26 enero 2010
Echézeaux Grand Cru 2002 de Domaine Forey Pere et Fils
Me fascina la parcelación borgoñona, máxima expresión del minifundismo vinícola de la Côte d'Or, capaz de segmentar un pago cómo el Grand Cru Echézeaux, en el pueblo de Flagey-Echézeaux, cuya extensión no pasa de las 36,2583 hectáreas, y repartirlas entre 95 propietarios, ¡toma ya!

Los nombres cómo Les Treux (4,895 ha.), Clos Saint-Denis (1,8025 ha.), Les Cruots ou vignes Blanches (3,2895 ha.), Les Loachausses (2,4855 ha.), Echézeaux du Dessus (3,553 ha.), Les Rouges du bas (3,9955 ha.), Les Beaux Monts Bas (1,269 ha.), Les Champs Traversins (3,5855 ha.), Les Pulaillères (5,212 ha.), En Orveaux (5,0429 ha.) y Les Quartiers de Nuits (1,1279 ha.) responden a las diferentes parcelas que segmentan este Grand Cru.

Precisamente de tres de esas parcelas, 630 m2 de Clos Saint-Denis, 1460 m2 de Les Treux y 820 m2 de Les Quartiers de Nuits, Régis Forey elabora este Echézeaux. El que fuera otrora el encargado de la viticultura del Domaine du Comte Liger-Belair, trabaja 8 hectáreas de Pinot Noir, tanto en propiedad cómo en alquiler (en fermage), produciendo una buena cartera de vinos de las comunas de Nuits, Vosne y Morey.

Su receta en la vinificación es sencilla. Despalillado parcial, una corta maceración en frío, largas fermentaciones de hasta cuatro semanas y crianza entorno a los 18 meses en barricas nuevas para este Grand Cru.

Y Equilibrio es lo que cabría esperar en este vino, de elegancia y puño de hierro con guante de seda, para una textura y estructura envidiable. Aromática hedonista y limpieza de matices para más señas. Un Grand Cru que en su día costó unos 55 euros y cuyo punto de madurez está aún por llegar, pero que se encuentra en un fantástico estado de consumo. En Barcelona podréis encontrar los vinos de Régis Forey en La Part del Àngels y en la red en Coalla Gourmet.

*Nota: Una herramienta gratuita muy útil, la cual he usado para realizar el mapa del catastro de Echézeaux. Se trata de la página vinotopia, que permite insertar en el Google Earth tanto los mapas gráficos de algunas de las más interesantes A.O.C.s de la Côte de Nuits y Chablis, cómo los mapas catastrales de Vosne-Romanée y Flagey-Echézeaux.

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Escrito por Víctor Franco a las 18:06 | Enlace | Comentarios: 2
14 enero 2010
Antonino Izquierdo Vendimia Seleccionada 2006
Hay veces que a uno no deja de sorprenderle cómo una etiqueta, un a priori, una información, pueden condicionar lo que la verdad de la copa esconde.

Precisamente estas fiestas un familiar me regaló una botella de este Ribera del Duero, del cual no había oído hablar y he de reconocer que la poca información que había podido encontrar en la red sobre el mismo presagiaba que iba a tratarse de un vino al que no le acabaría de encontrar la gracia, ya que las características de este Ribera, elaborado a base de la fruta procedente de unos viñedos situados en Aranda del Duero, de unos 30 años de edad, de producción escasa y altas puntuaciones de la crítica internacional, parecían colocarlo en la línea de esos vinos hiperfashion que tan poco atraen mis compras y que suelen poblar la mayoría de las estanterías de las vinotecas patrias.

Pero hete aquí que tras abrir la botella, mayoritariamente Tempranillo y algo de Cabernet Sauvignon, mi percepción cambió, finiquitándola en un santiamén. Y es que en cata se mostró con una visual de color morado picota, presentando con un ligero ribete rojizo. Su capa delataba una no excesiva extracción cromática, sin sedimentos en primer plano, limpio y con brillo. Su intensidad aromática dejaba en primer plano una nariz de carácter claramente especiado, agradable, repuntado por el destello de la frescura etílica. Fruta negra madura y grosellas ácidas como fuente de frutalidad, pero con ese carácter atlántico mostrándose cómo un vino bastante equilibrado, que ganaba en profundidad por el buen trabajo con la crianza. En boca se mostró y se expresó con un atinado pulso, buen volumen, de tanino pulido, acompañado de una buena intensidad gustativa, definido entre lo amargo y lo ácido. Su persistencia seguramente sea su punto más débil, pero comportándose cómo lo que cabría esperar de un magnífico Ribera del Duero, cuya escasa producción y buena factura provocan que se sitúe en un precio elevado, en torno a los 44 euros. Sí os interesa, se puede comprar en la red mediante Vinissimus.

