
Romántica historia la de estos chicos. Su aventura se inició en 1994 sin tener viñedo propio, con Francesc Grimalt como enólogo y buen conocedor del viñedo insular, Pere Ignaci Obrador, como encargado de las viñas y Miguel Ángel Cerdà, encargado de bodega.
Este triunvirato no se entendería sin la importante labor comercial de Juan Luís Pérez de Eulate (
La Vinoteca de Palma de Mallorca).
Algo que explica el funcionamiento atípico de esta bodega mallorquina es la distribución de sus viñedos, actualmente contando con 14 hectáreas de viñedo propio, pequeñas parcelas de vides cultivadas junto albaricoqueros y almendros, y cerca de 60 hectáreas en alquiler, repartidas en unas 150 parcelas por el municipio de Felanitx, donde predomina la Callet de viñas viejas y las minoritarias Mantonegro y Fogoneu, en pleno Plà mallorquín. La Callet es una variedad complicada, que precisa de un trabajo constante en viña, y se hace necesaria la selección de la uva en bodega, previo control de temperatura de la uva en cámara térmica, manualmente desgranado, seleccionando la mejor tercera parte de la uva. La fruta de este vino procede de las 4 parcelas más características de la zona de Son Negre, presentando una mayor concentración de albaricoqueros, en terrenos muy pobres.
La vinificación se inicia, dentro de las instalaciones situadas en la “Possessió”, propiedad de la familia Obrador en Felanitx, con la uva realizando la fermentación en tinas de roble de 3000 litros. Maceraciones largas y dándole una crianza se realiza en barricas nuevas de roble francés de grano fino. Esta etapa dura 17 meses. Los años que no se produzcan las condiciones adecuadas para realizar el Son Negre, la uva formará parte del ÀN.
En cata da una visual no muy subida, de capa media, presentando tonalidades de buena evolución, dados los rasgos de la variedad. Pasando a la nariz, es muestra perfumada y personal, con la fruta roja madura, sensaciones terrosas y notas de cacao amargo, con un delicioso fondo floral, redondeando la complejidad aromática del conjunto. La boca resalta la sensación de elegancia, con una textura satinada y dejando paso a una magnífica estructura. La muy buena acidez y la percepción de prolongado final parecen indicar una evolución muy positiva en el tiempo. Pese a que se trata de un vino caro (entorno a los 55-60 euros), se trata de una placentera y hedonística referencia, 93 PF.
La producción puede variar entre las 1.500 y 2.400 botellas, y sólo se ha comercializado en las añadas 1.998, 1.999 y 2.001. Esperando el 2004, comentar que un buen amigo me explicó que en una visita reciente a la bodega había probado el Son Negre 2005 y venía genial. Esperemos que se cumplan estos buenos augurios.
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