Dr. Loosen Bernkasteler Lay Riesling Kabinett 2005

Hay bodegas que se hacen querer y más si sacan vinos de consumo diario tan bien realizados como el Dr L, un riesling básico muy recomendable para iniciarse con los vinos de Mosela. Ernest Loosen (se supone que quien le tiene confianza le llama Ernie, pero no es el caso), ha sido encumbrado por la crítica internacional, al extremo de que la revista Decanter le nombró hombre del año en el 2005 por exportar la imagen de cualidad de la Riesling al resto del mundo.

La weingut Dr. Loosen posee una buena cartera de pagos, repartidos por 15 hectáreas de empinadas colinas entre los pueblos de Erden, Ürzig, Wehlen, entre otros del Mosela Medio. El pago de donde procede la Riesling para este vino se encuentra situado entre las instalaciones de la bodega y el pueblo de Bernkastel, lo que facilita las tareas de vendimia y permite a la bodega, además de elaborar este Kabinett, recoger las uvas congeladas para elaborar un Eiswein, cuando las condiciones climatológicas lo permiten.

Visualmente denso, con un color amarillo limón, con algún destello verdoso. Nariz de intensidad media-alta, algo monolítico, pero muy fresco y agradable, con aromas de limas y citronela y algo de hierba fresca. Está en un estado muy joven, pero va ganando profundidad con la aireación (En mi caso la botella permaneció abierta durante tres día, evolucionando ostensiblemente). En boca se muestra goloso, frutal, con el azúcar residual perceptible, pero con una acidez que permite que no se convierta en un trago empalagoso. Magnífica persistencia de reminiscencias a jazmín y las mismas sensaciones frutales que se percibían en nariz. Un Kabinett delicioso, que tiene una buena vida por delante. Puede ser un agradable acompañante para la comida japonesa. 90 PF.

Su importadora es la tienda pucelana de Pecados Originales, y este Kabinett, que por cierto lleva tapón Stelvin, cuesta entorno los 14 euros. También disponible en Barcelona en el Celler de Gelida y Lavinia.

Ridge Santa Cruz Mountains Cabernet Sauvignon 1997

Hace unos meses salto al ruedo mediático la reedición del juicio de París de 1976, sobre la confrontación entre vinos tintos de Burdeos y California, y del que nos informó el amigo Pisto en uno de sus posts. Particularmente no suelo darle más importancia de la que tiene a este tipo de acontecimientos, pero lo que si generó en mi fue un cierto interés de probar los vinos de Ridge Vineyards.

Esta bodega, creada en 1885 por el doctor Osea Perrone, cambió definitivamente de rumbo con la incorporación en el año 1969 de Paul Draper, que implantó una filosofía (nunca mejor dicho) de vinificación bordelesa e implementando la menor intervención posible en el proceso. Para mayor y mejor información sobre la bodega os recomiendo la lectura del interesante y completo reporte de Eduardo García, de bodegas Mauro, quién estuvo trabajando una temporada en la bodega californiana.


De las 33 parcelas de viñedos de que conforman los tres pagos de Monte Bello, en las montañas de Santa Cruz, se trabajan por separado, vendimiadas, fermentadas y criadas individualmente. Las mejores partidas se dedican a producir uno de los más afamados Cabernets de California, el Monte Bello y con el resto se produce este vino. Con la filosofía de la bodega, pese a tratarse de vinos altamente participados por Cabernet Sauvignon (en 1997 fue del 75%), el blend se completa con un porcentaje de Merlot y Cabernet Franc, y a partir de 1998 se eleva la proporción de Petit Verdot que participa en la mezcla final. La crianza se efectúa en barricas de roble americano, con un alto porcentaje de uso de roble de segundo año, y también nuevo, durante más de 16 meses. El embotellado se realizó en Agosto de 1999.

En cata muestra una visual de color picota oscura con liguero ribete anaranjado, buena viscosidad en el movimiento. Inicialmente, se presenta aromáticamente muy balsámico, con algunas notas de lácteos, pero el aire le permite abrirse, dejando aromas muy equilibrados y de gran intensidad, con aromas de licor de grosella, madera de cedro y una dulce sensación de cacao, con un final agradablemente ahumado. En boca muestra una muy buena tonicidad, de textura sedosa, bastante pulido. Un paso corpulento, pero sin dejar pesadez, gracias sobretodo a una muy buena acidez. Postgusto de ciruelas negras y tabaco, de prolongada persistencia. Un Cabernet Sauvignon muy bien trabajado, se puede comprar en tienda entorno los 35-40 euros. 92 PF.

