29 mayo 2009
Sesión con el Hermitage Blanc Chante-Alouette, sorpresa incluida.
Aunque esta cata nació con la idea de ver cómo evolucionaba un Hermitage blanc de una sola parcela, en este caso Chante-Alouette, a lo largo de cinco cosechas diferentes, finalmente se percibió cómo una jornada de disfrute, dónde los vinos brillaron a una gran altura cualitativa. Pero antes de explicarme respecto a los vinos, unos breves sobre este vino de M. Chapoutier, que no se situaría en la cima cualitativa de la mítica colina del Ródano norte, pero sí muestra un gran nivel, en la parte media de la pirámide.


Este cru dónde sólo hay plantada Marsanne se localiza en lo alto de la colina de Hermitage, en uno de los meandros del Ródano, inclinándose sus laderas por encima de Le Méal, de exposición sur y cuyos suelos ricos en loess, están cubierto por arcilla blanquecina. Lógicamente la pendiente de la colina obliga a recolectar las uvas a mano. Seguramente su situación dentro de la colina no sea la mejor, tanto por composición geológica cómo por pendiente, pero el resultado suele ser de los vinos más consistentes de la AOC.

La vinificación se inicia con el prensado del mosto, dando paso a una maceración en frío durante 24 horas, procediendo a un adecuado desfangado. La fermentación, a temperatura controlada, se realiza en cubas, excepto un tercio del mosto, que se fermenta en barricas nuevas de madera y criándolas durante 12 meses. Y los vinos se nos expresaron así:

Hermitage Blanc Chante-Alouette 1998:

Parece que los 11 años de botella no le han dado todo el recorrido posible, junto a su austeridad e intensidad, que parecen indicarnos que su momento aún no ha llegado. Pese a ir mejorando tanto en nariz cómo en boca con el juego de la aireación en copa, si disponéis de alguna botella más, esperaría para disfrutarla más plenamente. Igualmente gran materia a la espera de un mejor momento.

Hermitage Blanc Chante-Alouette 1997:

También situándose en un plano similar al 1998, seguramente con menor materia que su hermano menor. Nariz de buena intensidad, dónde juega más la fruta amarilla que los melados. Su boca también se muestra densa y golosa, con buen recorrido. Un final muy disfrutable.

Hermitage Blanc Chante-Alouette 1995:

Poderoso de visual bastante matizada en evolución. Su nariz se muestra plena, amplia, portentosa, con el equilibrio entre las notas de humo, ceras y especiados, que le dan frescura y profundidad. Por intensidad, seguramente la nariz más epatante. En boca se muestra también muy pleno y placentero, con retronasal aún frutal, incluso roja ácida, perdurando su final de manera deliciosa.

Hermitage Blanc Chante-Alouette 1993:

Visual subida, evolucionada, pero no falta de brillo. Magnífica nariz melosa, poderosamente matizada por el punto de evolución. Seguramente el más fatigado de los vinos, pero no excesivamente evolucionado en contraste, denotando un perfil de mayores amielados, ahumado e incluso, ligeros acetaldehidos no muy pronunciados, que aportan mayor profundidad que defecto. En boca se mantiene en frescura y densidad, incluso nos hace dudar de si hay nexo de unión entre nariz y boca. Aún así, en su perfil, delicioso.

Hermitage Blanc Chante-Alouette 1990:

Menos evolucionado que el 1993, su profundidad aromática y potencia nos hace disfrutar a raudales. Puntos minerales, amielados, ahumados y oxidativos unidos en el perfume, complejo e intenso. En boca densidad matizada, de textura untuosa, pero con un nervio formidable. Seguramente el más complejo de los Chante-Alouette, mostrando una vigorosidad deliciosa y reconfirmándonos las buenas sensaciones de estos Hermitage Blanc.

Y finalmente, la sorpresa de la cata, remate y contrapunto, era una botella del maestro Gérard Chave, que apareciera sobre la mesa. Su origen nace de la unión de las parcelas de Les Roucoles, Peléat, Maison Blanche y L'Hermite, proporcionando un ensamblaje del 85% de Marsanne y el resto Roussanne.

