona.

Pero volvamos a La Grande Côte 1994, cuya etiqueta reza un gigantesco Chavignol, pueblo dónde se situaban la bodega y mayoría de viñedos que poseía la familia, pero que en realidad La Grande Côte se trata de un pago de una hectárea situado en el vecino Amigny, dónde poseen un lote de viñas viejas que les permite elaborar este monumento de rectitud mineral, delicioso y complicado a partes iguales. Un vino cuya mayor virtud es la de tenerlo todo y además, bien puesto. Vino con mayúsculas.

A pesar de los inicios, la velada certificó que poder probar vinos de esta familia con años es una delicia, además de ser factible, ya que aún se pueden encontrar sus vinos y los de sus respectivos hijos a precios moderados, circunstancia que por desgracia no pasa con el maestro Edmond Vatan. Seguiremos disfrutando con los Cotat.

Artículos relacionados:

Breves encuentros con Pascal Cotat

Sancerre Les Culs de Beaujeu 1999 de François Cotat

7 de mayo de 2011

Presentación de la etiqueta del Berg Schlossberg 2009

De uno de los más cualificados pagos de la histórica región vitivinícola del Rheingau, en Alemania, cuna de las vendimias tardías que más ennoblece a la más divina de las variedades de uva, la Riesling, la Weingut Georg Breuer elabora uno de los puntales cualitativos en la región.


Se trata del viñedo Berg Schlossberg, colina de pronunciada pendiente, llegando a puntos de hasta el 64% de inclinación, y diverso en orientaciones, cuya situación se localiza en la parte más occidental del municipio de Rüdesheim, en dónde la Riesling enraíza en un conjunto de suelos de pizarra desmoronada ricos en cuarcita. Aquí la bodega posee 3,3 hectáreas que desde la cosecha 2010 son cultivadas siguiendo parámetros ecológicos, y en las cuales 2,5 ha. son destinadas al cultivo de la Riesling, con plantas entorno a los 30 años de edad.

Desde el año 1980 la etiqueta del Berg Schlossberg es encargada a un artista para que intente ensalzar la identidad de la botella, y precisamente para la etiqueta del Berg Schlossberg 2009, que recientemente ha sido comercializado, se encargó la ilustración al artista zamorano José María Mezquita Gullón. El pasado 27 de abril tuvo lugar en Girona la presentación de la botella, contando con la presencia de Theresa Breuer, hija del malogrado Bernhard Breuer y del artista Mezquita Gullón, quienes nos acompañaron en un acto organizado por Vins Alemanys, su importador en España.

Breve reporte sobre la cosecha 2009

Tras un invierno sumamente frío y con buen nivel de lluvias para la preparación de la cosecha, las temperaturas se recuperaron de tal forma que en el mes de abril se registraron la segunda media más alta desde el año 1884, sólo superado por el mes de abril de la cosecha del 2007, lo que supuso empezar con cierto adelanto, a mediados de mes, la apertura de las yemas. Por suerte el mes de junio se presento más fresco y húmedo, habiendo terminado la floración los primeros días del mes, se presentó la lluvia tan necesaria para los suelos de Berg Schlossberg. Lógicamente el verano se mostró con un incremento de temperaturas que permitieron una óptima madurez fenólica, acompañada por una óptima ventilación e inversión térmica por las noches permitiendo mantener las condiciones sanitarias adecuadas. Así hasta octubre, dónde se recuperaron las temperaturas y la hidrometría adecuada. Por suerte, la semana anterior a la cosecha se pudo tener un tiempo estable y poder recolectar, lógicamente a mano, el fruto para poder ser vinificado en las instalaciones de Rüdesheim.

Allí se fermenta el mosto en grandes toneles de roble alemán, con los clásicos stück, de 12 hectolitros de capacidad y los doppelstück, con el doble de capacidad, permaneciendo allí hasta el momento de su embotellado, presto para su comercialización que no se realiza hasta al menos 18 meses después de la cosecha. En la analítica del Berg Schlossberg 2009 se revela sobre el 12% de alcohol, con una acidez total de 6,8 gramos y 2,5 gramos de azúcar residual, produciendo unos 5100 litros de vino.

El resultado es un vino, que a pesar de su edad, muestra sus credenciales de firmeza y austeridad, complejo en matices pero equilibrado en intensidades, tanto aromáticas cómo gustativas. Recuerdos cítricos bien matizados, sin estridencias artificias, con la complejidad mineral aún por desplegar y una acidez en boca que deja un óptimo balance, dejando clara sus credenciales de vino seco sin tapujos. Una nueva muestra de Berg Schlossberg con el inconfundible sello de la casa Breuer.

