Sercial Colheita 1988 de Cossart, Gordon & Co.

Quién me conoce sabe perfectamente que Madeira me marcó. 5 días en la isla y toda la vida en la cabeza. Será por la sangre insular que recorre mis venas, pero ese peñasco descubierto por el portugués João Gonçalves Zarco, lleno de montañas, bosques y agua me enamoró. Y si encima es zona productora de vinos…
La más antigua compañía de vinos de la isla, Cossart, Gordon & Co, establecida en 1745 y fundada por el escocés Francis Newton, forma parte del grupo empresarial más poderoso de la isla, The Madeira Wine Company. Gracias a su gran volumen de producción y una extensa red comercial podemos disfrutar de sus vinos en la península sin tener la necesidad de viajar hasta Funchal.
En el proceso de vinificación de la Sercial, que da la más seca versión de los Madeiras, se suele fortificar pasado un mes de su fermentación, y su crianza se realiza a través del tradicional método conocido como de canteiro, dentro de barricas de roble americano (pipas) que se sitúan en altillos secos, protegiéndose del sol atlántico, transmitiendo una prolongada crianza oxidativa. Un Vintage (Frasqueira) auténtico en Madeira debe de pasar por lo menos 20 años en pipa y 2 en botella, pero la regulación permite a las bodegas etiquetar como Colheita a vinos que sólo han pasado entre 12 y 18 años en pipa.
En todas las fases de cata de este vino se aprecia su origen, aparentando una visual ambarina cobriza, no muy subida y sin ser muy cubierto, con irisaciones ligeramente anaranjadas. En nariz muestra un delicioso bouquet de frutos secos (almendras tostadas y nuez), liguero caramelo, y finas notas de goma arábiga, con algún rastro de acetaldehído (entre frutal y barniz), siendo intenso. En boca muestra un ataque de nervio, gracias a esa gran acidez que muestran los Madeiras, con una densidad media, presentando un muy leve abocamiento. Final persistente y prolongado, dejando una deliciosa sensación. Una buena piedra de toque para introducirse en estos maravillosos vinos generosos, 90 PF. Su precio, 23 euros la botella de 50 cl.
La barcelonesa Lafuente, también propietaria de Colmado Quilez, tiene la distribución de Cossart, Gordon & Co. en España y se puede encontrar en sus tiendas una extensa gama de productos de la bodega. Un consejo, dejar la botella abierta durante un prolongado espacio de tiempo no es contraproducente, más bien recomendable. Estos vinos están preparados para todo.

Tokay interpretado por Samuel Tinon

Tras la caída del telón de acero comunista el gobierno húngaro decidió iniciar un proceso de privatización del viñedo magyar, colectivizado durante los años 40. No exento de polémica, este proceso también afectó al más histórico de los vinos dulces, el Tokay. Con una historia detrás de esplendor y decadencia, mito transmitido por la dinastía Rákóczi y amplificado por la figura del Rey Sol, Louis XIV de Francia, que lo consideraba Vinum Regum, Rex Vinorum, fácilmente atrajo las miradas del capital extranjero, y en 1991 las grandes aseguradoras francesas, como AXA (Dizsnókö) o GMF (Hétszõlõ), junto a Jean-Louis Laborde (Château Pajzos y Château Megyer), los británicos de la mano de Hugh Johnson (The Royal Tokaji Co.) y la española Vega Sicilia (Oremus), posteriormente también GAM Audy (Château Dereszla) entraron en la puja. De la mano de estas grandes inversiones llegaron enólogos consultantes franceses, como Stéphanie Berecz (Tokaji Kikelet) o Samuel Tinon, que decidieron iniciar una actividad paralela de recuperación de pequeñas propiedades y a su vez ligar su vida personal a esta región.

Nacido en 1969 en Bordeaux, Samuel Tinon, procedía de otra zona de vinos licorosos, Sainte Croix du Mont, dónde su familia poseía una bodega, se licenció en enología en 1989 e inició una extensa labor de consultante por todo el globo. En 1991 se instaló en la región y adquirió 2 hectáreas en el pago Hatari, dentro de Olaszliszka, uno de los 28 municipios con derecho a la denominación, y cuya ladera Zemplén es rica en suelos volcánicos. La ladera con una pendiente máxima de 45%, de marcos de plantación 1x1, orientada al sur complica sobremanera la vendimia de los granos Aszú, afectados por la Botrytis cinerea. En ellas se cultivan la furmint (90%) y la Hárslevelü (10%), de forma orgánica. A parte, compra la fruta Aszú de 50 hectáreas cultivadas por viticultores locales.