Paco Berciano trae a España algunos de los vinos de Ridge, tanto de la bodega de Santa Cruz Mountain, como de los Zinfadeles de Lytton Springs, pero también se pueden encontrar algunas referencias en Lavinia y Vilaviniteca.

Irouléguy Rosé 2005 de Domaine Arretxea

La pequeña región de Irouléguy, situada en el sudoeste francés, en pleno Euskadi, siempre me ha generado siempre un cierto interés, ya que sus ácidos vinos blancos, mayoritariamente tocados por las Mansengs y la Courbus, suelen mostrar un carácter muy marcado y personal. De las casas a tener en cuenta Ilarria, Brana, Herri-Mina (la hectárea de Jean-Claude Berrouet) y por último, Domaine Arretxea, con su cuvée Hegoxuri.

De esta última bodega, propiedad de Therèse and Michel Riouspeyrous, me serviré de su rosado para hacer una breve introducción, con este post, a esta región. El domaine posee 6 hectáreas, en bellas laderas empinadas, mayoritariamente plantadas con Tannat en variedades tintas, con algo de Cabernet Sauvgnon y Franc, y Gran Manseng en blancas, de las que extrae una producción anual de 28000 botellas (según datos de la Bettane&Desseauve 2005). Pese a definirse como productores biológicos, se hace muy complicado encontrar información veraz en la red que nos explique cual a sido el método empleado para vinificar este rosado.

En cata muestra un precioso color rosa carmesí, brillante y limpio, de buena densidad en el movimiento. Aromas muy sobrios, sin estridencias, pero con un componente herbáceo muy refrescante. Se perciben aromas de media intensidad a sandía, hierbaluisa y menta. En boca, a ciegas podría pasar como un blanco, por estructura y textura, pero dejando un postgusto algo amargo, que le aporta carácter. Correcto rosado, diferente, pero algo subido de precio, 9 euros. 84 PF. En Barcelona podréis encontrar vinos de Irouléguy sobretodo en L’Excellence y Lavinia.

Trebbiano d'Abruzzo 2004 de Emidio Pepe

Procedente de los Abruzzos, una de las regiones italianas más desconocidas para el consumidor español, surge la figura de Emidio Pepe, un productor un tanto singular.

Al noroeste de la ciudad de Pescara, en la pequeña población de Torano Nuovo (Teramo) se sitúan las instalaciones de la Azienda Emilio Pepe, dónde se producen los vinos procedentes de las 7 hectáreas de viñedos de esta explotación familiar, empleando una viticultura orgánica, que les permite elaborar Montepulciano d’Abruzzo tinto y rosado, además del Trebbiano d’Abruzzo. Los viñedos se sitúan en una colina a 240 metros sobre el nivel del Adriático.

La vendimia se realiza a mano y en la entrada a bodega de la fruta, se procura que el prensado de la Trebbiano se realice con los pies en un depósito de madera, ya que se intenta evitar el contacto del mosto con el metal, traspasándolo a un tanque de fermentación de cemento, sin control de temperatura, ya que la bodega confía en las húmedas condiciones ambientales que se consigue en los calados de la bodega, combinadas con el tamaño de los tanques.

Tras la fermentación, el Trebbiano descansa durante 6 meses en los tanques, se embotella sin filtrar y se deja reposar en bodega. Cuando Emidio, o actualmente su hija Sofía, consideran que el vino esta en condiciones de ser comercializado, se realizaba un reembotellado manual, botella a botella y sin embudos. Dicho atípico proceso lo realiza Rosa Pepe, mujer de Emidio, decantando las botellas para poder separar los posos naturales de las botellas. (Al final del video de la vendimia, podréis ver a Rosa realizando la decantación).

En cata se muestra con una visual de color amarillo pajizo, algo turbio, presentando precipitación (se nota la carencia del filtreo). Nariz mostrando un carácter serio, cítrico, algo austero, pero con unos aromas que entremezclan la mineralizad con los almendrados y un fondo mantecoso. En boca es seco, salado, marino, de cuerpo medio y amargor en el paladar. Un vino que marida con unas magníficas ostras frescas. Cuerpo medio y anisado postgusto. Estamos ante un vino muy joven, con unas magníficas condiciones para presentar una evolución positiva en botella, 90 PF.

La pequeña tienda de L’Excellence, en la calle Josep Bertrand (Barcelona) tiene una gran colección de añadas del Montepulciano d’Abruzzo, tan lejanas en el tiempo como la de 1975, eso sí, con una consecuente subida de precio. El Trebbiano 2004 cuesta 13 euros.