Hermitage Blanc 1988 de J.L. Chave:

Sorprendidos por el rey del ensamblaje de pagos de la colina de Hermitage, nos encontramos con la maestría en nariz, dónde la austeridad de la añada podría ser explicada por un intenso fondo yodado, destacando una fruta sutil y unos puntos de salazón deliciosos. En boca, tanto por densidad cómo por intensidad, equilibrio y complejidad muestra su raza. Sin duda un Hermitage Blanc que se empieza a disfrutarse, después de una fase algo anodina. Bien por el maestro.

Y hasta aquí la jam sesión.

Etiquetas: , , , , , , ,

 
Escrito por Víctor Franco a las 18:03 | Enlace | Comentarios: 1
21 mayo 2009
El año del cometa Halley
1910, mientras en España Alfonso XIII encomienda a José Canalejas, del Partido Liberal, la presidencia del consejo de Ministros, Jacques Cousteau emergía de las profundidades del vientre de su madre. Entretanto León Walras, uno de los padres de la teoría economía del equilibrio general, fallecía en Suiza. También se apagaban las velas de las artes de los maestros Twain y Tolstói. México se revolucionaba, mientras el Japón imperialista se anexionaba Corea y en las calles de todo Portugal soplaban aires republicanos, que daban al traste con la monarquía de los Braganza-Wettin, relegando a Manuel II al exilio en Inglaterra.

Pero por el firmamento un cuerpo celeste surcaba los cielos una noche de abril. Se trataba del Cometa Halley, aquel que volviera pasar por el año 1986 e iluminara los ojos de quienes lo disfrutamos con su paso. Pocos días después, en el mismo abril de 1910 la Tierra traspasó las trazas de la estela de su cola, provocando un magnífico espectáculo en los cielos. Un hecho que marcó el año, ese mismo año 1910 que rezaba una botella decantada, a la espera de ser disfrutada.

De una pequeña isla en medio del Atlántico, de nombre mítico para los amantes del vino, Madeira nació la uva Sercial que se vinificara de esa forma tan especial que le confiere el método canteiro de crianza, que durante 20 años de maduración les da a esos vinos fortificados esas propiedades ideales para una vida tan prolongada. Y que 99 años después su cata nos traslada a ese 1910 dónde acontecieron miles de actos y hechos de la humanidad, entre alguno de ellos los anteriormente mentados, remarcados en el vitalismo historiográfico de quién tiene la oportunidad de probar un superviviente de esas fechas, cómo de quién disfruta de antiguas fotografías o libros que nos ilustran de lo acontecido durante ese año.

Pero, ¿qué nos dice esa botella a parte de trasladarnos en el tiempo? Comercializado por la casa Barbeito, bien pudiera ser que esta Sercial procediera de los viñedos del Jardim da Serra, pero el hecho que la casa no se fundara hasta 1948 y la dificultad de identificar al proveedor a quien compró la uva su anterior dueño dificultan el dar origen a su uva. No obstante en cata, su visual oscura entre el rojo cereza y el ámbar, con tonalidades caobas denotan que estamos ante un vino añejo, pero vital. Muy limpio, que a pesar de su edad, presenta una concentración de depósitos que permite una fácil decantación. Su nariz, caracterizada por su estirpe más seca, similar a la de los Olorosos jerezanos menos golosos, presenta un bouquet de matices entrelazando las caobas más nobles con los frutos secos más selectos, el fondo caramelizado marcando el conjunto y con la elegancia e intensidad cómo estandartes. En boca su nervio desaforado refresca y prolonga el placer de sus aromas y sabores. Textura y densidad matizadas, sin estridencias empalagosas. Y su final, portentoso, seguramente mostrando una de los retronasales más intensas que recuerde, sólo superada por las que eclosionan al disfrutar de los Amontillados sanluqueños, le hacen afirmar a uno, sin riesgo de equivocarse que este vino estaría en magníficas condiciones al nuevo advenimiento del cometa, por allá el año 2061.

Para quien busque la eternidad en un vino, Madeira es su reino.

Etiquetas: , , ,

 
Escrito por Víctor Franco a las 22:30 | Enlace | Comentarios: 0
14 mayo 2009
Informe Señoráns: El Albariño más longevo
Uf, ¿Quién podría resistirse? Recibido el newsletter del Monvínic, leí con fruición que estaban preparando una vertical de uno de los mejores Albariños, el Selección de Añada del Pazo de Señoráns desde el año 2004 hasta el 1997, ni más ni menos que dirigida por Marisol Bueno, propietaria junto a su marido Javier Mareque de la bodega, y poco menos que segundos tarde en apuntarme.