Un deseo para el 2010, no tener ideas preconcebidas…

Os dejo con una interesante iniciativa a favor de las gentes de Haití, que tanto nos necesitan, a través de una subasta solidaria de vinos.

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Escrito por Víctor Franco a las 18:43 | Enlace | Comentarios: 0
20 diciembre 2009
Deseo de un soñador
 
Escrito por Víctor Franco a las 12:00 | Enlace | Comentarios: 2
14 diciembre 2009
Cata horizontal de Meursault Perrières 2004
El concepto del terruño se amplifica sobremanera cuando nos adentramos en los arcanos listados clasificadores borgoñones, y con ganas de ver un pequeño reflejo de este intrínseco universo recientemente nos juntamos unos cuantos enochalados para disfrutar de una cata horizontal con uno de los pagos dónde, con más atino, brilla la Chardonnay más mineral, Perrières en el pueblo de Meursault.

Pongamos en antecedentes lo necesario para conocer este pago y las condiciones climáticas que rodearon el año 2004 en Meursault y así lograr acercarnos a su mejor definición.

Algunos datos informativos:

El Meursault 1er Cru Perrières se extiende sobre una superficie de 13,7079 hectáreas, al suroeste del pueblo de Meursault, situado a una altitud entorno a los 260 y los 300 metros sobre el nivel del mar, sobre una pendiente suave y cuya orientación busca la madurez de la uva mirando hacia el este. Perrières se podría segmentar en cuatro subzonas:

-Aux Perrières (0,7990 ha)
-Perrières-Dessus (3,3139 ha)
-Perrières-Dessous (8,6498 ha)
-Clos des Perrières (0,9452 ha)


Históricamente se ha considerado el Clos des Perrières cómo la mejor parcela de este pago, ya que a priori agrupa las mejores condiciones que se podrían dar en él, pero su régimen de explotación monopolístico, actualmente en manos de la familia Bardet, podría explicar en parte el porqué de la no clasificación cómo Grand Cru de este pago. Rodeando por encima el Clos se sitúa Perrière-Dessous, de dónde proceden todas las botellas de la cata, exceptuando la del propio Clos. Comparativamente con los otros 1ers Crus de la comuna, aquí el subsuelo calcáreo se encuentra a unos centímetros de la superficie, dándose suelos de composición geológica que datan del período calloviano, en parte ricos en mármoles calcáreos argovianos y caliza degradada que componen esa tan mítica caliza de Premeaux.

Los vinos de este pago se suelen definir por una estructura marcadamente mineral, con el complemento perfecto de la mayor cremosidad que suelen mostrar los vinos de Meursault, jugando con los componentes florales y jaspeado por una punta especiada muy característica.

La vendimia 2004:

En lo que se refiere a las condiciones climáticas de la cosecha, la añada 2004 se explicaría con una descripción de añada húmeda clásica, no exenta de problemas de oídium, mildiu, podredumbre y altos rendimientos, incluso afectada por tormentas de granizo, que de por si no afectan a la calidad de la uva, pero que sí podían afectar a la cantidad, presagiaban una desastrosa cosecha, cuya expectativa fue corregida gracias a un maravilloso septiembre seco, que permitió una maduración equilibrada de la uva.

Curiosamente una de las tormentas de granizo que más daño hizo a la zona de la Côte de Beaune, afectó sobremanera a la vecina Volnay, y en menor medida a los viñedos de Meursault más cercanos a esta, dejando la zona de los 1er Cru de Meursault bastante salvaguardada.

Estas condiciones permitieron obtener vinos blancos con altos niveles de acidez, de correcta maduración fenólica pero no absentas de niveles de alcohol medianamente elevados. Debido a ello y que el invierno del 2004/2005 fue frío, se produjeron fermentaciones malolácticas largas y suaves, que duraron hasta bien entrada la primavera del 2005. Un añada para los blancos, en muchos sentidos, clásica.


La cata:

Durante la velada se sirvieron a ciegas las siete botellas, con la única información de cuáles eran las bodegas participantes en la misma. La idea era encontrar un hilo conductor entre ellas, ver cómo se reflejaba el terruño en cada una de las botellas y percatarse de sí existía algún condicionante claro procedente de la mano del hombre en la viticultura o la vinificación. Se sirvieron en el siguiente orden.

Meursault 1er Cru Perrières 2004 de Domaine Jean-François Coche-Dury

El metódico y perfeccionista trabajo en la viña de Jean-François Coche-Dury se percibe en las escasas 0,32 hectáreas de Perrières-Dessous plantadas en 1960-1974, dónde sus bajos rendimientos se explican tanto por la edad de las vides, cómo por la densidad de plantación, cómo por las podas en verde que realiza Jean-François, aunque este último extremo sólo es utilice cuando sea necesario, que fue lo que sucedió con algunos de los pagos en la cosecha 2004. Se trata de un vigneron clásico, con los dos pies en el viñedo y cuyo trabajo en su bodega de Meursault se podría considerar clásica, reflejado ya desde el prensado, con una vinificación en la que se emplea un 50% de madera nueva.

