La colina roja, Kastanienbusch

En Siebeldingen, pueblecito encantador dónde los haya, tiene su base de operaciones Hansjörg Rebholz, localidad situada en la parte sur del Palatinado, muy cercana a Landau. Fue allí hacia dónde nos dirigimos, en la que sería la última visita durante nuestro periplo germánico. Hansjörg ostenta en la actualidad la presidencia de la VdP regional.

La bodega compuesta por varios edificios, se organiza en una preciosa edificación dónde tienen su hogar los Rebholz, la sala de catas y sala de etiquetado. Dicho conjunto se encuentra cercado por un riachuelo, que fruto de las lluvias de la noche anterior había visto crecer su cabal de forma vertiginosa. Justo detrás de la bodega, al otro lado del riachuelo, se encuentra la sala de crianza de los vinos tintos, dónde Hansjörg elabora seguramente los más reputados Spätburgunders y Chardonnays de la zona, aunque su fuerte sea otro perfil de vinos, los rieslings secos, sequísimos. Estos se vinifican en otra instalación, dónde destaca el parque de depósitos de acero inoxidable. Y es curioso. Hänsjorg considera este elemento más interesante para la Riesling que los toneles clásicos de roble que se estilan en la zona.

Cómo toda buena visita, no quedaría completa si no se visitaran las viñas, y aquí no hubo excepción, pero antes, tras una gran copa del PiNo 2004, el sekt (vino espumoso) que elabora con las Pinots típicas de la Borgoña, Birgit nos ofreció un gran momento con una estupenda taza de café, acompañada de unas magníficas tartas elaborada por ella misma. Y es que se nota que los Rebholz son unos magníficos anfitriones, pero también unos encomiables gourmets. Tras la opípara merienda, cogimos el coche y nos dirigimos hacia las viñas. La bodega posee unas 15 hectáreas, entre las poblaciones de Birkweiler, Albersweiler y Siebeldinger. Hänsjorg nos explica que la bodega vinifica hasta 10 castas diferentes, llegando a alargar la vendimia hasta 8 semanas.

En la línea de vinificación, la bodega le gusta clasificar según si los vinos proceden de una viña o según la composición del suelo del viñedo. En la primera clasificación entrarían desde los GG de Kastanienbusch en Birkweiler y Im Sonnescheim en Siebeldinger, pasando por Latt, un viñedo de Gewürztraminer situado en Albersweiler. La línea de terroir clasifica según suelos, areniscas (Vom Buntsandstein), pizarra roja (Vom Rotliegenden) o calizas (Vom Muschelkalk).

La primera viña que pisamos es Latt, una ladera que plantara Eduard Rebholz en 1947. Plantación en pérgolas para un Gewürztraminer denso y aromático, reflejo de una tierra algo tocada por la pizarra y los loess, pero con proporción de basalto. Hänsjorg está pensando en implementar riego, ya que los últimos años está sufriendo sequía, aunque aún no lo implementa. De allí pasamos muy rápidamente por la viña de Muskateller, junto las instalaciones del Instituto de la uva Geilweilerhof. Dejamos de lado Im Sonnescheim, una viña rica en areniscas y gravas, ya que nos queda algo apartada de la ruta y nos dirigimos al viñedo más personal y característico de la región, Kastanienbusch.

Esta colina roja, muy rica en pizarras y areniscas de esta pigmentación, recibe su nombre derivado de la cantidad de arbustos de castañero que coronan la colina, hasta los 300 metros sobre el nivel del mar, dónde sólo hay Riesling. Aquí también el bosque del Palatinado hace también de barrera protectora de las heladas y las inclemencias meteorológicas. Allí Hänsjorg nos realiza una clase magistral sobre la composición del suelo de Kastanienbusch. La pendiente es destacable, aunque por lo que nos contó, la vendimia se realiza con la ayuda de un tractor de reducidas dimensión. Las autoridades recientemente han decidido ampliar las hectáreas de viñedos con derecho a llevar el nombre de Kastanienbusch, aunque para nuestro gusto, parte de la ladera de la zona ampliada, poco o nada tiene que ver con las características específicas del viñedo. Tras disfrutar un buen rato de las vistas, decidimos volver a la bodega a probar el fruto de esas tierras.

En la sala de cata nos ofrece las muestras de la añada 2007, que tan grande parece venir. Un Muskateller kabinett trocken muy jovial, un Sauvignon Blanc trocken herbáceo y algo ligero. La línea de vinos de terroir se inicia con Riesling "Vom Buntsandstein" kabinett trocken 2007, Riesling "Vom Buntsandstein" spätlese trocken 2007, Riesling "Vom Rotliegenden" Spätlese trocken 2007, Riesling "Vom Muschelkalk" spätlese trocken 2007. El perfil de vinificación es algo parejo y las diferencias entre terruños en juventud se hace difícil de percibir, pero su estilo seco, vibrante y con un perfil cítrico los convierte en verdaderos reflejo de quién busca vinos alemanes totalmente secos. Los Riesling Im Sonnescheim GG 2007 y Riesling Kastanienbusch GG 2007 los probamos directamente de la tina de acero inoxidable y ¡cómo vienen!, eso sí, hace falta tener algo de paciencia. Respecto a los vinos con niveles de podredumbre noble los Riesling "Vom Rotliegenden" Spätlese 2007, Gewürztraminer Spätlese 2007, Gewürztraminer Albersweiler Latt Auslese 2007 se muestran demasiado jóvenes y primarios para disfrutar con ellos. No así el enigmático Zeit & Geduld TBA 2005, un edelfaüle a base de una mezcla secreta, francamente delicioso y goloso.

Un magnífico colofón que terminó con una cena en el Sonnenhoff, el mejor restaurante de Siebeldingen, dónde disfrutamos de las mejores recetas de la región junto a los más borgoñones vinos de Hänsjorg. Pero eso ya queda para nuestro recuerdo.

Y así finaliza el relato de las aventuras vividas durante esos días. Espero que haya sido de vuestro agrado.

Nota de redacción: Disculpas por los retrasos de publicación, pero causas ajenas a la redacción (que no del autor) han provocado un continuado retardo de la salida del artículo. Gracias por vuestra paciencia.