Laurel 2003 de Clos i Terrases

Si mentamos Clos i Terrases seguramente no acabemos por acertar de qué bodega estamos hablando, pero si mentamos Clos Erasmus, la cosa se clarifica sustanciosamente. Daphne Glorian, la menos conocida de los integrantes de la primera ola de los impulsores de la revolución prioratina de finales de los 80, ha vuelto a saltar al candelero tras la primera valoración presentada por Jay Miller, bajo el sello editorial de The Wine Advocate, y cuyo Clos Erasmus 2004 logra la máxima valoración numérica. Ya estuvo apunto de colocar sus 1994 y 1998 muy cerca de la “perfección”, pero “sólo” logró obtener 99 puntos...

Pero dejemos de hablar de la crítica y centrémonos en lo verdaderamente importante, el vino. Laurel es la segunda cuvée de la bodega y procede de las mismas viñas de las que procede la fruta del Clos Erasmus. Plantas relativamente jóvenes (no más de 18 años), que conforman las 7 hectáreas de la propiedad organizadas en terrazas ricas en suelos de llicorella (roca pizarrosa degradada), repartidas en tres parcelas (Escales, Socarrats y Aubagades) dónde la Garnacha, la Cabernet Sauvignon y la Syrah conviven.

Se trata de un ensamblaje formado por las barricas desestimadas para su hermano mayor y de las parcelas de cepas más jóvenes. Su vinificación, se realiza en la antigua bodega de Álvaro Palacios en Gratallops, dónde se trasladó la producción a partir del año 2000. Crianza en barricas de roble francés de primer y segundo año, durante un periodo de 15 meses aproximadamente.

En cata presenta esa fuerza visual, con un cubierto rojo picota, de capa altísima y con una lágrima lenta y densa. Es curioso, tras acercártelo a la nariz, viene a la mente ese famoso eslogan de la potencia sin control no sirve de nada, y aquí muestra helvética precisión, reflejada en una potente y concentrada fruta negra, pero equilibrada a la vez, con los torrefactos bien medidos, ligeros mentolados y con un fondo pizarroso-férrico muy hermoso. En boca muestra esa juventud tánica aún por ajustar, secante y astringente, pero con una textura densa, pero no pesada. Estructura y cuerpo, que no es poco. Retronasal dónde se percibe la fruta en un punto de maduración en el límite. Agradable final, 91 PF. Actualmente recomiendo un buen jarreado, para que se abra, sobretodo en nariz.

Sinceramente, se trata de un muy interesante tinto, que parece mostrar un precio ajustado, si lo comparamos con el resto del panorama de la comarca (aproximadamente 18-20 euros en tienda). La cosa empieza a patinar si la comparación se realiza con sus vecinos del Languedoc, pero eso ya es harina de otro costal. Compré mi botella en el Celler Can Dani, pero me consta que Quim Vila también tiene botellas.

Mâcon-Pierreclos “Tri de Chavigne” 2002 de Guffens-Heynen

Pocos productores del Mâconnais son capaces de llegar a la precisión y refinamiento que consigue Jean-Marie Guffens, junto a su esposa Mainke Heynen, en este pequeño domaine borgoñón, de escasa producción (aproximadamente 17.000 botellas) y del que siento cierta admiración. Ya os hablé del carácter y la personalidad del propietario belga de la también interesante Verget en una entrada anterior.


Las tres hectáreas de Chardonnay que poseen en las comunas de Vergisson (de las parcelas de La Roche, Les Croux y Les Crays, pertenecientes geográficamente a Pouilly-Fuissé) y Chavigne (perteneciente a Mâcon-Pierreclos) fueron trabajadas por el matrimonio desde 1980, hasta que en 1990 crearon Verget. A partir de ese momento, Michel Potdevin secundó a Mainke en el cuidado de las viñas y finalmente, en 1999, Potdevin se encargó del control de la totalidad del viñedo, empleando un cultivo respetuoso con la vida orgánica del viñedo. El proceso de vinificación y crianza lo sigue llevando a cabo el propio Jean-Marie, asistido por Michel.

La viña de Chavigne tiene unas 2,5 hectáreas de viñedo, con una exposición sudoeste, una parte va para el “Tri de Chavigne”, la mejor, otras se emplea con la otra cuvée "Le Chavigne", selección realizada mediante la diferenciación de la fruta procedente de las vides con mayor edad (poseen algunas plantas de más de 80 años).

Tras la vendimia a mano, se realiza una mesa de selección y se traslada la uva a una arcaica prensa vertical, para realizar un rápido y suave prensado. El primer mosto, muy poco cargada en materia es sometido a un ligero desfangado, con el fin de preservar toda la materia orgánica. Tras ello se procede, mediante gravedad, a pasar el vino a barricas de roble para que realice las fermentaciones alcohólica y maloláctica, sobre sus lías, aplicando ligueros bâtonnages. Para finalizar, se realiza un liguero trasiego previo al embotellado.

Pero hablemos del vino. Se muestra con una visual dorada de evolución, con buena viscosidad y densidad en el movimiento. Aromáticamente muestra una muy buena intensidad, aparentando calidez, dónde predominan los aromas de fruta amarilla de hueso (albaricoque), muy madura, pero a la vez, se muestra con profundidad, dónde la mineralidad caliza, caracterizada por la tiza y el humo, se entrelaza con las refrescantes trazas cítricas de limón. En boca se muestra agradable, graso y denso, con un punto de equilibrio muy bien logrado. Las percepciones que se perciben por la retro es de más fruta amarilla de hueso y ligeras mieles. Buen nervio y prolongado postgusto finalizan una delineada muestra del quehacer borgoñón, 92 PF.