Anoté brevemente en el bloc de notas que el vino número 1 presentaba una visual nada subida, y cuya nariz se mostraba con intensidad apretada, entre lo floral y lo calizo, dejando algo de lado la fruta, y con destellos de especiados, anís y humo, que parecían delatar su necesidad de guarda para ganar en botella. En boca era monumentalmente edificante, con una estructura delineada, mostrando todo lo que parecía de manera muy equilibrada. Largo en su final, pero de alma sutil. Un gran nivel para iniciar la cata.

Meursault 1er Cru Perrières 2004 de Domaine Vincent Dancer

Desde 1996 Vincent Dancer está surgiendo cómo un viticultor con las ideas claras, a medio camino entre modernidad y clasicismo. Él posee 0,29 hectáreas de Perrières, una parcela plantada entre 1963 y 1980, y cuya vinificación se realiza al 50% de barricas de roble nuevo en su bodega de Chassagne-Montrachet. A pesar de las condiciones climáticas del 2004, se encontró con una uva sana que le permitió iniciar la vendimia el 23 de septiembre, produciendo algo menos de 16 hectolitros de su Perrières (nuestra botella no presentaba etiqueta por proceder directamente de una visita a la bodega).

En cata me pareció percibir muy buenas formas, de buena nitidez, y con los anisados entrelazados con el humo y ligeras trazas de frutos secos y pera blanca. Frescura y definición delatan un gran carácter. En boca muerde con nervio, vivo y refrescante por acidez. Sin tapujos ni complejos, sin duda uno de los mejores vinos de la sesión.

Meursault 1er Cru Clos des Perrières 2004 de Domaine Albert Grivault

El Clos des Perrières, con sus 0,9452 hectáreas de extensión es propiedad exclusiva de la familia Bardet, y cuya vinificación se realiza en su bodega de Meursault, criando sus vinos en un porcentaje del 20% de roble nuevo, empleando la técnica del bâtonnage de manera comedida. Cómo curiosidad, aparte de Clos des Perrières, el domaine posee otra parcela de Perrières, que se embotella como tal.

Subido en dorado, con un perfil aromático maduro y exuberante, pareciendo un vino sobreextraído ya en sí desde la viña, con notas claras de botrytis, cómo las mieles y los champiñones. En boca muestra estructura y densidad, pero se queda algo corto, tanto por nervio cómo por intensidad. Un vino aburrido.

Meursault 1er Cru Perrières 2004 de Domaine Comtes Lafon

Las 0,7680 hectáreas de Les Perrières-Dessous proceden de dos parcelas, una plantada en 1955 relativamente cercana a Genevrières que se vendimió el 27 de septiembre, y la más pequeña, plantada en 1983, sobre Charmes vendimiada al día siguiente. Su vinificación se inició con un prensado suave, con el racimo entero. Maceraciones pre-fermentativas en frío, fermentaciones a temperatura controlada en barricas de roble, uso sosegado del bâtonnage y siempre que se requiera, dando paso a fermentaciones malolácticas prolongadas y suaves. La crianza se realiza en barricas, que tras el primer trasiego, suelen pasar a barricas de segundo año. Tras la crianza de 22 meses, y tras una liguera filtración, pasan cinco semanas en tanques de acero inoxidable para su estabilización antes del embotellado. Dominique Lafon quizás sea de los vignerons más inquietos y en su búsqueda por lograr el equilibrio se ha movido incesantemente. Parece que ya hace tiempo que encontró su camino.

Juego delineado de nariz, reflejo de un carácter nítido entre la mineralidad, reflejada por una tensión casi agresiva y la floralidad, movida sutilmente por los aromas de acacia. Nariz precisa, pero necesitada de una mayor envoltura de complejidad, que sólo la guarda le proporcionará. En boca también muestra esa tensión acida, seca, edificante. Seguramente ahora mismo no se encuentra plenamente placentero, pero denota unas sensaciones que hacen estar muy seguro de su grandeza.


Meursault 1er Cru Perrières 2004 de Domaine Thierry Matrot

Los Matrot poseen 0,5313 hectáreas de Perrières, dónde la edad media de las plantas se sitúa en los 55 años. Thierry Matrot fermenta sus vinos con barricas de 1er a 5º año, durante unas 9 semanas, a temperatura controlada entorno a los 20ºC, realizando la maloláctica y criando sus vinos durante 12 meses.

Una primera botella, algo inexpresiva, parece mostrar una cierta contaminación, por lo que decidimos dejar de lado esa referencia y no valorarla. A posteriori se abrió una segunda botella, que aunque bastante más expresiva, parecía mostrar un carácter extremadamente austero para valorar durante la cata.