El propio Samuel, de la mano de Lavinia, realizó una presentación de sus vinos, dónde pudimos probar toda su gama de Tokays. Aunque en la región están permitidos 14 tipos diferentes de blancos, tanto blancos secos como dulces, ellos prefieren elaborar sólo tres:

Szamorodni, palabra de origen polonés que define un vino elaborado con todas las uvas del racimo, sin separar las aszú de las uvas no afectadas y cuya crianza en barrica dura entre 3 y 4 años. Aszú 5 Puttonyos, elaborado en un göncí (barril de Tokaj de 136 litros) abierto por arriba, dónde se le añade a un mosto o vino base, la cantidad de 5 cajas (puttonyos) de 25 kg de uvas Aszú, fermentando durante dos semanas y se cría en la bodega, cuyas paredes cubre el Cladosporium cellare. Y el Aszú Esszencia, elaborado sólo en las grandes añadas. La bodega sólo pudo elaborarlo en el 2000, 2003 y están pendientes de sacar adelante en la del 2007 y mezclando la esencia producida en una primera extracción. La bodega de forma interna, produce también 5 litros de Esszencia. Los vinos probados fueron:

Tokaji Szamorodni 2001 de Samuel Tinon:
12,83 % de alcohol, 114 g de azúcar residual y 7,1 g de acidez.

Visual algo ambarina, densa y viscosidad. Intensidad aromática dónde la goma arábiga y el albaricoque se muestran algo abruptos, con algún deje metálico. Buen conjunto, aunque no se percibe un dulzor del todo nítido y limpio. En boca densidad media para la tipología de vino, con un dulzor algo acusado, con las mieles entrando a raudales por la retronasal. Acidez presente y con el alcohol bien medido. En boca se me hace algo más pesado. No acaba de convencerme.

Tokaji Aszú 5 Puttonyos 2001 de Samuel Tinon:
12,58 % de alcohol, 157 g de azúcar residual, 8 g de acidez.
Su visual es menos subida que el anterior vino, aunque muestra ese color ámbar tan noble. En nariz es puro perfume, presentando mayor armonía, dónde se reúnen los aromas de fruta escarchada, mieles y champiñones, con un fondo ligeramente floral. De gran intensidad, se muestra francamente nítido y limpio de aromas. En boca se muestra algo menos corpulentos que otros Aszú probados, con un ataque dulce deliciosamente equilibrado por la acidez, refrescante y prolongada. Gran muestra y con un potencial envejecimiento de décadas.

Tokaji Aszú 5 Puttonyos 2000 de Samuel Tinon:
12,07 % de alcohol, 190 g de azúcar residual, 8 g de acidez.
Es curioso observar la diferencia entre añadas. Samuel nos comenta que su trabajo no podrá ser realmente contrastado hasta que por lo menos no podamos comparar 10 añadas diferentes, pero se intuye una interpretación diferente de una añada más precoz que la anterior añada. Visual con mayor cobertura cromática, dónde el ámbar sobresale. En nariz se muestra algo más opaco, con iniciales aromas de musgo y champiñones, pero enseguida asoma la fruta en licor, sobretodo ciruelas y albaricoques, con un toque de piel de naranja. Necesita aire para expresarse. En boca se muestra denso, con mayor concentración que su hermano menor, y un nivel de dulzor superior. Puede que presente un peor balance entre acidez y dulzor, presentando un mayor desequilibrio, pero se trata sin duda de un magnífico dulce.

Aszú Esszencia 2000 de Samuel Tinon:
7,28 % de alcohol, 350 g de azúcar residual, 8,6 g de acidez.
Visual de color más pardo que los demás vinos, densísimo en movimiento, espeso en sensación. Su nariz no es precisamente un prodigio de equilibrio, pero si es poderoso por persistencia y potencia, dando aromas muy concentrados, con recuerdos a miel de naranja y ligueros toffes. Monolítico. La inexperiencia en cata me hace difícil el definirlo y acabo de calibrar bien si me abruma o me encanta. En boca es una ola de densidad y dulzor, untuoso, tánico, totalmente “por hacer” en botella, y con una gran acidez. Es un postre en si.

