Otra gran interpretación de la riesling pizarrosa

Tras la sesión espectacular en Oberhäusen, todo parecía indicar que nuestras experiencias posteriores en tierras germánicas no llegarían a tales niveles de maestría, pero sin duda nos equivocábamos, ya que la visita a la familia Schönleber vino a confirmar todas las buenas vibraciones y expectativas que el bueno de Werner Schönleber está extrayendo de los viñedos de Monzingen desde mediados de los noventa.

En el patio de esta pequeña bodega familiar, junto a Werner y su esposa Hannelore, conocimos a Frank, el hijo de ambos y quién está recogiendo las buenas maneras de su padre, y está llevando buena parte de las tareas, tanto en el viñedo cómo en la bodega. Una copita de su sekt de puro riesling y para el coche, que nos esperaba Halenberg.


Paseando:

El pueblo de Monzingen, situado en el extremo Oeste del Nahe, se encuentra encajado entre laderas, protegido de los vientos del norte por las colinas Hunsrück, permitiendo un clima muy benigno. En el extremo sur el río Nahe circula con un caudal bastante más restringido, creciendo a su vera las laderas de Halenberg y Frühlingsplätzchen. Aquí los Schönleber poseen 16 hectáreas de viñedos, en las que prácticamente las tres cuartas partes están ocupadas por plantas de Riesling.

Frühlingsplätzchen, cuya cara mira al sudoeste, es una ladera de pizarra, dónde se combina la roja, verde y azul, jaspeada con cuarcita y basalto, destacando la roja y cuyo nombre proviene del advenimiento de la primavera, dónde por su orientación y aireación se inicia antes el deshielo hibernal.

De Halenberg los Schönleber poseen 5 hectáreas de suelos ricos en pizarras azules y cuarcitas. Su mejor parcela, conocida cómo Lay, ocupa la parte central de la ladera y que ha visto incrementada su superficie con las tareas de plantación que se han producido en el año 2007 en una pequeña parcela de 0,64 hectáreas que llevaba 30 años abandonada por el alto coste de producción. En el año 2008 se replantaron dos parcelas de 1,2 hectáreas de extensión, pero estas parcelas se sitúan en la parte superior de la ladera y seguramente su fruto se dedique en el futuro al Mineral.

Nuestro paseo consistió en una vuelta por Halenberg, observando el mayor aporte de pizarra en Lay, apreciando la intensidad de la pendiente, que en algunos casos supera el 70%. Contemplamos las vides que dan el fruto del Mineral, el segundo vino proveniente de este pago y nos cruzamos con Tim Fröhlich, otro reputado viticultor de la zona, quién vino a aplicar un tratamiento preventivo en su parcela de Halenberg.

La verdad es que el paseo da para mucho, ya que a primera vista se aprecia la muy interesante forma de trabajo en el viñedo, pero también se aprecia la barbaridad que supuso la ley del vino del año 1971, que permitió que partes de Halenberg se etiquetaran cómo Frühlingsplätzchen, cuando claramente este último viñedo se sitúa en otra ladera, separada de Halenberg por el valle que ocupa el pueblo de Monzingen.

Catando:


Tras visitar los viñedos volvimos a la bodega, dónde nos esperaba en un espacio idílico, situado detrás del lagar de crianza, almacén dónde se albergan los depósitos de acero inoxidable que suelen utilizar Werner y Frank en sus vinificaciones.

Los básicos rondan un gran nivel, teniendo un Weissburgunder trocken 2008 francamente bueno. Sus Riesling trocken 2008, Lenz 2008, Mineral 2008 presentan una línea muy interesante, aunque la vertical de Mineral con el 2007 y el Mineral 2006, nos hace pensar en una recomendable guarda para estos 2008.

En los vinos secos de grandes pagos, pese a su confusa nomenclatura, destacan también los Frühlingsplätzchen G.G. 2008 y Halenberg G.G. 2008, ambos tremendos por profundidad mineral e intensidad nasal. El Halenberg G.G. 2007 se muestra algo coibido, y los Monzinger Halenberg Riesling Auslese trocken 2002 y Monzinger Frühlingsplätzchen Riesling Auslese trocken 1992, se muestran cómo magníficas botellas, cuya evolución, positiva a más no poder, los convierte en magníficos aliados para la comida.

Con las vendimias tardías, cómo Monzinger Frühlingsplätzchen Riesling Spätlese 2008, Monzinger Halenberg Riesling Spätlese 2008 y Monzinger Frühlingsplätzchen Riesling Spätlese -Rutsch- 2002, me convenzo de que este es el nivel de pradikat en el que prefiero moverme. Para comer a parte el Rutsch 2002, monumentalidad delineada mineral. Un gran vino cuya emoción se sitúa en el recuerdo para siempre.

Antes de entrar en los plenamente dulces, Hannelore nos preparó un delicioso almuerzo, repleto de embutidos típicos de la zona y que nuestras hordas se encargaron de finiquitar en segundos. Tras el ágape, pudimos comprobar que los Monzinger Halenberg Riesling Auslese 2008 y Monzinger Halenberg Riesling 1995 muestran las buenas maneras de los Auslese del Nahe, con magníficos balances entre densidad y dulzor.

Y finalizamos con la pureza de los Eiswein, dónde probamos los Monzinger Halenberg Riesling Eiswein 1999, Monzinger Halenberg Eiswein Riesling 2008, vendimiado el 30 de diciembre a -9,5ºC y el Monzinger Halenberg Eiswein Riesling 2002, vendimiado el 11 de diciembre del 2002, día del aniversario de Frank, a -9ºC. ¿Qué decir? Puesto a discutir la pureza, seguramente me quedaría con el 2002, por mostrar un mayor equilibrio, aunque el 2008 también se explaya en carretillas florales y de mieles, de fascinante sintonía. Un magnífico final de fiesta para esta deliciosa visita al Nahe y cuyo relato espero haya sido de vuestro agrado. Volveremos.

3 comentarios :

  1. Gran productor (y no solo por los vinos). No me quiero ni imaginar como estarán esos Eiswein.
    Saludos

    Olaf

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  2. ¡Y qué lo digas Olaf! Ya hace tiempo, tuve la suerte de probar un Halenberg Eiswein 2002 sublime y esta vez estuvo a la par.

    Por cierto, muy ricos sus Weissburgunder. Algunos de los que estuvimos por allí nos atrevimos a afirmar que nos había gustado algo más el de Werner que el de Helmut.

    Saludos.

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  3. A mi el de Helmut... no me convenció demasiado y menos los "S" con la barrica. A ver si veo una de Schonleber y lo pruebo.
    Saludos

    Olaf

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