Meursault 1er Cru Perrières 2004 de Domaine Jacques Prieur

El Domaine Jacques Prieur, propiedad de la casa Antonin Rodet, posee 0,28 hectáreas de Perrières, cuya vinificación la realiza la enóloga Nadine Goublin, mediante un prensado del racimo entero, desfangado durante 12 horas posteriores al prensado, con la fermentación a temperatura controlada, realizando la maloláctica completamente y criándose los vinos durante 23 meses.

Su nariz mostraba una correcta intensidad, pero no destacaba precisamente por delineación ni por dimensión. Perfil aromático más cercano a las notas de la crianza, con un componente de manteca que le aporta enjundia, pero no excesivo equilibrio. En boca se muestra graso, con buen equilibrio, pero sin la definición y estructura de los otros buenos Perrières. Un buen Meursault sin más.

Meursault 1er Cru Perrières 2004 de Domaine Guy Roulot

Jean-Marc Roulot busca la frescura de la acidez en sus vinificaciones y para ello trabaja sus 0,2605 hectáreas de Perrières realizando severas selecciones, incluso realizando vendimias en verde si es necesario. Las uvas son prensadas, previa rotura de las mismas, para conseguir mayores niveles de acidez mediante una prensa neumática de forma homogénea. La fermentación se realiza en barricas de roble de Allier, en torno al 25% de roble nuevo, a temperatura baja. La utilización de los bâtonnage van perdiendo relevancia, pero sigue siendo una técnica con la que Jean-Marc se encuentra bastante cómodo, y las crianzas junto a la lías son otros de los instrumentos que implementa para aportar riqueza a sus vinos.

Intensidad, nitidez y definición son sus señas de identidad, consiguiendo aunar además una materia que le aporta un plus de complejidad. Nariz definidísima y completa, que sólo necesita de la evolución de la botella para lograr situarse en una dimensión de perfección, ganando en profundidad y complexidad. En boca es edificantemente ácido y fresco, con la cremosidad bien medida, multidimensional en texturas. Un vino magnífico y memorable.

Conclusiones anotadas:

A los 9 asistentes a la cata nos sorprendió que en general extrajéramos conclusiones muy aproximadas sobre nuestras anotaciones. De los siete vinos probados, hicimos una subdivisión mental con 4 de los vinos en cabeza, ya que sobresalían a nivel cualitativo. Se trataban de los vinos de Coche-Dury, Dancer, Lafon y Roulot, un cuarteto de lujo, en el que cada uno de ellos sacaba adelante una expresión muy personal de Perrières. Descartado el Matrot por algún tipo de contaminación, por detrás quedaba rezagado el vino de Prieur. Aunque de factura correcta, no lograba la expresión ni nitidez de los cuatro anteriores. Y por último, el Clos des Perrières, un alarde de vinificación extrema por lo maduro. Y es que la figura del vigneron sin duda se muestra cómo verdadero catalizador del terruño, percatándonos de la aportación del estilo en cada una de las botellas.

A nivel personal, en mi clasificación mental situé cómo mejor vino al Perrières de Roulot, seguido muy de cerca por el del Coche-Dury. Algo detrás, en un estilo intermedio, situé el vino de Dancer y por último, y más necesitado de evolución en copa, el Lafon. Particularmente, y con todo el atrevimiento del mundo me rondó un pensamiento por la cabeza ¿es el vino más completo el que refleja mejor el terruño de Perrières? Para mí, la mayor definición de Perrières se encontraría en lo que reflejaban las botellas de Coche-Dury o Lafon, pero el vino que aglutinaba las mejores características cualitativas era el vino de Jean-Marc Roulot.

Por último, no deja de ser sorprendente que de la mejor parcela a priori de Perrières, el Clos des Perrières se aleje tanto, no ya de lo que se espera de un Perrières, sino incluso de un Chardonnay de clima septentrional, incluso claramente superado por un Chivite Colección 125 2004 que se sirvió en la cena posterior. Pero eso ya es harina de otro costal.

*Nota: El mapa modificado procede del libro Nouvel Atlas des Grands Vignobles de Bourgogne de Sylvain Pitiot y Pierre Poupon publicado por Collection Pierre Poupon. Su reproducción se realiza con una intención informativa, sin ánimo de lucro y sin la pretensión de vulnerar la propiedad intelectual de los autores y ni de la compañía editorial.

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Escrito por Víctor Franco a las 01:10 | Enlace | Comentarios: 13
04 diciembre 2009
Los grandes pagos borgoñones vistos desde el cielo
En el Athenaeum de la Vigne et du Vin de Beaune, una de las grandes librerías existentes en la red, sobretodo por lo que se relaciona con el mundo de la gastronomía y en mayor profundidad, el vino, me topé con un curioso libro, obra de Gérard Corret.