Y para finalizar la cata, Samuel nos dio a probar un experimento. Se trata de un vino que no ha sido comercializado, pero que para la vendimia 2003 si se espera su lanzamiento comercial, que verá la luz en 2009.

Tokaji Szamorodni Dry 2001 de Samuel Tinon:
Elaborado bajo una crianza biológica, dónde se deja actuar la levadura Saccharomyces, que crea nuestro querido velo de flor, se percibe un vino muy biológico, denotando manzanas verdes, lastimosamente basto, con recuerdos entre químicos y alcohólicos, reminiscencia de olor a punta de taker (perdón por el descriptor olfativo). En boca se percibe glicérico, seco, pero inundando la retronasal con las mismas percepciones que se percibían en nariz. Vamos a ver como sale ese 2003.

Cà del Magro Bianco di Custoza Superiore 2005 de Monte del Frà

El panorama de la Italia más blanca, gran desconocida para un servidor, va clarificándose pasito a pasito, aunque quede mucho camino por recorrer. En lo que incumbe a la región del Véneto, particularmente la zona de Verona, y la vecina región de Trentino-Alto Adige, gracias a la buena labor de los amigos de la Enoteca d’Italia y de los certeros apuntes de Joan Gómez Pallarés vamos descubriendo interesantes referencias a seguir.

Estos días, sin quererlo, he ido abriendo unos cuantos Bianco di Custoza Superiore, pequeña zona productora al sudeste del lago Garda y me he encontrado con unos blancos interesantes, joviales y frescos, pero con un punto interesante de complejidad. Le Noci de Cantina di Custoza o Cà del Magro de la Azienda Agricola Monte del Frà son las muestras más placenteras que he probado. Hoy voy hablaros de este último vino.


Esta bodega creada en 1958 por Eligio y Claudio Bonomo, situada a 15 kilómetros de la ciudad de Verona produce este vino mezcla de 50% Gargánega, 10% Trebbiano toscáno, 10% Tocai Friuliano, 15% Cortese (Fernanda) y el 15% restante de Chardonnay, Riesling y Sauvignon, procedentes de la 7 hectáreas de viñedos que conforman la ladera de Cà del Magro, de suelos calcáreos y guijarros, enclavado en un histórico paraje.

Su proceso de vinificación se inicia con el prensado suave a temperatura controlada y dónde cada tipo de uva pasa a realizar la fermentación según sus características por separado. Las uvas de Chardonnay, Sauvignon Blanc y Riesling fermentan en pequeñas barricas de roble francés, dónde se crían y las restantes variedades tras el prensado, fermentan en tinas de acero a temperatura controlada.

Estamos ante un vino que se presenta de color pajizo claro, se muestra limpio y vivo. En nariz es fresco, con muchas flores blancas y la fruta blanca madura, con recuerdos de manzana y melón, apuntes cítricos, con un fondo de hinojo y anís. En boca muestra esa frescura ya percibida, contrarestada por un equilibrado tacto amargo que le aporta la crianza. Paso vibrante y glicérico, se muestra con una refrescante acidez. Persistencia media, para un trago amable y bien finalizado. Ideal para una comida de sábado sin muchas pretensiones, 87 PF. Su precio en tienda ronda los 13 euros.

Cambios en los 1er Cru de Monthélie y Volnay

Gracias a Bill Nanson nos hemos enterado de que el I.N.A.O. ha realizado una reestructuración de la clasificación de algunos de los lieux-dits de Monthélie, pueblo situado en la Côte de Beaune (Borgoña), y han ampliado las 31,1824 hectáreas clasificadas como Monthélie 1er Cru en 6,73 ha. más de superficie de viñedos, aplicables en el etiquetaje de los vinos producidos con la uva de esos pagos a partir de la cosecha del 2006. Cuatro pagos han ascendido a la clasificación superior: Les Clous (3 ha.), Le Clou des Chênes (1,5 ha.), Les Barbières (1 ha.), y una pequeña parcela de Les Toisières también asciende con el nombre de Le Clos des Toisières (0,43 ha.). Además 4 de las hectáreas de Les Hauts Brins pasan a engordar el tamaño de Monthélie 1er Cru Les Riottes (originalmente con una extensión 0,745 ha. que ya habían recibido la clasificación como Monthélie 1er Cru). En dichas parcelas hay plantadas Chardonnay y Pinot Noir, lo que permite elaborar a los productores tanto vinos blancos como tintos.

