Entre tanto y tanto vino, algo comeremos. En un interesante artículo el amigo Nopisto nos relato la existencia de las conservas de sardinas de añada. Unas delicias en las que poco a poco nos hemos ido introduciendo.
Hace poco tuve la suerte de probar las Connétable en aceite de oliva que comenta en el artículo, gracias a un enotarado de pro. 6 piezas de considerable tamaño, sabrosas e intensas, con un aceite de oliva con un color más subido de lo normal. Muy recomendables. Otro asunto es el tema de la guarda…

Pues bien, un buen amigo, catador de cervezas (¡Sí, existen!) y apasionado de los vinos, nos ofreció durante un minijeebus, una magnífica lata de La Quiberonnaise Millésime 2005 procedente de la Bretaña. Como se aprecia en la segunda foto, el tamaño de las 5 piezas no es excesivamente grande, pero su sabor es delicioso, delicado y sutil, pura mantequilla, y eso que se supone que fue un infanticidio. Tranquilos, los taninos apenas molestaban. ;-P

Curiosamente la tapa indica la añada y a su vez la fecha de caducidad, que finaliza en el 2009, lo cual provoca un claro freno psicológico a intentar guardar la lata más allá de esa fecha.
Ahora una pregunta ¿Os coméis la espina dorsal o sois de los que le realizan la autopsia al animalillo?
Hace poco tuve la suerte de probar las Connétable en aceite de oliva que comenta en el artículo, gracias a un enotarado de pro. 6 piezas de considerable tamaño, sabrosas e intensas, con un aceite de oliva con un color más subido de lo normal. Muy recomendables. Otro asunto es el tema de la guarda…

Pues bien, un buen amigo, catador de cervezas (¡Sí, existen!) y apasionado de los vinos, nos ofreció durante un minijeebus, una magnífica lata de La Quiberonnaise Millésime 2005 procedente de la Bretaña. Como se aprecia en la segunda foto, el tamaño de las 5 piezas no es excesivamente grande, pero su sabor es delicioso, delicado y sutil, pura mantequilla, y eso que se supone que fue un infanticidio. Tranquilos, los taninos apenas molestaban. ;-P

Curiosamente la tapa indica la añada y a su vez la fecha de caducidad, que finaliza en el 2009, lo cual provoca un claro freno psicológico a intentar guardar la lata más allá de esa fecha.
Ahora una pregunta ¿Os coméis la espina dorsal o sois de los que le realizan la autopsia al animalillo?