Actualmente se pueden encontrar unas pocas botellas de Guffens-Heynen en la Part dels Àngels, pero de la añada 2004. VilaViniteca tiene algunas botellas de 2002, pero bastante más subidas de precio. Esta botella me costó unos 36 euros, pero lógicamente, lo difícil no es pagar por ella (que también) sino, más bien, cruzarse con una botella por delante.

Son Negre 2001 de ÀN Negra Viticultors

Romántica historia la de estos chicos. Su aventura se inició en 1994 sin tener viñedo propio, con Francesc Grimalt como enólogo y buen conocedor del viñedo insular, Pere Ignaci Obrador, como encargado de las viñas y Miguel Ángel Cerdà, encargado de bodega. Este triunvirato no se entendería sin la importante labor comercial de Juan Luís Pérez de Eulate (La Vinoteca de Palma de Mallorca).

Algo que explica el funcionamiento atípico de esta bodega mallorquina es la distribución de sus viñedos, actualmente contando con 14 hectáreas de viñedo propio, pequeñas parcelas de vides cultivadas junto albaricoqueros y almendros, y cerca de 60 hectáreas en alquiler, repartidas en unas 150 parcelas por el municipio de Felanitx, donde predomina la Callet de viñas viejas y las minoritarias Mantonegro y Fogoneu, en pleno Plà mallorquín. La Callet es una variedad complicada, que precisa de un trabajo constante en viña, y se hace necesaria la selección de la uva en bodega, previo control de temperatura de la uva en cámara térmica, manualmente desgranado, seleccionando la mejor tercera parte de la uva. La fruta de este vino procede de las 4 parcelas más características de la zona de Son Negre, presentando una mayor concentración de albaricoqueros, en terrenos muy pobres.

La vinificación se inicia, dentro de las instalaciones situadas en la “Possessió”, propiedad de la familia Obrador en Felanitx, con la uva realizando la fermentación en tinas de roble de 3000 litros. Maceraciones largas y dándole una crianza se realiza en barricas nuevas de roble francés de grano fino. Esta etapa dura 17 meses. Los años que no se produzcan las condiciones adecuadas para realizar el Son Negre, la uva formará parte del ÀN.

En cata da una visual no muy subida, de capa media, presentando tonalidades de buena evolución, dados los rasgos de la variedad. Pasando a la nariz, es muestra perfumada y personal, con la fruta roja madura, sensaciones terrosas y notas de cacao amargo, con un delicioso fondo floral, redondeando la complejidad aromática del conjunto. La boca resalta la sensación de elegancia, con una textura satinada y dejando paso a una magnífica estructura. La muy buena acidez y la percepción de prolongado final parecen indicar una evolución muy positiva en el tiempo. Pese a que se trata de un vino caro (entorno a los 55-60 euros), se trata de una placentera y hedonística referencia, 93 PF.

La producción puede variar entre las 1.500 y 2.400 botellas, y sólo se ha comercializado en las añadas 1.998, 1.999 y 2.001. Esperando el 2004, comentar que un buen amigo me explicó que en una visita reciente a la bodega había probado el Son Negre 2005 y venía genial. Esperemos que se cumplan estos buenos augurios.

Viognier 2005 de Venta d'Aubert

Sí, sí, Teruel existe, eso ya hace tiempo que lo fuimos asimilando con una incesante cadena de pequeños mensajes en los medios, que finalmente se nos quedó en el subconsciente, pero ¿enológicamente existe? La respuesta está en Venta d’Aubert.

En plena comarca del Matarranya se sitúa esta pequeña explotación vinícola, fundada por Ruth Brandestini y su marido Hans Peter Mühlemann en 1988. 18 hectáreas de viñedos, plantados por este matrimonio suizo, situados entre Cretas y Valderrobres, dónde predominan las castas viognier, chardonnay, cabernet sauvignon, merlot, syrah, y algo de garnacha tinta y blanca, empleando espalderas, y con la influencia del mediterráneo atenuado por una mayor humedad ambiental producida por la sierra y la altitud de los viñedos, que confieren un carácter personal a sus vinos.

Aunque los primeros asesoramientos técnicos vinieron dados un poco por la casualidad, derivados de un encuentro fortuito con José Luís Pérez en el bar del pueblo, desde 1998 Stefan Dorst (conocido por su trabajo en la sudafricana Laibach y la alemana Weingut Friedrich Becker) cogió la consejería enológica de la firma. A partir del 2005, los también suizos, Michael Rudolf y Michèle Hörler se hicieron cargo de la gestión del negocio, manteniendo la parte técnica, llevada por Dorst.

Este blanco mediterráneo se muestra con una visual amarillo pajiza, con presencia de ligueras particulares en suspensión, indicio claro de carbónico jovial. Denso y voluminoso en el movimiento. De nariz, con intensidad media, muy equilibrada, sin estridencias, limpio, presentando aromas de albaricoque, membrillo, jazmín y ligueras trazas de almendras tostadas y especias, con un buen fondo calizo. La textura densa en boca, da paso a un paladar algo secante, que le confiere carácter. Estructura y acidez correcta. Buen final, no muy profundo, pero bien rubricado, 89 PF.

Su distribuidora es Cuvee3000, y aunque se puede comprar en su tienda de la calle Lepanto barcelonesa, mi botella salió del Celler de la Ribera gracienc y costó 8 euros.