Y puesto que el panorama se ha complicado algo en la vecina comuna de Monthélie, para simplificar se ha intentado reducir los 1er Cru en Volnay (apelación sólo permitida para tintos), reclasificando y unificando unas cuantas parcelas. Para eso algunas de ellas pasan a vinificarse bajo la apelación geográfica de otros 1er Cru de Volnay ya existentes, quedando de la siguiente forma:

- Chanlin, con sus 2,8598 ha., pasa al auspicio del Volnay 1er Cru Pitures-Dessus (4.0797 ha. son producidas en la actualidad)

- En L'Ormeau, que tiene una extensión de 4.3260 ha. bajo el nombre de Volnay 1er Cru Les Mitans (actualmente 3.9799 ha.)

- Les Aussy (1.7019 ha) se elaborará con la mención Volnay 1er Cru Le Ronceret (1.90 ha).

- Y finalmente Carelle sous la Chapelle (3.7315 ha.) y Carelles-Dessous (1.4613 ha.) deben ser combinados bajo el nombre Volnay 1er Cru Carelle-Dessous la Chapelle.



¿Alguna duda?

Nota: El mapa modificado procede del libro Nouvel Atlas des Grands Vignobles de Bourgogne de Sylvain Pitiot y Pierre Poupon publicado por Collection Pierre Poupon. Su reproducción se realiza con una intención informativa, sin ánimo de lucro y sin la pretensión de vulnerar la propiedad intelectual de los autores y ni de la compañía editorial.

Barbera d'Asti Bricco dell'Uccellone 1999 Braida di Giacomo Bologna

Aunque se trata de una variedad muy extendida por todo el Piamonte, hasta la década de los 80, con los vinos de Braida, la Barbera no vivió un destacado psocionamimento en el panorama vinícola internacional, pero para ello se hizo necesario un cambio de mentalidad. Uno de los mayores especialistas vinícolas internacionales, Juancho Asenjo, nos describía muy bien ese cambio en un interesante informe escrito hacia el año 2001 sobre este varietal.

De Braida, apodo otorgado al fundador de la bodega Giuseppe Bologna, cabe destacar la figura del ya desaparecido Giacomo Bologna, verdadero creador de la filosofía de la bodega. Filosofía desde el viñedo, en búsqueda de los bajos rendimientos que dan las mejores y más ancianas plantas, y desde la bodega, con mayores maceraciones peliculares y el uso de la barrica de roble como vehículo en la crianza. Esas eran sus herramientas para vehicular esta casta y convertirla en un gran vino.


En la actualidad, la viuda de Giacomo, Anna y sus hijos Raffaella y Beppe llevan el negocio siguiendo los pasos que les legara Giacomo. Ambos hijos son enólogos, aunque Raffaella se encarga de la parte comercial de la bodega y Beppe se encarga del control del viñedo.

Esta barbera d'Asti surge de L’Uccellone, una de las mejores parcelas de Rocchetta Tanaro, y su vinificación se inicia con la maceración de la fruta en contacto con sus hollejos durante 20 días, efectuando ligeros remontados, y se crió durante 15-17 meses en barricas de roble francés.

Se muestra en cata de color rojo rubí, ligeramente granatoso, presentando algo de ribete de evolución. Su nariz, de buena intensidad muestra una compleja conjunción de aromas, entre terrosos y truferos, con la fruta roja concentrada, como si de licor de cassís se tratara. Un fondo de regaliz cierra el conjunto. Es en boca dónde me muestra más dudas, si es que se puede decir que la nariz me produce alguna (no es el caso). De textura sedosa, muestra un cuerpo medio, paso ligeramente deestructurado y con alguna arista alcohólica por el postgusto. Me sorprenden las sensaciones que percibo en boca, ya que lo veo algo desequilibrado y si no fuese por la acidez, pensaría que esta mostrando síntomas de desfallecimiento. Deliciosa nariz, pero la boca con sus desequilibrios me hace valorarlo a la baja, 89 PF.

Comprado vía-internet, ya que no se encuentra en tiendas españolas, se puede comprar Bricco dell'Uccellone de diferentes añadas por un precio aproximado de 36 euros.

