Semana grande del vino en Barcelona, sin duda, dónde entorno a la Alimentaria se han dado cita varios de los actos más esperados por todos los enochalados de la ciudad. Uno, La Música del Vi, celebrado el lunes, magníficamente organizado por el equipo de Vila Viniteca, dónde tuvimos el placer de degustar una magnífico elenco de bodegas, tanto nacionales como internacionales. Y el martes, desde la apasionante bodega del Penedés, Can Ràfols dels Caus, que está en plena reestructuración de sus instalaciones técnicas, y que magníficamente organizó junto a Paco Berciano. Me permitiréis que os haga unas pequeñas pinceladas del evento, ya que pudimos charlar y probar vinos junto a doce destacados autores de vinos:
Decidimos empezar por los armonioso Côte de Nuits que Rosalind y Jacques Seysses, que muy agradablemente servían, casi tanto como el estilo de sus vinos. Probamos un Chambolle-Musigny 2005 que parece mostrar los buenos signos de la añada, sirviendo también una minivertical de Clos de la Roche , un Grand Cru del que apenas vinifican menos de 2 hectáreas . Fue curioso ver el juego entre el otoñal 1997, el poderoso 1999 y el menos delineado 2001. Particularmente me quedo con el 1999.
Jean Meyer trabaja en una línea de vinificación intermedia en el estilo alsaciano, a medio camino entre los buscadores de la opulencia por lo residual y los que buscan la profundidad mineral en su vertiente más seca. Una rareza como su Pinot Auxerrois 'H' Vieilles Vignes 2005 (H de Hengst, el Grand Cru de dónde proviene) queda bastante palidecido frente a las bondades de sus rieslings secos, destacando en un nivel medio de precios Les Pierrets 2002 y, en un rango superior, el Grand Cru Hengst 2004. Algo por debajo el Pinot Gris Brand Grand Cru 2004, algo dulzón, pero con buen nivel cualitativo. Sus Vendages Tardives, tanto en su versión Gewürztraminer como Riesling, provenientes del 2001 y del pago Hengst, son toda una muestra de longevidad, pese a que su GW se mostraba ya muy accesible.
Christine Saahs, una mujer que aportaba caretillas de afabilidad, nos dio a probar un magnífico segmento de sus vinos, pero es curioso como se comportaron el Grüner Veltliner Smaragd Im Weingebirge 2006 y el Klausberg Riesling Privatreserve 2005, recién abierto no nos llamaron la atención, pero recatados con aireación y comida fueron subiendo muchos enteros, muchos. El Riesling Steiner Hund 2004 es un bebé por hacer, pero que parece mostrar muy buenas maneras de futura evolución y el Grüner Veltliner Vinothek 1991, del que ya hemos disfrutado alguna botella, se mostraba esplendoroso. Pese a que no me acabó de convencer, el Grüner Veltliner Auslese Süssenberg 1999, también fue una clarificadora tarjeta de presentación para sus dulces. Al final de la velada también apareció Nikolaus Saahs, alma de la bodega familiar, a quién intentamos transmitir nuestra admiración.
Un rieslingadicto me habría caneado, pero apenas probé ninguna referencia de esta bodega del Palatinado, motivado por tener tan cercano la más profunda presentación de Vins Alemanys en Girona, decidiéndome a abstenerme de sus bondades y me reservé las anotaciones mentales para un Wachenheimer Rechbächel Auslese 1998 aparecido durante la comida y servido con una tabla de quesos. La combinación, genial.
Un buen fisonomista destacaría del carácter físico de Alain Graillot su porte de hombre de campo, franco y sin florituras, pero detrás de ese porte hay uno de los más finos elaboradores del Ródano sur, aunque cómo todos los grandes, su trabajo empieza en la viña. Su Crozes-Hermitage 2006 es como un paseo por el campo mediterráneo en primavera, fresco, con aromas especiados, cargando el ambiente y sintiendo una sensación deliciosa de equilibrio frutal. Gran vino a precio comedido. Su Crozes-Hermitage 2001 se muestra más complejo, con un nivel alcohólico comedido, y con una estructura magnífica. La Guiraude 2005, selección de las mejores barricas, es el bombón que remata los vinos presentados. Un Ródano que rompe estereotipos y lanzas a favor de la Syrah.
La elegantísima Elisabetta Foradori dio a probar los dos Teroldego Rotaliano que elabora desde Mezzolombardo, uno de los pueblos más hermosos del Trentino, y consecuentemente de la vieja Europa. Su Foradori 2005 es una buena piedra de toque para iniciarse con la Teroldego , con una buena carga frutal. En cambio, pese a reconocer las bondades de su Granato 2004, su mayor densidad le resta algo de tipicidad (valiente afirmación, motivada sin duda, por la ignorancia).
Elena Pantaleoni triunfó con su Vigna del Volta 2006, un Colli Piacentini Malvasia Passito delicioso, hasta aquí todos de acuerdo. El gran debate surgió con sus tintos Macchiona 2003, Stoppa 2003 y Gutturnio 2006. Unos los definían como internacionalistas y otros, tres elementos con origen al sur de Despeñaperros, les parecieron muy personales. Como tengo amigos en ambos lados, no seré yo quién les contradiga ni les dé la razón.
De los vinos que produce la compañía de Vinos Telmo Rodríguez en Ávila, pudimos probar una vertical desde la última añada en el mercado, la 2004, pasando por la cálida 2003, haciendo fonda y parada en el 2002, que se comportó como una magnífica Garnacha y finalizando con el inicial 1999, menos complejo y agradable que su hermano menor. Buenas garnachas de este proyecto común entre Telmo Rodríguez y Carlos Sainz en Cebreros.
Del Douro, los tintos robustos, carnosos y con un punto floral delicado, que nos dio a probar Miguel Roquette, destacando el Touriga Nacional 2005 y el Vinha Teresa Maria 2005, dentro del estilo de vinos de la zona.
Una magnífica jornada rematada con una comida de altura, celebrando unos cuantos enochalados una recata privada (nos hicimos fuertes a los pies de la escalera), reprobando los vinos de la presentación, teniendo la oportunidad de dar más tiempo en copa y jugar con la aireación; cuyo objetivo es la contextualización de lo vinos de la bodega de Avinyonet entorno a 11 grandes elaboradores.
Para cuando salíamos de allí, aprovechando que fuimos de los pocos que aún no habíamos visitado las nuevas instalaciones para dar un paseo por el interior de las nuevas instalaciones técnicas de la bodega. El ver como se ha rematado la obra será la excusa perfecta para volver.