Trebbiano d'Abruzzo 2004 de Emidio Pepe

Procedente de los Abruzzos, una de las regiones italianas más desconocidas para el consumidor español, surge la figura de Emidio Pepe, un productor un tanto singular. Al noroeste de la ciudad de Pescara, en la pequeña población de Torano Nuovo (Teramo) se sitúan las instalaciones de la Azienda Emilio Pepe, dónde se producen los vinos procedentes de las 7 hectáreas de viñedos de esta explotación familiar, empleando una viticultura orgánica, que les permite elaborar Montepulciano d’Abruzzo tinto y rosado, además del Trebbiano d’Abruzzo. Los viñedos se sitúan en una colina a 240 metros sobre el nivel del Adriático. La vendimia se realiza a mano y en la entrada a bodega de la fruta, se procura que el prensado de la Trebbiano se realice con los pies en un depósito de madera, ya que se intenta evitar el contacto del mosto con el metal, traspasándolo a un tanque de fermentación de cemento, sin control de temperatura, ya que la bodega confía en las húmedas condiciones ambientales que se consigue en los calados de la bodega, combinadas con el tamaño de los tanques.

Tras la fermentación, el Trebbiano descansa durante 6 meses en los tanques, se embotella sin filtrar y se deja reposar en bodega. Cuando Emidio, o actualmente su hija Sofía, consideran que el vino esta en condiciones de ser comercializado, se realizaba un reembotellado manual, botella a botella y sin embudos. Dicho atípico proceso lo realiza Rosa Pepe, mujer de Emidio, decantando las botellas para poder separar los posos naturales de las botellas. (Al final del video de la vendimia, podréis ver a Rosa realizando la decantación).

En cata se muestra con una visual de color amarillo pajizo, algo turbio, presentando precipitación (se nota la carencia del filtreo). Nariz mostrando un carácter serio, cítrico, algo austero, pero con unos aromas que entremezclan la mineralizad con los almendrados y un fondo mantecoso. En boca es seco, salado, marino, de cuerpo medio y amargor en el paladar. Un vino que marida con unas magníficas ostras frescas. Cuerpo medio y anisado postgusto. Estamos ante un vino muy joven, con unas magníficas condiciones para presentar una evolución positiva en botella, 90 PF.

La pequeña tienda de L’Excellence, en la calle Josep Bertrand (Barcelona) tiene una gran colección de añadas del Montepulciano d’Abruzzo, tan lejanas en el tiempo como la de 1975, eso sí, con una consecuente subida de precio. El Trebbiano 2004 cuesta 13 euros.

8 comentarios :

  1. Por fin tenemos nuevo comentario en Polakia, Víctor. De verdad se echaba de menos...

    Muy interesante el vino que comentas. Mientras leía el comentario que ha llamado mucho la atención el interés del elaborador por evitar el contacto del mosto con el metal. ¿qué objetivo crees que tiene esta práctica?

    Un saludo.

    JA.

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  2. Muy interesante, Víctor, todo lo que comentas. El vídeo es impactante: aunque la mayor protagonista sea la montepulciano d'Abruzzo, algunos detalles son de vértigo, como ese derrapado a mano de la montepulciano, ese trasiego manual, ese embotellado también manual de la Signora Pepe. No he probado este trebbiano, pero como tú dices, con tal vinificación tiene que ser realmente particular. Tengo unas notas por publicar de uno de los grandes entre los montepulciani d'Abruzzi, el Marina Cvetic 2003 de la cantina Masciarelli que es, sin duda para mí, uno de los actuales mejores vinos italianos. Los Abruzzi, tan bien retratados en el vídeo, son una zona fantástica.
    Estupendo comentario, sin duda.
    Un saludo cordial,
    Joan

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  3. Gracias José Ángel, procuraré sacar más post de forma más periódica. Por cierto, se te lee. A seguir así, en búsqueda del vino perdido.

    Tras el momento señor Lobo ;-), comentarte que a lo que se refiere el tema del metal, pensaba que, sin tener conocimiento alguno en químicas y/o aplicación de los procesos químicos en la enología, tirándome a la piscina, Emidio Pepe considere que al elaborar vinos blancos sin emplear anhídrido sulfuroso, al pasar el mosto por algún tipo de metal como el acero, el hierro o el cobre, se pudiera producir un quiebra, ya fuera férrica, cúbrica o proteica. Espero que si alguien con conocimientos de causa nos lee, me corrija tan somera suposición.

    Joan, con tanto post italianófilo, era una obligación sacar alguna referencia apenina. Otro día comentaré alguno de los blancos de Campania que tan buena sensaciones me crean, como los Greco di Tufo que comentas en tu blog.

    Saludos a los dos.

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  4. Ya era hora de que publicaras algo nuevo.

    Lo del vino y las ostras lo he entendido, pero ¿qué es lo que hay a la derecha?, ¿no será camaiot?.

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  5. Efectivamente, camaiot. Esta porción estaba muchísimo mejor que la última vez que lo probé, con la pimienta mucho mejor repartida y mejor equilibrio de sabores. También puede que ayudara que lo cortara más fino.

    Pd. Ahora sólo toca que a Lurka la liberen del trabajo y así volveremos a escribir todos más...

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  6. Lo he apreciado mucho, amigo Víctor, sí, y también el rasgo de complicidad italianófila! Tengo ganas de encontar un ratillo para comentar este impresionante Cvetic de montepulciano d'Abruzzo, aunque dudo si esperar un poco a abrir una segunda botella que traje a Barcelona, para confrontar con mis primeras notas. Qué duda tan reconfortante!!!
    Un saludo cordial,
    Joan

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  7. Esperamos tu reporte Joan, porque el maestro Asenjo ya habló verdaderas maravillas del Marina Cvetic.

    Buen puente para todos.

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  8. Puesto está ya el comentario sobre el Marina Cvetic Montepulciano d'Abruzzo 2003 (como bien sabes!!!).
    Un saludo cordial,
    Joan

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