Barolo MGA: l’Enciclopedia delle vigne di Barolo

Tras 8 años de exhaustivo trabajo Alessandro Masnaghetti y su equipo de ENOGEA, uno de los más potentes grupos editorial topográficos del mundo del vino, han realizado esta magna obra sobre la histórica zona de Barolo.

El libro cuenta con una interesante introducción donde se realiza un buen análisis de la zona, teniendo en consideración las variaciones de los diferentes suelos. En la misma introducción podemos observar indicadores de la evolución de la superficie del viñedo, con gráficas, tablas y comparativas entre mapas diferenciados por años. Gracias a ello entenderemos un poco más como ha sucedido el crecimiento de esta prestigiosa zona piamontesa, pasando de las 644,79 hectáreas inscritas en el año 1967, hasta las 13.902,40 ha. del 2013. 

Tras ello, se realiza un análisis de los 11 pueblos cuyos viñedos tienen derecho a la DOCG, analizando las otras denominaciones que pueden realizarse dentro de las diferentes comunas. Barolo, Castiglione Falletto, Cherasco, Diano d'Alba, Grinzane Cavour, La Morra, Monforte d'Alba, Novello, Roddi, Serralunga d'Alba y Verduno

A partir de aquí se analizan las diferentes parcelas, de forma alfabética, explicando sus principales características y ayudándose de un soporte gráfico moderno. Este análisis hace incidencia en la importancia de la categorización de los diferentes pagos, aunque se hace algo complicado entenderla si no se está versado en la materia.

Por último se realiza una recopilación de las diferente bodegas que elaboran vino en la región, pero de forma poco elaborada, con información útil, pero sin apenas descripción del tipo de elaborador.

Es lógico pensar que se trata de una obra perfecta para los apasionados de la cartografía vínica, y más si sienten pasión por los Baroli, ávidos por conocer al milímetro esta bella región, pero no esperen mucha narrativa entre sus páginas. Bravo ENOGEA!  

Barolo MGA: l’Enciclopedia delle vigne di Barolo
Autor: Alessandro Masnaghetti
Fecha de edición: 2015
Tapas duras: 408 páginas
Editorial: ENOGEA
Lengua: italiano / inglés
ISBN: 9788898254507
Precio aproximado: 50 euros
Más información aquí: ENOGEA

Encuentros invernales entre la caza y la garnacha

Nostalgia. La llegada del invierno trae consigo una de las manifestaciones más hermosas y decadentes de la gastronomía, la caza, dando el salto desde los más salvajes y bellos parajes hasta su civilizada exposición en la mesa. 

Son tiempos de codornices, perdices, becadas, liebres; un amplio etcétera de bestias salvajes elaboradas y servidas de múltiples maneras y sutilmente acompañadas por el fragante fruto de la tierra, la trufa negra (Tuber Melanosporum). Aromas potentes, complejos y embriagadores, que exaltan una forma de entender la cocina cada vez más alejada de nuestra bulliciosa existencia.


Muchas veces estos platos son servidos acompañados de vinos de cierta evolución, buscando ese juego entre la complejidad adquirida con los años y la amabilidad de su textura. Pienso a vuela pluma en los Hermitage y Côte-Rôtie envejecidos, en los Riojas clásicos o en Baroli ya maduros, entre otros, aunque particularmente me suelo sentir muy cómodo con la expresión en copa de un Châteauneuf-du-Pape de corte clásico, de esos que expresan la grandeza de una variedad injustamente tachada de menor.

La Garnacha se define de maravilla cuando es tratada por las manos adecuadas. Se trata de nombres como Château Rayas (magistralmente elaborados por la familia Reynaud), como Henri Bonneau y sus inmensos Cuvée des Celestins o como una de las más interesantes figuras emergentes de esta histórica denominación del sur del Ródano,  Domaine Charvin.

Esta familia, con más de 6 generaciones de vignerons a sus espaldas y actualmente encabezada por Laurent Charvin, trabajan 8 hectáreas en Châteauneuf-du-Pape. Sus viñedos se encuentran en la conocida sub-zona Le Grès, cerca de Orange donde posee viejas vides, mayoritariamente garnacha, de entre 50 y 80 años de edad. Anteriormente su fruto era vendido a los négociants y no fue hasta los años 90s que se decidieron a elaborar sus propios vinos, siguiendo un concienzudo uso de la vinificación clásica, ayudándose del raspón cuando era necesario, vinificando en grandes volúmenes sin aportación de madera nueva, con cemento y utilizando técnicas que permitían un envejecimiento lento y adecuado.

Y claro está, de la teoría a la práctica. Recientemente perpetramos en casa una liebre à la royale servida con costra, a la manera que relata Santi Santamaria en su libro "El Gusto de la Diversidad". Una delicia de receta, magistralmente explicada por el chef catalán, cuyo placer proporcionado compensa sobradamente el esfuerzo y tiempo que requiere su elaboración. Y para acompañarla servimos un joven pero abierto Châteauneuf-du-Pape 2011 de los Charvin. Un vino que ligó con grandilocuencia el intenso pero sutil juego de aromas entre la caza y el vino. Pura exaltación de lo más crudo e intenso del invierno.

Visiones: El sentirse afortunado al disfrutar el legado de Château-Chalon


Con Visiones siempre he intentado compartir con una sola imagen un lugar único, ayudándome de la fotografía, para transmitir de forma sensible los estímulos que desprendía el paisaje retratado. En este caso, un idílico punto del Jura dónde se obtiene una de las más bellas expresiones que se pueden encontrar dentro de una copa. El añadir más palabras a este escrito solo serviría para expresar lo afortunado que me siento por tener el aprecio de quién decidió compartir esta antigua botella de Auguste Macle.


Gracias.

El efecto Mugnier

Recientemente Frédéric Mugnier, del Domaine Jacques-Frédéric Mugnier, ha comunicado a sus distribuidores e importadores la decisión de retrasar el lanzamiento de su Musigny y mantenerlo en bodega durante un mayor espacio de tiempo. Esta decisión se argumenta por la necesidad de lanzar su cuvée más prestigiosa con una mayor maduración en botella, para servirla al mercado cuando esté preparada para ser disfrutada.


Este magnífico vino se elabora con la uva procedente de dos parcelas de apenas 1,14 hectáreas, separadas por dos plots cada una de ellas, dentro del lieu-dit "Grand-Musigny" y el resultado de su vinificación da uno de los vinos más exquisitos, sutiles y equilibrados de toda la Borgoña. Elegancia embotellada. Pero esa sutileza y elegancia necesita de unos años en botella e incluso décadas para desarrollarse plenamente.

Se especula en lo prolongado de este paso por botellero (algunas fuentes hablan de hasta de 5 años), pero no en la más que posible subida de precios que esta práctica conllevará. Lo cierto es que con este movimiento, el común de los consumidores de Borgoña no notaremos su repercusión hasta dentro de un cierto tiempo, pero precisamente la importancia de este hecho radica en el posible efecto contagio que de este derive, sobre todo con el resto de bodegas de la zona.

Ciertamente la presión al alza en los precios de los Borgoñas están alejando cada vez más al clásico consumidor de estos vinos y desplazando al consumidor medio tipo a uno de mayor nivel adquisitivo. No en vano, las últimas cosechas de este Grand Cru, cuya producción rondaban las 2.000-5.000 botellas anuales, salían al mercado con un prohibitivo precio de 450 euros. Aún así, dicha cifra se veía incrementada de forma exhorbitada por culpa de la especulación, factor poco controlable por parte del Domaine.