Desayuno con Pézerolles

Durante los actos de celebración del décimo aniversario de la distribuidora Cuvee3000, que tuvieron lugar en Barcelona, se realizó una cata paralela al evento oficial VitisVinifera dónde Juan Valencia, alma y propietario de esta empresa, nos presentó la nueva referencia en su, ya de por si, extensa cartera de bodegas. Los vinos de los de Montille ya tenían cierta implantación comercial en Barcelona, de la mano de Decanter Vins, pero parece ser que Etienne ha decidido dinamizar más su relación comercial con España, y por ello ha iniciado esta nueva andadura comercial.

Este pequeño domaine, con una historia enraizada en la aristocrática familia De Montille, inició su andadura en el siglo XIX, viviendo etapas de altibajos y cuyo rumbo cambió definitivamente con la figura, ya casi mediática, de Hubert de Montille, quién recogió las riendas del negocio familiar en 1951 y expandió su cartera de viñedos hasta las 7,85 hectáreas. A partir del año 2005, tras el repartimiento de las viñas de Domaine Thomas-Moillard, entre la familia Seysses (Domaine Dujac) y los De Montille, la propiedad ha alcanzado las 15 hectáreas de viñedos propios, adquiriendo parcelas de pagos tan afamados como Corton-Clos du Roi, Clos Vougeot o Malconsorts en Vosne, entre otros. A parte de la bodega familiar, existe también la línea de negociant que explotan bajo la marca Deux Montille Soeur et Frère.

Indudablemente existía un estilo propio para los vinos de Hubert, no precisamente fáciles en juventud, muy alejados de la visión del carácter epatante y directo de la escuela moderna, y si más en sintonía con la busqueda de la expresión del terroir a través de la evolución en botella. Su vinificación, con fermentaciones a una elevada temperatura, sin despalillar enteramente el racimo, empleando largas maceraciones en tinas de roble abiertas y un uso prudente del roble nuevo (entre el 20 y el 30 % en las añadas más maduras), beneficiándose de un proceso de crianza entorno a los 22 meses, permitían obtener unos de los Volnay y Pommard con mayor reflejo de la tradición borgoñona.

Pero tras la jubilación del emblemático Hubert, sus hijos Etienne y Alix asumieron el control y quisieron aportar su propia visión de cómo deberían reflejar sus origenes los vinos que elaboraban. No se trataba de una ruptura total con la filosofía de su padre, pero sin duda daban un giro a la idosincracia del domaine, viéndose reflejado en la menor utilización de los raspones en la maceración pelicular y dando un periodo de crianza en pièce inferior, entorno a los 18 meses. El propio Etienne nos confirmaba que su anhelo no era realizar vinos del agrado de Robert Parker, pero tampoco buscaban agradar a su padre, sino más bien realizar un vino que reflejara su filosofía.

Para ilustrarnos, se realizó una vertical de este 1er cru de Pommard, comentada por el propio Etienne de Montille, y traducida por Javier Zacagnini, dónde probamos 6 añadas provenientes de una parcela de algo más de una hectárea de viñedo situada al norte del núcleo urbano, en la parte central de la Côte de Beaune. Y estas fueron las conclusiones que extraje:

Pommard 1er cru Les Pézerolles 2005:

Un año seco, pero no excesivamente cálido, fue la tarjeta de presentación para esa vendimia, que trajo consigo una fruta madura y con un estado sanitario satisfactorio. Siendo este vino una muestra de barrica, las sensaciones que ofrecía no reflejaba la buena fama de la vendimia. Parco en aromas, no parecía haberle sentado bien el viaje.

Pommard 1er cru Les Pézerolles 2004:

El propio Etienne comentaba el duro trabajo de selección de fruta, tanto por problemas con el oídio, como por las granizadas caídas durante el final del verano, que afectaron sobremanera a la zona de Volnay, de dónde la bodega vinifica los pagos de Taillepieds, Champans y Mitans. Pese a tratarse de una vendimia simplemente correcta para los tintos de la Côte de Beaune me pareció un muy buen trabajo, tanto en el viñedo como en bodega, y el vino logrado mostraba una gran intensidad nasal, bien definida (ya), con armonía y elegancia imponiéndose a la concentración y con una estructura tánica bien cerrada. Con frescura y persistencia.