Se trata de un repaso fotográfico de la colección Eurociel, centrado esta vez en los Grands Crus borgoñones, tanto de la Côte d'Or cómo de Chablis, dónde se realiza un curioso ejercicio de muestreo fotográfico a través de panorámicas tomadas a nivel de helicóptero. Un interesante trabajo, realizado con gusto y esmero, pero desde una vertiente más ilustrativa que informativa, ya que en la calidad de las imágenes de los 33 Grands Crus borgoñones se encuentra su virtud, puesto que los textos e información que aparece en él se extraen de la BIVB.

No se trata de una obra de gran formato (25 x 17 cm.), pero puede ser muy útil para usar como soporte en catas. Mi crítica se basa en que puestos a retratar viñedos y comunas, se echa en falta algún mayor reconocimientos de los 1er Crus, pero eso complicaría sobremanera la empresa. Una obra recomendable para adeptos a esta zona productora, pero sin llegar a ser una obra esencial.

Les Grands Crus de Bourgogne vus du ciel
Tapas duras: 128 páginas
Editorial: Carte Performan
Lengua: textos en francés e inglés
ISBN-10: 2916743073
ISBN-13: 978-2916743073
Precio: 24,50 euros

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Escrito por Víctor Franco a las 10:50 | Enlace | Comentarios: 0
08 noviembre 2009
Pequeño tour enogastronómico borgoñón
No, nos engañemos. PoLaKia nunca nació con la vocación de dar rienda suelta a mi visión de la gastronomía ya que, a pesar de tener un interés y curiosidad por las diferentes vertientes de la misma, mis conocimientos sobre la historia y las técnicas de cocina distan bastante de tener la base suficiente. A pesar de ello, me atrevo a lanzar esta entrada del blog con un breve listado de restaurantes y tabernas que he tenido el placer de disfrutar en una breve estancia por la Borgoña, ya que en ellos se alían de forma más que destacable el trato del vino con el saludable acto de sentarse en una mesa para alimentarse.

Bruno: Esta taberna en pleno centro de Dijon está regentada por Bruno, un enochalado de pro, con un interés destacadísimo por los embutidos, la charcutería y cuya carta de vinos presenta una profundidad y rotación digna de admiración. ¿He dicho carta de vinos? Me refiero a las 4 pizarras de nombres repletas de fantásticas referencias, no sólo de Borgoña, sino también del resto de Francia. Cayeron en nuestra visita un delineado Meursault Village 2004 de Lafon, un fantástico y finísimo Chambolle-Musigny 2002 del maestro Mugnier, un irregular Gevrey-Chambertin 1er Cru Aux Combottes 2004 de Dujac, un maduro Vosne-Romanée 2001 de Meo-Camuzet y un Corton Bressandes G.C. 2000 de La Pousse d'Or, por dar ejemplo de alguna de las más de 800 referencias que tienen en la bodega. En ese ambiente es frecuente encontrarte a gentes de la profesión, cómo sommeliers, críticos y bodegueros, y compartir copas, embutidos, quesos y experiencias. El único pero que le pongo a la barra del bueno de Bruno es que no se pueda comer algo medianamente caliente, pero esto seguramente restaría bastante al buen trato y servicio que dispensa a sus comensales.

Chez Guy: En pleno centro de Gevrey-Chambertin se encuentra este restaurante, regentado por Guy y su familia, con él cómo jefe de sala, su mujer e hija acompañándole en el servicio y su hijo detrás de los fogones. Para los que tienen ganas de sentarse a gusto en un ambiente moderno, con la compañía de bodegueros y comer un buen jambón persillé casero o una cocotte de carrillera de vaca cocida durante 12 horas al vino tinto este es su sitio. Además Guy tiene una tienda contigua de vinos y cada día prepara una extensa lista de vinos servidos a precio de coste, por lo que hay que estar muy atentos a la selección y poder seleccionar magníficas referencias, sobretodo de Gevrey-Chambertin, para acompañar la comida. Allí disfrutamos del siempre atractivo Nuits 1er Cru Clos de la Maréchale 2006 de Mugnier o un sorprendente Vosne-Romanée 2006 de Emmanuel Rouget a precios de tienda.

Caves Madeleine: Este pequeñito local de Beaune, regentado por Laurent Brelin, más conocido cómo Lolo, merece una visita obligatoria para todo amante del vino que pase por la ciudad. Se trata de un apasionado del mundo del vino, no sólo del francés, cuyo trabajo y dedicación permiten sentirse al viajero cómo en casa, creando en el local un ambiente de disfrute y afinidad, con el vino cómo vehículo de transmisión. La cocina no anda coja y se complementa de maravilla con una atractiva selección de vinos, a precios muy atractivos.

