06 julio 2006
Nunci Blanc 2004 de Celler Mas de les Pereres
Hace poco los miembros de Académie Internationale du Vin, organización creada por Constant Bourquin, junto al doctor Parcé y Jacques Perrin en 1971, visitaron el Priorat en búsqueda de la confirmación de que la zona se ha establecido como una de las grandes regiones productoras del planeta en lo referente a vinos tintos. De paso, han descubierto que en las laderas de llicorella también se elaboran interesantes blancos secos. A la memoria me vienen nombres como Barranc dels Closos de Mas Igneus en las gamas medias o el Kyrie o Nelin de la gama alta de precios. Entre los productores destacados por Víctor de la Serna, miembro de la AIV, en su artículo de El Mundovino, se encontraba el Celler Mas de les Pereres.

Dirk Hoet, belga establecido en Poboleda, salió del anonimato enopático cuando José Peñín le concedió a su desconocido Nunci Blanc 2002 la segunda mejor valoración para blancos secos nacionales (no incluidos Finos y Manzanillas) en su guía 2004, empatado con el Cristiari 2002 de Joan Milà. Procedente de viñas viejas de Garnacha blanca, Macabeo, Parellada, Pedro Ximénez, Moscatel y Xarel•lo situadas en “costers” de suelos pizarrosos, ricos en llicorella, en Poboleda, de los que Hoet elabora unas 6000 botellas.
El Nunci se vinifica aplicando un maceración pelicular de 24 horas, fermentación a baja temperatura en barricas de roble nuevo y criado durante 6 meses en contacto con sus lías y aplicando bazuqueo (bâtonnage).

En cata podríamos hacer una distinción entre el primer día de apertura y el segundo. Al abrirla, visualmente muy abierto, con un color algo subido, pero brillante y limpio. Nariz muy frutal, con aromas de pera fresca y albaricoque, tocado por notas de almendra tostada y notas medicamentosas. Un conjunto fresco y complejo, con una mineralidad de fondo estructurante y con la presencia alcohólica bien disimulada. En boca es corpulento, pero no presenta una textura excesivamente densa. Algo glicérico, refrescante y bien delineado por la acidez. Muy agradable retronasal, con algo de madera, pero bien puesta, ya que la fruta parece mantener la compostura. Persistencia media-alta. Se podría valor con un 92 PF, pero al día siguiente la nariz ha sido invadida por los aromas de crianza, relegando a un segundo plano la frutalidad y dando protagonismo a los especiados y ebanistería. Pese a que el vino se aguanta, sinceramente pierde muchos enteros y valorativamente, lo situaría en un 88 PF. Una lástima.
Y siguiendo con la sinceridad, desconozco cual es el precio de este vino, ya que la botella en cuestión fue regalo de una buena amiga, pero haciendo un gugleo se podría cifrar su posible precio entre 26 a 33 euros.

Dirk Hoet, belga establecido en Poboleda, salió del anonimato enopático cuando José Peñín le concedió a su desconocido Nunci Blanc 2002 la segunda mejor valoración para blancos secos nacionales (no incluidos Finos y Manzanillas) en su guía 2004, empatado con el Cristiari 2002 de Joan Milà. Procedente de viñas viejas de Garnacha blanca, Macabeo, Parellada, Pedro Ximénez, Moscatel y Xarel•lo situadas en “costers” de suelos pizarrosos, ricos en llicorella, en Poboleda, de los que Hoet elabora unas 6000 botellas.
El Nunci se vinifica aplicando un maceración pelicular de 24 horas, fermentación a baja temperatura en barricas de roble nuevo y criado durante 6 meses en contacto con sus lías y aplicando bazuqueo (bâtonnage).

En cata podríamos hacer una distinción entre el primer día de apertura y el segundo. Al abrirla, visualmente muy abierto, con un color algo subido, pero brillante y limpio. Nariz muy frutal, con aromas de pera fresca y albaricoque, tocado por notas de almendra tostada y notas medicamentosas. Un conjunto fresco y complejo, con una mineralidad de fondo estructurante y con la presencia alcohólica bien disimulada. En boca es corpulento, pero no presenta una textura excesivamente densa. Algo glicérico, refrescante y bien delineado por la acidez. Muy agradable retronasal, con algo de madera, pero bien puesta, ya que la fruta parece mantener la compostura. Persistencia media-alta. Se podría valor con un 92 PF, pero al día siguiente la nariz ha sido invadida por los aromas de crianza, relegando a un segundo plano la frutalidad y dando protagonismo a los especiados y ebanistería. Pese a que el vino se aguanta, sinceramente pierde muchos enteros y valorativamente, lo situaría en un 88 PF. Una lástima.
Y siguiendo con la sinceridad, desconozco cual es el precio de este vino, ya que la botella en cuestión fue regalo de una buena amiga, pero haciendo un gugleo se podría cifrar su posible precio entre 26 a 33 euros.