Pommard 1er cru Les Pézerolles 2003:

La canícula de ese caluroso verano precipitó los acontecimientos. Tras determinar el potencial de madurez fenólica de la uva se decidió adelantar la vendimia al 22 de agosto, casi un mes antes de lo que solía ser habitual. Con la fruta en un punto de maduración altísimo, con los azúcares disparados, hizo decidirse a Etienne a vinificar la uva sin despalillar, macerándola entre 4 y 5 semanas, dándole una crianza en roble nuevo sólo del 20%. Tras la explicación de las circunstancias que rodearon la vendimia volvió a surgir el debate que comporta la cosecha del 2003. Algunos se empeñan en decir que fue una gran añada, otros lo matizan en que fue una añada excepcional (por las circunstancias) pero desequilibrada de base, pero mi conclusión, sobretodo ante el vino catado, es que no se veía el reflejo de un Pommard.

Pommard 1er cru Les Pézerolles 2002:

Tras un año fresco, el septiembre soleado y seco trajo consigo unas condiciones de fruta perfectas, tanto a nivel de madurez como de estado sanitario, por lo que la materia prima se encontraba preparada para ser magistralmente interpretada. Etienne volvió a reducir el uso del raspón en la maceración y gracias a las frescas condiciones de la bodega los vinos no realizaron la fermentación maloláctica hasta octubre. Pese a que la bodega no suele emplear la chaptalización en demasía, según las circunstancias de la vendimia, cada año hay un mínimo porcentaje de aportación de azúcar al mosto. Pues bien, las condiciones de la añada permitieron no realizarla en ninguno de sus vinos. Seguramente tras el 1999, el vino más completo, deliciosamente fragante, seguramente con una menor estructura, pero con una mayor pureza. Gran Pommard.

Pommard 1er cru Les Pézerolles 2001:

La eterna pregunta, ¿fue una gran añada? Para Etienne volvió a ser una cosecha plena de dificultades, de carácter fría y lluviosa, dónde volvieron a asomar los problemas con el granizo, y se hizo necesario un gran trabajo de selección en el viñedo. Decidieron emplear un prensado más suave de lo habitual y a la vez, acortar la maceración de la uva dos días menos. Tras estas medidas empleadas para intentar equilibrar la concentración del mosto, se prefirió no utilizar vino de prensa para no incurrir en desequilibrios con la mezcla final. El vino muestra muy buenas sensaciones, sobretodo de carácter mineral, pero para mi gusto está por debajo del 2002 y 1999, incluso me atrevería a ponerlo por debajo del 2004.

Pommard 1er cru Les Pézerolles 1999:

Ante una añada con tan buen nivel de madurez, Etienne decidió emplear un porcentaje superior de roble nuevo, no excesivo, utilizando el menor número de bazuqueos posibles. El vino se mostraba intenso, pleno, complejo y denotando unos buenos años de evolución por delante. Si se compara con los primeros vinos se ve perfectamente una evolución en el estilo de la bodega, pese a la disparidad de las condiciones de cada vendimia. Y es que, pese a que Etienne ya tuviese el control de la bodega, sus primeros pasos se mostraban plenamente tutelados por su padre y año tras año, vemos el reflejo el carácter del hijo en sus vinos.

Maximin Grünhäuser Abtsberg Riesling Auslese 1993

Hace unos meses, tras relataros un breve encuentro con este productor alemán, el componente más divo de los amigos de ETB, también conocido como SilverPink, confirmaba la llegada al mercado español de este afamado elaborador de la ribera ruwersiana, de la mano gerundense de la importadora Vins Alemanys. Las circunstancias de la vida hicieron que me perdiera el acto de presentación de la añada 2005, pero gracias a la laboriosa labor del amigo Calamar, tuvimos unas exhaustivas crónicas de lo allí acontecido. Pues bien, un buen amigo me convenció de lo adecuado de abrir unos cuantos vinos maduros de la zona, y decidimos empezar por esta pequeña maravilla.



