Su compromiso es sencillo. La búsqueda de la autenticidad del vino a través de un cultivo biológico concienzudo y un proceso de vinificación basado en la menor intervención posible. Gracias a Vins-etonnants.com podéis observar gráficamente tanto el cultivo de la viña, la vendimia y el proceso de vinificación, con ese regusto tan rústico, pero a la vez tan auténtico.
De un viñedo de viejas plantas de Cabernet Franc surge este vino de precioso rojo cereza, con no mucha capa. Brillante, pero presentando ligueras partículas en suspensión. En boca se muestra con la frutalidad de la grosella, fresca y ácida, con matices de flores secas y tierra mojada. De buena fragancia, una nariz algo deslazada, pero mostrando vivacidad. En boca denota esa chispa de acidez, tan clásica en los Anjou jóvenes, mordaz pero a la vez fresca. De estructura correcta, muestra ligereza en el tacto, volviendo a dejar esas agradables notas de fruta roja y herbáceos, con alguna sensación balsámica, y dejando un carácter algo austero. Un final bastante prolongado nos indica que puede ir mejorando en botella durante un prolongado espacio de tiempo, 85 PF.
Sirva esta pequeña nota de cata, en tiempos de tan poco sosiego, para dar a conocer la pequeña tienda que ha abierto Benoît Valée en pleno barrio barcelonés de Gràcia, con el nombre L'ànima del vi y donde pude comprar este Anjou por 9 euros. Se trata de una muy buena selección de vinos “naturales” (clasificación que me saco de la manga, englobando tanto los vinos de cultivo biológico, como los ecológicos, los de 0 sulfuroso, biodinámicos, etc.), tanto españoles como franceses, a precios muy competitivos. Un consejo, si os atrevéis, probad el Morgon de Marcel Lapierre, tanto en su versión con S02 y como en la sin S02. Se trata de un interesante ejercicio de cata, aunque si no apreciáis diferencia, al menos estaréis disfrutando de un delicioso vino.