16 noviembre 2007
Predicador 2004

En los últimos meses ha saltado al firmamento internacional del panorama enológico patrio la figura de Benjamín Romeo, gracias sobretodo al resorte mediático de las altas puntuaciones otorgadas por The Wine Advocate para con su Contador 2004, aunque ya su trabajo anterior le había hecho ganar toda la notoriedad posible como enólogo de una de las marcas de referencias en la renovación de la Rioja más tintófila, Cosecheros Alaveses (Artadi para los amigos).

Hecha la presentación de la figura, bajemos a la tierra. Sólo he tenido la suerte de compartir copas con él en una pequeña cata organizada en Lavinia-BCN por allá el 2004, dónde apreciamos unos cuántos rasgos, seguramente superficiales, de la personalidad del señor Romeo. Nunca he tenido la capacidad de psicoanalizar a la gente, pero en esas dos horas Benjamín se mostró sin ataduras, franco y directo, sin miedo a utilizar argumentos en sus explicaciones, a veces un tanto simplistas, pero efectistas, como cuando nos justificó, sin utilizar ningún criterio objetivo, la facturación de un alto precio para sus creaciones, o la intrínseca diferencia entre el uso de una viticultura biológica o tirarse de cabeza a la biodinámica, que por cierto va aplicando en las labores de cultivo dentro de sus parcelas en San Vicente de la Sonsierra, Labastida y Ábalos, zonas ricas en suelos de estratos argilo-calcáreos, típicos de la ribera del Ebro. Su trabajo en la viña lo definía como concienzudo y sistemático, siguiendo los preceptos cósmicos (apuntó que elaboraba su propio estiércol de cabra siguiendo los ciclos de la luna, o en la determinación del periodo de poda), aunque no se expresó con mucho convencimiento. Seguramente quiera situarse en una línea intermedia.

De su adaptación al nuevo medio y asimilando el éxito obtenido por sus vinos más personales, con el Contador y la Viña de Andrés a la cabeza, decidió dar un paso hacia delante y pasar a elaborar una cuvée más asequible, con una mayor tirada comercial (su intención era no superar las 80000 botellas eso si) y decidió sacar El Predicador.


El trabajo de Romeo en bodega suele iniciarse, previa a la vinificación, con una mesa de selección de fruta que le permite escoger la mejor uva, soliendo fermentar la fruta utilizando depósitos troncocónicos, aunque para algunas de sus cuvées utiliza barricas de Allier abiertas, a temperatura no excesivamente elevada y aplicando cierto porcentaje de fruta que realiza maceración carbónica. El porcentaje de mosto empleado varía según las cuvées. Las barricas de roble para la crianza son nuevas para todos sus vinos, excepto para el Predicador, aunque suele usar un nivel de tostado suave y grano fino. Y es que Benjamín Romeo es un verdadero equilibrista en el uso de la madera.

El Predicador 2004 se define de un intenso rojo picota, mostrando buen balanceo y capa alta. Su nariz inicialmente se muestra floral, fragante, pero con la aireación van apareciendo los trazos de moras, no excesivamente maduras, redondeadas por notas torrefactadas muy aromáticas, surgiendo atisbos de especias. Nariz correcta, pero no excesivamente compleja. Su boca presenta una textura sápida, granulosa y algo angulosa, voluptuoso en densidad, pero no pesada, aunque se muestre algo desequilibrada con la acidez. Su nivel de alcohol parece integrarse en el conjunto. Final agradablemente amargo, muy adecuado para acompañar un buen chuletón a la brasa, 88 PF.

Un Rioja más que interesante que por 17 euros en tienda (mi botella salió de L’Ànima del Vi), puede ser una adecuada selección en un restaurante, ya que parece que esta inicial añada tuvo una mejor distribución en hostelería que en tiendas. Su distribuidor en Barcelona es Vila Viniteca.