La larga historia de producción de esta bodega se ve puntualmente reflejada en este vino, procedente del pago del Abad (Abtsberg), la mejor parcela de la ya mentada anteriormente colina de Maximin Grünhaus, centrada en la sección de ladera con mayor inclinación, formada por 14 hectáreas de riesling, que se nutren de suelos de pizarra azul, creados durante el período devoniano. Parte de la fruta de este Auslese estaba afectada por la botrytis cinerea, ya que se trataba de una vendimia tardía, lo que le confiere un mayor nivel de azúcar residual.
El proceso de vinificación, utilizando la tradicional crianza en ancianos toneles de gran tamaño, es controlado por Alfons Heinrich, enólogo y mano derecha de Carl-Ferdinand von Schubert, propietario de la bodega y en este caso, no se trata de una selección especial de tonel. Si así fuese se indicaría junto al nivel cualitativo del vino, en este caso Auslese.
Pero, dejémonos de etiquetas y charlemos del vino. Mi anfitrión se decidió por una fuerte aireación previa, muy adecuada en estos casos y jarreo la botella unas 7 horas antes del momento de consumo, por lo que me encontré con un vino abierto, maduro y puro. En visual, se mostraba vivamente dorado, con irisaciones levemente cobrizas. Movimiento denso y oleoso. En la nariz de gran pureza, las mieles y los hidrocarburos explotan con gran intensidad, dejando una gran complejidad, plenamente enriquecida por las notas florales, champiñones y ese maravilloso fondo mineral. En boca presenta un muy buen balance entre el dulzor y la acidez, aunque parece mostrar maneras de gran longevidad, ya que la estructura se muestra intacta. Prolongado y delicioso final, se trata de un riesling de gran factura, para beber y beber, 93 PF.

Saumur Blanc Brézé 1999 de Clos Rougeard

Los hermanos Foucault, conocidos por sus tintos a base de Cabernet Franc, son los encargados de interpretar esta Chenín Blanc de una forma un tanto diferente; pero antes de hablar de Brézé una breve introducción al domaine y su filosofía. Ante la disyuntiva del vino como proceso industrial o creación artesanal, Bernard ("Nady") y Jean-Louis ("Charly") Foucault se sitúan claramente en la línea artesana de producción, ya que consideran que es el vehículo apropiado para lograr la expresión del terroir que transmiten cada uno de sus vinos. Por ello intentan contener la producción, con un exhaustivo control de rendimientos y no superar las 20000 botellas por añada.

Localizada en la comuna de Chacé, la pequeña bodega posee 10 hectáreas, mayoritariamente jaspeadas por la Cabernet, de dónde salen vinos con derecho a la apelación geográfica Saumur-Champigny (Loira), con una pequeña parcela de una hectárea de Chenín, en Brézé. Laderas de ligeras pendientes de suelos ricamente nutridos por los substratos calcáreos conforman uno de los pagos más interesantes de Loira, con orientación sur y gran drenaje, son cultivadas de forma orgánica desde hace treinta años.

Su filosofía se acerca al modelo borgoñón de crus, vinificando cada uno de sus pagos de forma individual. Clos Rougeard básico, Poyeux y Clos du Bourg dan nombre a sus tintos y Bréze al blanco. Cuando las condiciones de la añada lo permiten, como en 1997, elaboran un delicioso vino dulce, con derecho a la AOC “Coteaux de Saumur”, presentando entorno a los 200 gramos de azúcar residual, deliciosamente equilibrada por la acidez. Los Foucault son partidarios de un proceso de crianza mediante el uso de barricas de roble procedentes de Allier, particularmente del bosque de Tronçais, tanto para sus tintos, como para su Brézé blanc, lo que le confiere un carácter propio, ya que no sé suele estilar mucho la vinificación de la Chenín con el paso por la madera, pero estamos ante una deliciosa excepción.

A describir se ha dicho. Visual muy subida, de precioso dorado, que sujiere abstenerse a aquellos que crean que un blanco no puede presentar frescura por el sólo hecho que no se describa con tonos pajizos o alimonados. En nariz, tras unos años de guarda, parece mantener ese carácter camaleónico que siempre me maravilla, con constantes variaciones según transcurre el tiempo de aireación (muy recomendable jarrear, aunque dejando la botella abierta durante un prolongado espacio de tiempo, observareis la evolución). Inicialmente se percibe los aromas de la crianza, con el grano de trigo y ligeros aromas de heno seco asomándose, que dan paso a una mineralidad caliza armoniosa. Tras unas trazas de citronela y pipas de girasol, se presenta fresca la fruta, tanto en forma de albaricoque como de pera, dejando un final ligeramente anisado. Nariz de gran intensidad, nítida y evolutiva, con muy buena complejidad. En boca se sigue mostrando fresco, con densidad, pero con esa acidez que siempre me gusta describir como edificante. Prolongado en el final, se trata de un Saumur Blanc de gran carácter, propio y diferente, 93 PF.

¿Dónde encontrarlo? Mis botellas del 1999 salieron de Lavinia, por 24 euros, pero dudo que aún les queden, por lo que si queréis encontrar botellas de este productor escribid a AlmaVinosÚnicos, que son sus importadores en España.