11 enero 2008
Côte Rôtie Cordeloux 1999 de Marie et Pierre Bénetière

La colina de Côte Rôtie, en la parte más septentrional de las laderas del Ródano, justo enfrente de la ciudad de Ampuis, es conocida por ser uno de mejores terruños de toda Francia, en dónde la Syrah reina y se muestra plena.

Dicha colina en sí está compuesta por dos subzonas, separadas entre ellas por un pequeño riachuelo, conocidas por la Côte Blonde y la Côte Brune, denominadas así por una antigua leyenda que nos relataba sobre un Señor de Maugiron, Señor también de Ampuis, que dividió sus posesiones entre sus dos hijas, una rubia y otra morena. Como dirían los italianos, se non è vero, è ben trovato!


Ya, lo sé, ya lo sé, he tirado de topicazo, que aparece en casi todos los manuales, pero es que la información existente de los Bénetière, Marie y Pierre, es más bien escasa. Esta pequeña bodega tiene sus instalaciones en Condrieu, dónde vinifica sus vinos, el tinto Cordeloux y un Condrieu. Hace unos años compraron y replantaron 2,6 hectáreas de viñedos, cultivos que trabajan de forma orgánica, sin pesticidas ni fertilizantes de síntesis.

El reflejo de dicho trabajo es un vino que muestra una visual viva, con buena capa. Su nariz sorprende por lo inicialmente dulce que se percibe, con aromas de cacao y turrón de almendra, pero con la aireación van surgiendo los aromas de fruta negra en un punto de maduración perfecta, con las moras y las ciruelas campando a sus anchas y un hermoso fondo especiado, con reminiscencias de monte bajo en verano, bien encorsetado por los florales y notas terrosas. Una nariz armónica, no excesivamente potente, y con muy buena nitidez. En boca se percibe el trabajo en botella, ya que su tanicidad se percibe satinada, con una frescura destacable y buen cuerpo. Su paso en el paladar se largo aportando un carácter amargoso muy fino, que invita a beber. Prolongado final, con reminiscencias de fruta negra y cacao, similares a las que nos venían por la vía retronasal. Un Côte Rôtie delicioso, con su carácter rústico bien dominado, pero cuya civilización no resta identidad, 91 PF. No le descarto una pequeña dosis de Viognier acompañando a la Syrah.

Lógicamente los Bénetière cuentan con una muy pequeña producción, pero pese a parecer que sea algo difícil encontrar sus vinos en España, en la tienda de Lavinia-BCN existe un buen surtido. Allí compré este 99 por 28 euros recomendado por una gran profesional, Isabelle Brunet. Lástima que le perdiéramos la pista, ya que dejo la tienda, aunque me consta que está involucrada en un nuevo proyecto llamado Mon Vínic.

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Escrito por Víctor Franco a las 13:38 | Enlace | Comentarios: 1
04 enero 2008
Grüner Veltliner Vinothek 1991 de Weingut Nikolaihof

Un gran vino para empezar el año, pese a que lo probamos en los últimos días del 2007, y es que el año pasado probamos grandes vinos pero sobretodo grandes blancos, siendo este un gran remate.

Os pongo en antecedentes. La familia Saahs, de quienes ya os expliqué algo en una anotación anterior, elaboran esta línea tan especial conocida como Vinothek. De sus mejores vinos hacen una selección y deciden “olvidarse” de ellos, dándoles una prolongada estancia en viejos foudres de madera que reposan en las arcanas instalaciones de su bodega, sólo comercializando los vinos cuando ya están listos, si es que llegan a estar a punto. Para este Grüner Veltliner del 1991 pasaron 15 años hasta que en marzo del 2006 decidieron embotellarlo y comercializarlo.

Lastimosamente, hasta hace bien poco, era difícil encontrar los Vinothek, ya que la propia bodega no los vendían a particulares (al menos al que subscribe estas palabras), pero actualmente los Nikolaihof han encontrado en Alma Vinos Únicos a un buen embajador para hacer entrar sus vinos al mercado español, y unos de los vinos importados por la distribuidora es este Vinothek.

En cata ya sorprende su visual, de las que te hace dudar de su vejez y que a ciegas, nunca dirías que tiene más de 15 años, con una presencia de brillos verdosos en un amarillo pajizo nada dorado. Buena untuosidad en el movimiento. Pero su profundidad nasal confirma su evolución positiva y su edad, paseando un ramillete de aromas que nos aporta su nariz, dónde se aprecia un complejo conjunto de aromas balsámicos, cítricos, similares a la bergamota, especiados de pimienta blanca, y un toque similar a la quinina (Terry Theise dixit), con un muy ligero fondo amielado. Su boca es sabrosa, seca (al menos no se le aprecia residual), glicérico, mostrándose estructurado, con gran equilibrio de acidez, pero no parece precisamente fatigado, dejando una deliciosa retronasal especiada, 94 PF. Si alguien os pregunta por las variedades más nobles no os olvidéis de la Grüner Veltliner. Con muestras como estas no hacen falta justificaciones.

Pese a tratarse a un vino caro, 84 euros en Vilaviniteca, sus bondades y su elaboración podrían justificar el juntarse con unos amigos, repartir costes y disfrutar de la evolución que nos da con su oxigenación. Al menos eso es lo que hice con un buen amigo.

Os dejo con un buen reportaje de la cadena NZZ:




Si tenéis problemas para visualizar el video, se puede descargar desde aquí.

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Escrito por Víctor Franco a las 13:59 | Enlace | Comentarios: 4