Volviendo al Mittelhaardt, dirección a Gimmeldingen, los núcleos convectivos crecían más allá de las montañas, pero visto lo visto, la tormenta decidió respetar nuestra visita a Weingut Christmann. Allí nos dieron la bienvenida Gisela y Fritz Christmann, padres de Steffen, enseñándonos las nuevas instalaciones de la sede social, dotadas de las últimas novedades técnicas, tanto en iluminación como en cocina para el office, dejando un espacio diáfano como una coqueta sala de cata. Steffen, 7ª generación de la familia y presidente nacional de la Verband Deutscher Prädikats, apareció con un discurso algo arrollador, demostrando que ahora mismo está muy involucrado con asuntos administrativos y es que la presidencia de la VDP le están apartando algo de las atenciones que debería dar en su propia bodega, o eso nos pareció, ya que de largo fue la visita más fría (seguramente el problema fue que veníamos de dos visitas maravillosas y la comparativa se hacía odiosa).La cata de sus vinos secos también nos deparó una sensación de dificultad bastante palpable ahora mismo, aunque el Königsbach SC 2007 dará paso a un magnífico vino de buena longevidad. A los Idig y Mandelgarten GG 2007 les veremos más la cara en febrero, ya que no se mostraban en plenitud. Los Edelfäules aún permanecían en depósito y pese a que presentan unos parámetros históricos de acidez y dulzor, nos quedamos sin probarlos. Algo más domados, pero muy jóvenes e incluso algo cerrados, se mostraron el Idig GG 2005, el Madelgarten GG 2003 y el Idig GG 2002.
Tras la cata, y con las música de fondo de la tempestad, tronando y aumentando la velocidad de sus vientos, Steffen nos llevó a conocer Idig y eso ya compensó la visita de largo. Idig, un viñedo magníficamente orientado (seguramente las mejores vistas del Palatinado central), situado en Königsbach y de pendiente algo pronunciada, es viñedo 100% ecológicos, lleno de rúcula silvestre en los márgenes, rematado por un mirador que permite apreciar la magnitud del viñedo.
Finalizado el paseo por la viña volvimos a la bodega y tras presentar nuestros respetos a los Christmann, nos despedimos y nos dirigimos hacia Wachenheim, dónde teníamos de recoger a Annette Siegrist, quién nos quería llevar a cenar a otra de las antiguas instalaciones de Weingut Bürklin-Wolf, Hotgut Ruppertsberg, una antigua granja restaurada y reconvertida en restaurante a los pies de Gaisbohl. Allí mientras disfrutáramos de unos deliciosas aves de corral de la región, regadas con una pasmosa vertical de Pechstein 2003, 2002 y 2001, mientras el cielo se desplomaba ante nuestros ojos. De paso, Annette se sacó de la chistera un Pechstein Riesling Spätlese 1973 monumental, un algo más fatigado Pechstein Riesling Auslese 1976 y un Pechstein Riesling Eiswein 1987 algo oxidativo. Maravilloso cierre para una gran jornada.
Anexo fotográfico: Weingut Christmann
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