Una gozada el poder charlar con Marisol, cuyos vinos tienen su génesis en la compra de la finca de Vilanoviña durante el año 1979, dónde el matrimonio liberal (ella era profesora de biología y él médico) deciden establecerse en pleno valle del Salnés, dónde respirar ambiente rural, produciendo kiwis y vino.

Pero Marisol no tuvo simplemente la visión de un proyecto individual y familiar, sino que su tenacidad la llevó a pensar en una empresa de mayor profundidad, cuya influencia abarcara toda la comarca, impulsando el vino de Albariño. Este esfuerzo se explica con 21 años de presidencia del Consello Regulador do Viño Rías Baixas, quienes vieron recompensado su trabajo con la aprobación de la Denominación de Origen en el año 1988, nacida de la anterior Denominación específica Albariño que fechaba del año 1980.

Denominación de Origen Rías Baixas:

Es increíble conocer las cifras de esta Denominación de Origen, cuyo marco de plantación se configuraba originalmente en tres subzonas, formadas por las parroquias del Val do Salnés, Condado de Tea y O Rosal, ampliándose en 1996 con la subzona de Soutomaior y finalmente en el 2000, con la subzona de Ribeira do Ulla. Una D.O. que en el año 2008 presentaba cifras de 6577 viticultores, que se repartían 3646 hectáreas, vamos, minifundismo en estado puro. El número de bodegas ha ido aumentando de forma exponencial, creciendo de las 14 iniciales en el año 1988, a 201 veinte años después.

Marisol, cómo buena excargo representativa, nos introduce en el mundo Albariño con una visión muy maternal de la Denominación, que aún transpira un aire joven, aunque con el camino ya muy recorrido, pero situándose un peldaño por debajo de la madurez, sólo con un que por demostrar dentro del mercado mundial del vino, la longevidad de la Albariño. Y con la premisa de comprobarlo que nos encontrábamos, pero antes, unos breves sobre la bodega.


Pazo de Señoráns:

Una bodega que presenta como señas de identidad la modernidad y la asepsia, y cuyas 12,5 hectáreas de viñedos propios (que no están al 100% de producción) se ven completados con el fruto de 180 proveedores de uva, a quienes se les encamina en la búsqueda en unos criterios cualitativos determinados.

Viñedos emparrados y en espalderas, monovarietales de Albariños de suelos franco-arenosos graníticos, vinificados por Ana Quintela en acero de inoxidable, con la excepción de un nuevo vino, el Sol de Señorans 2006, fermentado en inox y criado con sus lías en barricas de roble caucásico y francés de 500 litros. El Pazo de Señoráns básico se cría en inoxidable, similar al Selección de Añadas, pero con la diferencia que el SA se mantiene durante unos 34 meses de media, junto a sus lías, y sin realizar la maloláctica. Pero entremos en la cata:

Sol de Señoráns 2006:

El nuevo vino de la bodega, cuyas 6000 botellas no proceden de uvas seleccionadas, pero que se han tratado con el mayor de los mimos, se presenta algo cohibido, con sensaciones marcadas de pipas de girasol junto a flores blancas y fruta amarilla de hueso. Intensidad aromática media. En boca presenta menos volumen que sus hermanos, pareciendo que la crianza le ha rebajado en densidad. Francamente, un vino que no me atrapa ya que no es el perfil que busco en un Albariño de calidad, aunque seguro tendrá un mercado, el mismo que motiva la inundación el mercado de blancos fermentados en barricas.

Pazo de Señoráns 2008:

Intensísimo y aromático, este Señoráns 2008 exhibe una franqueza y dirección aromática espléndida. Nunca seré muy buen pitoniso para determinar su posible evolución, pero seguramente compraré más botellas para ver su evolución. Eso sí, ahora mismo está tremendo.

Pazo de Señoráns 2007:

El contraste, tanto en lo visual cómo en lo aromático, con su hermano del 2008 es extremo. Algo cohibido, denotando un trabajo de lías más marcado. La botella en cuestión no parecía mostrar su mejor cara.