Ma Cuisine: Otro de los sitios obligatorios de Beaune para el enochalado, eso sí con un ambiente algo más frío, pero con una cocina algo más sobria que Caves Madeleine. En su carta no fallan los buenos escargots à la bourguignonne ni el jambón persillé, y hay que estar atento a los menús a base de trufas, pero les falla algo de mayor creatividad en la cocina. La carta de vinos es abrumadora, con cientos de referencias ordenadas por precios, lo cual supone un cierto desconcierto a la hora de buscar referencias. La mayoría de los nombres que están son muy grandes (DRC, Roulot, Coche-Dury, Roumier, Lafon, etc.) pero le falta algo de riesgo para ser del todo completa. Si estáis cansados de tanto borgoñas (no es mi caso), el resto de la selección francesa es bastante completa, sobretodo en el Ródano. Allí disfrutamos de un maduro Meursault 2004 de Coche-Dury y un elegante y directo Vosne-Romanée La Colombière 2006 del Comte Liger-Belair. El punto a mejorar es la cristalería, que no acompaña para nada la magnífica selección de vinos.

Auprès du Clocher: Seguramente este sea el local dónde más alto se preste el nivel de cocina, ya que se aúnan técnica y tradición en proporciones sensatas. En pleno Pommard encontraréis este magnífico restaurante, dónde el efectivo servicio de sala y la cocina bien trazada de Jean-Christophe Moutet se complementan perfectamente. En lo que se refiere a la carta de vinos, a lo mejor carecerá de la profundidad de las anteriores referencias, pero siempre se pueden encontrar referencias más que interesantes, cómo el Meursault Les Grands Charrons 2004 de Michel Bouzereau o el Pommard 1er Cru Les Arvelets 2001 de François Parent.

Le Chassagne: Nunca debería ponerse la referencia de un restaurante dónde no se ha estado, al menos comiendo, pero no me resisto a indicar este pequeño local situado en pleno centro de Chassagne-Motranchet, creado por un grupo de productores locales quienes le dieron las riendas de la cocina a Stéphane Leger y han logrado una más que consistente reseña en el panorama gastronómico borgoñón. Por desgracia, nuestra reserva no llegó a tiempo y es que es vital que para poder comer en cada uno de los locales mentados (menos en el bar de jamones de Bruno) el realizar la reserva previa, ya que suelen ser locales con bastante afluencia de público.

Espero que esta breve vuelta gastronómica sea de vuestro agrado.

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Escrito por Víctor Franco a las 21:50 | Enlace | Comentarios: 4
31 octubre 2009
El Douro, versión Niepoort
Mis conocimientos sobre el Douro y su vino histórico, el Porto se resumían de la manera más teórica posible y con la cata cómo único lazo práctico, pero recientemente he podido disfrutar de un fin de semana hedonístico e ilustrativo, del que sólo puedo expresar sentimiento de fascinación y agradecimiento por lo vivido durante esos tres días.

El programa del viaje se iniciaba con la visita a las instalaciones que tiene en la Rua de Serpa Pinto de Vila Nova de Gaia la compañía Niepoort Vinhos S.A. dónde nos esperaba Verena Niepoort, quinta generación junto a su hermano Dirk, de los Niepoort y José Rodrigo Nogueira, también la quinta generación de los Nogueira cómo maestros mezcladores de la bodega. Para una mejor y más profunda ilustración de la obra de esta familia bodeguera luso-holandesa os recomiendo el fenomenal artículo escrito por Luís Gutiérrez, ya que mi relato responde más a la necesidad de compartir la experiencia vivida que a la virtud de ilustrar las andanzas de los Niepoort.

Pero sigamos con el relato. En Vila Nova de Gaia la actividad comercial es incesante, con la continúa circulación de camiones cargados de cajas de vino, entrando y saliendo de las diferentes bodegas. Y es que desde la puerta de la bodega se observan unas cuantas instalaciones del grupo Symington. Un breve paseo entre pipas dónde se crían los Colheitas y ver la espectacular sala de crianza de las garrafeiras, bucólico tesoro vinícola, traslada al enochalado de pro al mayor de los estados de emoción. Para abrir boca probamos los Ruby Dam que tira para la fruta, el Tawny Dee de imagen aterradora, el delicioso White 10 Years Old, junto al Late Bottled Vintage 2005, el Colheita 1998, el Vintage 2007, el Tawny 20 Years y el Crusted (embotellado 2007) de la bodega, anotando en el bloc mis preferencias por el 10 Years Old White, el Vintage 2007, que viene muy grande y el Tawny 20 Years, como valor seguro. Andaron muy interesantes también el Crusted, mi primer crusted y el Colheita 1998.