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Escrito por Víctor Franco a las 23:51 | Enlace | Comentarios: 6
12 noviembre 2007
Volnay 1er Cru Santenots 1999 de Domaine Matrot
La Borgoña es grande, muy grande, pero a la vez, tan compleja...

Una de esas especificaciones geográficas que sacan de quicio a los más profanos en la materia es lo que sucede con este Premier Cru de Volnay, Les Santenots, situado en pleno corazón de la Côte de Beaune, entre las comunas de Meursault y Volnay.

Santenots se compone de 29 hectáreas, 7 áreas y 31 metros cuadrados, todas situadas dentro de la comuna de Meursault, aunque históricamente se ha realizado una parcelación en 6 climats diferentes:

· Les Santenots du Milieu (15.6483 hect.), dividida en:

- Les Santenots-Dessous (7.6429 hect.)

- Les Santenots du Milieu (6.8131 hect.)

- Clos des Santenots (1.1923 hect.)

· Les Santenots Blancs (2.9203 hect.)

· Les Plures o Les Petures (10.4501 hect.)

· Les Vignes Blanches (0.0544 hect.)


Pero lo chocante aquí es la inclusión de estas parcelas en una especificación geográfica distinta a la lógica municipal para los vinos tintos elaborados con Pinot Noir, la Volnay 1er Cru Santenots. Y es que la contextualización histórica, pese a ser viñas catastralmente hablando situadas en Meursault, nos indica que estas viñas han vivido la influencia del carácter tintocentrista de Volnay, como ya reflejara el Dr. Lavalle en sus primeras clasificaciones, por allá el año 1855. Aunque mayoritariamente esas seis parcelas están dedicadas para el vino tinto, también existen una cuantas hileras de Chardonnay, que tienen derecho a especificarse en su etiqueta como Meursault 1er Cru Santenots (siempre recordando que se puede degradar en clasificación a Meursault 1er Cru o Meursault, o más escalas de la pirámide de calidad borgoñona).

Pero ya que hemos hecho esta introducción, hablaré de un gran Santenots. Domaine Matrot, bodega familiar que posee 18,2 hectáreas que componen una magnífica cartera de viñedos en Meursault, dónde además tienen las instalaciones de la bodega. Y es que los Matrot, con Thierry Matrot (1955) a la cabeza, y los conocimientos transmitidos por su abuelo Joseph (1881) y su padre Pierre (1923), se han convertido en una de las referencias cualitativa de la zona.

En el viñedo desde 1973 eliminaron el empleo de fertilizantes químicos, incluidas las 1,4 hectáreas de Santenots. Y es que el Santenots de los Matrot proviene de tres parcelas situadas en dos de los climats mentados anteriormente, Les Plures y Le Milieu.

Para sus tintos practican una vinificación tradicional, aunque con la particularidad de practicar el remontado sin bazuqueos durante la fermentación alcohólica, y con un proceso de crianza no excesivamente prolongado, con unos 12 meses de media, usando el mínimo roble nuevo posible. Y eso se traslada en un vino de visual de color rojizo granatoso y capa media, no excesivamente translúcido. En nariz se muestra con un carácter goloso, dónde la grosella y las notas de cacao se unen en una intensa nariz, perfumada por ligeras notas especiadas, con un punto de complejidad aportado por el corsé de la crianza, en forma de fondo de maderas nobles. Complejidad y concentración, junto a finura son sus señas. En boca se muestra carnoso, cálido, adjetivos que deben interpretarse desde un punto de vista borgoñón, ya que este Volnay, con una sensación sápida aportada por la textura sedosa, nada tiene que ver con un vino de clima más cálido. Equilibrado, aunque con un balance entre estructura y acidez que parecen denotar una buena evolución en botella, 91 PF

Algunos de los vinos de Matrot que se encuentran en tiendas de Barcelona, como el Celler de Gelida o Vilaviniteca, vinieron de la mano del importador y abogado Joan Josep Abó (Decanter Vins).

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Escrito por Víctor Franco a las 13:58 | Enlace | Comentarios: 6