Pazo de Señoráns Selección de Añada 2003 Magnum:

Abierto por error, ya que la bodega dijo que enviaba un genérico 2003 embotellado en formato de Selección de Añada por error y resultó ser ciertamente un SA. Una maldad, me gustó muchísimo más la botella de 75 cl. que la de litro y medio. Pero de ella, ya profundizo algo más en la tanda siguiente.


Pazo de Señoráns Selección de Añada 2004:

Visual algo subida, con una muy buena densidad y algo de carbónico en la copa. Su nariz está muy marcada por las lías, dejando trazas de levadura y pipas de girasol. Es curioso, el más profano se podría preguntarse si habían trazas de crianza en roble, sobre todo por la frescura de la fruta amarilla que se veía ahora mismo algo escondida. En boca muy buenas sensaciones, algo salvaje por acidez y con la necesidad de asentarse en botella.

Pazo de Señoráns Selección de Añada 2003:

Buena visual, densidad y untuosidad, limpio y brillante. Su nariz se muestra bastante equilibrado pese a ser de la vendimia de la canícula, con las notas de la crianza en lías queda matizada por la fruta amarilla más madura. En boca se muestra algo más corto en acidez, perfilando un carácter más amargo en las sensaciones bucales y en la retronasal. Aún así, mucha calidez, pero también mucha calidad.

Pazo de Señoráns Selección de Añada 2002
:

Intensidad sin matices, donde la fruta de hueso amarilla y la hierbabuena se entrelaza con los aromas de su prolongada estancia en depósito, representado en los brioches. En boca muestra muy buena textura, delicioso y fresco, pero con menor recorrido que el SA 2000, que se podrían asimilar en perfil, semejándose por la frescura de la cosecha. Está evolucionando de maravilla.

Pazo de Señoráns Selección de Añada 2001:

La casa parece mantener unos parámetros cualitativos muy homogéneos, rozando un gran nivel. Pero entiéndase el uso del término de homogeneidad, no por aparentar un estado de estandarización, sino más bien, por la capacidad de a través de diferentes añadas, con perfiles climáticos tan diferenciados, interpretar sus características y poder trasladarlo en el vino de forma perfecta y eso se percibe con este SA 2001. Maduro, graso y de marcado signo cálido, de buena evolución, seguramente quedando algo por debajo de sus homónimos, pero mostrando una gran calidad.

Pazo de Señoráns Selección de Añada 2000:

Seguramente el más mineral de los Selección de Añada, entendiéndose mineral por ese carácter que influencia a los aromas más de humo y talco, con una fruta casi cítrica cómo componente frutal. Frescura y acidez, goloso y de densidad, todo unificado en perfecto equilibrio. ¡Quién tuviera una botella para ver su evolución!

Pazo de Señoráns Selección de Añada 1999
:

¡Qué grande! Visual de buena evolución, con brillo. Su intensidad nasal denota su vigor, dónde los amielados y los florales se cogen de la mano, deliciosamente amembrillado, con equilibrio e intensidad. Un gran blanco, sin duda, dónde la boca presenta frescura, anchura, de carácter ácido y a la vez, una textura densa. Buen nervio aún, lo que me permite suponer que aún presenta cualidades para evolucionar positivamente en botella. A los poseedores de un ejemplar, enhorabuena.

Pazo de Señoráns Selección de Añada 1997
:

Se sirvieron dos botellas, de las cuales una de ellas estaba totalmente oxidada, y la otra se mostró algo fatigada con la aireación, dejando una sensación de que su momento ya paso. La primera añada del Selección de Añada se elaboró en 1995, pero la bodega dispone de muy pocas botellas, lo que dificulta experimentar con esa añada y ver su evolución con mayor facilidad. Pero nosotros ya estábamos rendidos a la evidencia de los Selección de Añada 2000 y 1999, que a la postre fueron los vinos que gustaron a más participantes, por lo que no se hizo necesario que este 1997 brillara para reconfirmar que el Selección de Añada evoluciona de manera deliciosa.

Estas fueron las sensaciones que me transmitió la velada, y lo menos que puedo hacer es transmitir mi enhorabuena a la bodega, porque su trabajo es magnífico. A mantenerse en la brecha.

Anexo fotográfico: Cata de Pazo de Señoráns.

Entrevista a Ana Quintela en Vadebacus.

Etiquetas: , , , , , , , , , , , ,

 
Escrito por Víctor Franco a las 18:20 | Enlace | Comentarios: 2