Tras la cata, comimos en la Adega São Nicolau, una muy céntrica taberna de Oporto, dónde bebimos un Navazos-Niepoort 2008, el fruto de la caliza más mineral que he podido probar, un Redoma Branco Reserva 2008, aún por dominar y el OmLet 2005, un joint-veinture entre los Niepoort y Telmo Rodríguez en el Douro que no le acabé de ver la gracia. De postres disfrutamos con una deliciosa Garrafeira 1977 de Niepoort, seria y voluptuosamente densa. La comida valió la pena, con un fenomenal arroz junto a pulpo empanado. Desde pleno centro de la ciudad de Oporto se aprecia una ciudad señorial, histórica, plenamente merecedora de ser patrimonio de la humanidad.

De allí nos acercarnos a otra de las instalaciones de la bodega, en la rua Cândido dos Reis, antigua casa de Osborne en Oporto dónde se realizan las funciones de embotellado y etiquetado de los vinos. Breve visita, aunque tuvimos tiempo de apreciar la belleza de las instalaciones. Desde allí salimos hacia el Douro, dónde nos esperaban en la Quinta de Nápoles. Lástima el no tener más tiempo para disfrutar de la ciudad de Oporto y Vila Nova de Gaia, ya que la imagen que dejábamos era bucólica y llena de belleza. Otra excusa más para volver.


La Quinta de Nápoles con sus 30 hectáreas de viñedos fue adquirida en 1987 por los Niepoort, y en ella se rehabilitó el cuerpo de la bodega, convirtiendo el espacio en una formidable unión entre las pizarras de las terrazas de la Quinta de Nápoles, la Quinta do Carril, los meandros del río Têdo y las instalaciones modernas de la Quinta. Allí es donde se crían los vinos tranquilos del Douro que elaboran los Niepoort.

Justo en la entrada nos encontramos con Dirk Niepoort, alma máter de la bodega, dinámico e innovador, pero con un ojo siempre puesto en la tradición vinícola del país, y cuyo espíritu renovador movió, en gran parte, los cimientos del Douro y alzó en el panorama europeo a los vinos tranquilos del Douro. Con él estaba Luís Seabra, mano derecha de Dirk, un tipo fenomenal con quién pasamos muy agradables momentos. Antes de la cena probamos los mostos de los tanques de fermentación de la cosecha 2009 y catamos los blancos que se crían en diferentes tipos de depósitos y maderas. Sinceramente, ni tengo la formación adecuada ni el interés para hablaros de pruebas, ya que me considero un consumidor y como tal, sólo debo explayarme en vinos que están en el mercado, pero el ejercicio de probar unas 50 muestras en dos días de blancos, tintos y Portos se presentó de manera muy natural y sin suponer un excesivo esfuerzo. Eso sí, me siento incapaz de hacer un informe completo.

En la cena, con la deliciosa comida que elaboró Maria José, cocinera de la bodega probamos un doble Mágnum de Redoma Branco Reserva 2008, un polémico doble Mágnum de Charme 2006, un delicioso doble Mágnum de Batuta 2001 y un Mágnum de Vertente 2007 algo más ligero. El Batuta 2007 muestra las buenas maneras de la añada y el vino elaborado para la Colección 75º Aniversario Vila Viniteca por Niepoort 2007, procedente de un viñedo centenario que fue replantado recientemente, pinta muy bien.

Los generosos vinieron con nombres como el Vintage 1982, el Vintage 1964, Niepoort Tawny 20 Years (Bottled 1983) y un Niepoort 1863 (en formato 37,5 cl.). Sinceramente, demasiadas emociones, pero destacaría la frescura del 1982, la concentración del Tawny 20 Years y el nervio del 1863, maravilloso recuerdo de los Portos del siglo XIX. Para el fin de fiesta a Dirk siempre le gusta romper con un Riesling, en este caso un Riesling 2003 de Niepoort Projectos, seguramente el mejor riesling ibérico que he tenido el gusto de probar, pero quiso sorprendernos con una misteriosa botella etiquetada cómo Quinta de Junco Colheita, embotellada en 1947. Magnífica concentración y profundidad para esa veterana botella.


Al día siguiente nos esperaba en Vale Mendiz, dónde tiene la bellas instalaciones de vinificación la bodega, Nick Delaforce quién se encarga de la coordinación de la vendimia y vinificación de los Portos. Allí pudimos ver el proceso de recepción de la uva, la última de la cosecha 2009, pesado, y control en la mesa de selección previa a su despalillado. De allí se transporta la uva a los magníficos lagares circulares de granito para realizar el bello proceso del pisado de la uva, de manera artesanal, dando inicio a la fermentación, desprendiendo su aroma en el ambiente.

Catamos los mostos ya fermentados y probamos partidas de diferentes pagos. Allí también se cría el Charme, el vino tinto más elegante de Niepoort, dónde probamos diferentes barricas del 2008, junto a un vino que elabora junto a Raúl Pérez. La comida la realizamos con parte de la cuadrilla, en un ambiente muy familiar, junto a unas deliciosas sardinas a la brasa, acompañadas por un Redoma Branco 2008, el tinto de la casa (colhonudo según mis compañeros), el Solar de Serrade Vinho Verde Tinto 2008 (também colhonudo apuntaron), el Dialogo 2007 (versión portuguesa de Alonso Quijano) y acabar junto a una crema casera caramelizada, con unas copas del Vintage 1983 y un Vintage 2007, en formato 37,5 cl. Buen rato de sosiego, entre viñas y pizarra.

