Tras unos días de tranquilidad y sosiego, retomamos la senda de la blogosfera. Etienne Guigal, seguramente de los personajes enológicos más influyentes del Ródano, ha hecho de su Château d’Ampuis todo un símbolo de prestigio y sus vinos tintos, procedentes de Côte-Rôtie y Hermitage, se encuentran en la cima de la pirámide cualitativa rodanesca. El domaine posee más de 180 hectáreas de viñedos propios, ampliados tras adquirir en el 2000 el Domaine Jean-Louis Grippat y el Domaine de Vallouit, que poseían una buena cartera de viñedos, sobretodo en Hermitage, Côte-Rôtie y Saint-Joseph. A parte de los viñedos propios, posee una gama de vinos de négociant, que etiqueta con la clásica marca E. Guigal, a partir de uvas compradas.En lo referente a lo personal, el maestro Etienne, ya mayor, ha ido transmitiendo sus conocimientos a su hijo Marcel y parece que su nieto Philippe les seguirá los pasos. Pero hablemos del vino.
De las 2 hectáreas que forman los pagos de “Côte Chatillon" y "Colombier”, situados entre los municipios de Condrieu y St. Michel Sur Rhône, procede la uva Viogner que da origen a este vino. Son viñedos relativamente jóvenes, entorno a los 30 años, situados en laderas de composición entre silícica-calcárea y arenosa.
La vinificación de La Doriane se realiza iniciando el proceso con una maceración pelicular que dura entorno a 8 horas, con la fermentación alcohólica en pequeñas barricas de roble, aplicándoles bâtonnage, criándose durante nueve meses en roble, realizando la fermentación maloláctica completa.
Sorprende en cata, el nivel evolucionado de la visual, similar al de la Gewürztraminer, con destellos de oro viejo. Denso y pesado en el movimiento. En nariz es deliciosamente floral, persistente y opulento, con la fruta madura muy bien puesta, con algo de lichis en almíbar y con un toque de curry y algo de membrillo, que le da un carácter de dulzor. Por debajo se asimila algo de crianza, con un toque ebanistería y piel de almendra, dándole algo de profundidad aromática. En boca presenta textura untuosa, denso, cálido, con una buena estructura, pero falto de un mayor nivel de acidez para compensa esa densidad. Es en la retronasal donde se percibe un exceso de alcohol que le penaliza. El postgusto muestra que se encuentra en un punto de evolución no muy positivo. Es sabido que la viognier no precisamente una variedad muy longeva y seguramente este vino hubiese agradecido ser consumido con anterioridad, pero se encuentra en una fase de consumo bastante placentera. 92 PF.
La botella en cuestión fue comprada en una tienda de Francia por 45 euros. Los vinos de Guigal se pueden encontrar con bastante facilidad dentro del territorio nacional.