Tras la presentación de la añada, la etiqueta y el vino, vinieron el Berg Schlossberg 2008 (12'0% vol. / 7'8 acidez total / 4'8 azúcar residual) cómo comparativa con una añada más reciente, y para calibrar su potencial de maduración catamos Berg Schlossberg 1996 (11'9% vol. / 8'3 acidez total / 7'6 azúcar residual) y Berg Schlossberg 1990 (10'9% Vol. / 10'2 acidez total / 9'5 azúcar residual) y a pesar del gran nivel, sobretodo del sorprendentemente joven 1990, prefiero dejar en un segundo plano las valoraciones de los mismos ya que el ejercicio comparativos, a pesar de lo placentero del mismo y lo interesante, hace que se pierda la perspectiva conforme al 2009, pero ese 1990 es uno de los más grandes rieslings secos que he tenido el placer de disfrutar.

Anexo fotográfico:

Presentación mundial de Georg Breuer Berg Schlossberg 2009

Visita a la Weingut Georg Breuer

31 de enero de 2011

La mejor Saboya de la mano de la familia Dupasquier

Cuando el Ródano se adentra por el histórico ducado de Saboya sus estribaciones van ganando en magníficos paisajes, dónde pequeños lagos surgen, se aposentan idílicos pueblecitos enclavados en las pronunciadas pendientes, circundados por pastos dónde pacen tranquilas las vacas y en las colinas más soleadas se plantan bellos viñedos.


En Jongieux, una de esos deliciosos municipios, podemos encontrar establecida a la familia Dupasquier, familia de vignerons, dónde surge la figura de Nöel Dupasquier cómo faro patriarcal y cuyo trabajo durante años ha demostrado que nos encontramos en una región vinícola que merece tener una resonancia mediática mayor.

Los viñedos

La familia Dupasquier posee unas 14 hectáreas de viñedos repartidas entre Jongieux y Lucey, con 2,5 hectáreas enclavadas en la pronunciada colina de Marestel que se alza hasta los 450 metros, y en dónde los suelos poseen una consistencia caliza propia de los suelos Kimeridgianos. En las 7 hectáreas de variedades tintas hay plantadas Gamay, Pinot y Mondeuse, autóctona prima de la Syrah, y en las 5,5 hectáreas de castas blancas se encuentran Chardonnay y las autóctonas Jacquère y Altesse. Los viñedos cuentan con una orientación al oeste, protegidos por alguna de las montañas más altas del macizo del Jura de los fríos vientos provenientes de los Alpes, logrando una óptima madurez de la uva.

Meticuloso trabajo en viña, pero con una intervención mínima, siguiendo una viticultura alejada de los productos de síntesis, con vendimias manuales, metodología lógica apreciando las pendientes que aquí encontramos, utilizando podas en vaso y guyot.

El trabajo en bodega

Las instalaciones familiares se encuentran en pleno Aimavigne, núcleo situado a los pies del monte Charvaz, una de las montañas más sureñas del macizo del Jura, dónde los vinos blancos se crían en grandes fudres de madera usada en torno a los 12 y 18 meses dependiendo la variedad, empleando la mínima cantidad de sulfuroso posible, y los bazuqueos necesarios posteriores a la fermentación. Una vinificación que roza los métodos empleados para los vinos naturales, aunque es interesante escuchar las palabras de Nöel y su hijo David entorno al ponerse etiquetas a la hora de vinificar.

Para los vins de Savoie saca monovarietales de jovial y fresco Gamay, correcto y maduro Pinot, y un especiado, magro y delineado Mondeuse en los tintos. En blancos elabora también un Chardonnay algo marcado por las levaduras, un mineral y ligero Jacquère y un Altesse, elaborado con la uva de un pequeño viñedo situado en Lucey, magnífica piedra de toque para iniciarse con esta variedad.

También elaboran un vino rosado y un espumoso a base de Altesse, llamado Fleur d’Altesse, que también da nombre a otra vinificación con uvas pasas que elabora en determinadas cosechas, mediante vendimias tardías.

Y la joya de la corona, el Roussette de Savoie Marestel, elaborado con la misma Altesse, procedente de las plantas más ancianas de este cru específico y con las que se consigue un vino maduro, pleno, de carácter propio y longevo. Un blanco delicioso y del que he tenido el placer de probar unas cuantas cosechas, apreciando su capacidad de madurez de manera ideal.


Para los profanos en la región, vale la pena escaparse a conocer sus paisajes, sus gentes y su cultura, dónde se incluyen sus alimentos, sobretodo quesos y vinos. Se da la circunstancia que actualmente no hay un importador que se dedique a la comercialización de los vinos del Domaine, aunque la bodega está abierta a la venta directa a particulares, con unos precios más que razonable. Gracias a los sabios consejos de Andrés Conde que consiguieron inculcarme el amor y el apego por este negocio familiar.

Anexo fotográfico de las diferentes visitas al Domaine Dupasquier.