De vuelta a la Quinta de Nápoles, subimos al mirador del Douro desde el Casal de Loivos para apreciar la belleza de las terrazas sobre el Douro, paseando por la encantadora estación de Pinhão y ver cómo llegaba la antigua locomotora de vapor que circunvala el río. Aproveche la tarde para escaparme a visitar alguna de las Quintas clásicas de la zona, cómo la preciosa Quinta de Noval, la Quinta de Juncal o la Quinta de la Rosa, entre otras, en una estupenda ronda de sábado por esa hermosa parte del Douro.

Antes de la cena, probamos los otros tintos tranquilos en sus diferentes depósitos, cómo el Fabelhaft, uno de los sustentos comerciales de la bodega o el delicioso Robustus, procedente de la Quinta do Carril y cuya críanza se realiza en bottis venecianos.

Abrimos la cena con sendos Champagnes, uno el Fiével Comte de Marne de Charles Mignon y otro Blanc de Blancs de Jacques Selosse (se trata del Initial con degüelle 2004) mostrándose algo fatigado. Con los blancos secos probamos un Hubacker GG 2005 de Keller, delicioso en nariz pero algo basto en boca, una prueba del Navazos-Niepoort 2008 con unos días de apertura, algo más cohibido que el de día anterior.

En la mesa también se encontraba Paulo Ruão, el enólogo del Viosinho 2008 de Lavradores de Feitoria, un muy interesante blanco con similitudes a una sauvignon fresca, quién nos explicó cómo funciona este interesante proyecto, del que también forma parte Dirk Niepoort. Pero sigamos, ya que tras la decepción de un oxidado Meursault 2000 del maestro Coche Dury, apareció una gran revelación para mi, el Alvarinho Soalheiro Primeiras Vinhas 2008, uno de los Alvarinhos más minerales que he tenido el placer de disfrutar y del que me he hecho seguidor acérrimo.

Pero que no decaiga la fiesta. Con los tintos llegaron grandes botellas. El primero, servido a ciegas cómo la mayoría de los vinos, se trataba de un fino exponente de la elegancia y la profundidad, de nombre Mouchão 1963, y que en mi ignorancia había desconocido la potencial grandeza de este Alicante Bouschet del Alentejo. Un monumento vínico viviente, aunque me dicen que poco tiene que ver con los Mouchão contemporáneos. Le siguió el Saint Joseph 1998 de Pierre Gonon, ¿heredero del maestro Trollat? El tiempo dirá, pero muestra muy buenas maneras.

Una botella muy grande de Robustus 1990, apostillado cómo un vino salvaje en juventud, nos permitió realizar un fenomenal ejercicio de traslación de los vinos tranquilos de Dirk en el tiempo, que se vino a certificar con el Redoma 1991, cuya entereza sorprendía y un completo Redoma 1994. Algo más sutil se mostró el mágnum del Beaune 1er cru cuvée Guigone de Salins 1993 de Louis Jadot elaborado para los Hospices de Beaune, pero no tan intenso ni profundo y es que el nivel había sido muy alto.

Entonces llegaron los Portos con un mágnum del Vintage 1942 de Niepoort que me pareció completísimo, servido junto a dos botellas muy diferente del Três Gerações Porto de Niepoort, un Porto centenario, servido con mucho cariño por Dirk, cómo muestra del buen trabajo que lleva realizando su familia desde 1842. La mejor de las botellas se mostró con grandeza, oxidación y concentración bien ajustadas y un nervio marcadísimo. Pedacito de historia del Douro.

Para finalizar la acidez de la Riesling 2008 de Niepoort Projectos y el Trittenheimer Apotheke Auslese Riesling 2006 de Grans-Fassian, dando por acabada un cena deliciosa a la luz de la luna, con el calor de las paredes de pizarra cómo regulador térmico, junto a una magnífica compañía. ¿Qué más se puede pedir?

El domingo finalmente un café de despedida con Dirk, comida en Oporto, dónde volvimos a comprobar las bondades del Soalheiro PV y para el aeropuerto de vuelta a casa. Este sería a grandes rasgos el fin de semana que hemos vivido, sino fuera que en los pequeños detalles se encuentra lo sublime de nuestra estancia allí. Gracias a los Niepoort y a su importador Vila Viniteca por la experiencia que me han permitido vivir .

Anexos fotográfico:

Niepoort (Vinhos) S.A.

Paseando por el Douro

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Escrito por Víctor Franco a las 00:31 | Enlace | Comentarios: 2