31 agosto 2006
Im Weingebirge Jungfernwein Riesling 1999 de Nikolaihof
A orillas del Danubio, entre los pueblos de Melk y Mautern, se sitúan uno de los viñedos más hermosos que he tenido la suerte de visitar. Se trata del valle de Wachau, reconocido solemnemente por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. Y no me extraña, el patrimonio arquitectónico es notable, tanto por abadías, destacando las de Göttweig y de Melk, como por las aldeas medievales, como Dürnstein. Pero su valúa paisajística también se encuentra en las magníficas terrazas que configuran los viñedos, compartiendo la ribera del Danubio durante unos 30 kilómetros. De aquí nacen dos de los mejores blancos secos del mundo, fruto de la Riesling y la Grüner Veltliner, bajo el influjo de un gran terroir y un clima que le confiere unas condiciones excepcionales para la maduración de la uva.
Weingut Nikolaihof, explotación creada en 985 en Mautern, casi a tocar del cercano valle de Kremstal, ha derivado en una moderna explotación vinícola, convirtiéndose en uno de los mayores exponentes de la viticultura biodinámica. La familia Saahs, con Nikolaus Saahs a la cabeza, ha implementado desde hace más de treinta años los principios y parámetros de control que acreditan el sello Demeter hasta sus últimas consecuencias. Biodinámica en estado puro, aplicada a las 20 hectáreas de viñedos.
Además, la bodega también forma parte del resurgir mediático, trabajado a pulso por las mejores bodegas de la zona, que se asociaron en el Vinea Wachau Nobilis Districtus, como compromiso de calidad, destacando nombres como Franz Hirtzberger, Emmerich Knoll o Franz Xaver Pichler.
La Riesling de este vino proceden de vides jóvenes (el 1999 fue su primer año de producción) en el pago Im Weingebirge, de suelos de margas arenosas, siendo el término Jungfernwein una referencia a la juventud de las plantas. Las uvas, tras el prensado neumático, fermentan y se crían en tinas de roble de diferentes tamaños (entre 2000 a 12000 litros), sin chaptalizar, durante 6 meses, para finalmente embotellarse.
Visualmente precioso, con un amarillo pajizo, casi incorrupto de oxidación y con una gran densidad en el movimiento. La nariz se muestra delineada y pura, con los aromas de limas, peras blancas y amielados apareciendo a raudales, con flores blancas, con algún destello de hidrocarburos, té verde y champiñones que le aportan complejidad y un infinito fondo mineral. En el sorbo, se inicia denso, con un buen abocamiento (esos 27 gramos de residual se notan), esqueléticamente definido por la acidez, es eterno en el paladar. Ahora mismo se muestra como un gran vino, pero sus características parecen concederle una buena vida por delante. 30 euros en bodega. 93 PF
Los vinos de Nikolaihof no son importados a España, pero si se pueden comprar directamente a bodega, solicitando tarifas de envío.








