Profundizando en las raíces del Domaine Pierre Gonon

Seguramente no sea uno de los nombres más conocidos del Ródano en España, ya que su pequeña producción no favorecía su entrada en nuestro país, aunque sin duda por méritos propios se encuentra entre esos pequeños secretos enológicos escondidos en el Ródano norte.

Hace unos días, para mi suerte, pude acompañar a su importador en una visita al domaine, pasear por alguna de sus viñas, probar alguno de sus vinos y charlar agradablemente con Jean Gonon sobre su filosofía y sus percepciones sobre el mundo del vino en general.

Un escueto posicionamiento familiar:

El domaine Pierre Gonon fue creado por el padre de los actuales propietarios, Jean y Pierre Gonon, dándole nombre y asentando sus raíces en la famosa avenida Ozier (también conocida como de Saint Joseph) en el pueblo de Mauves, dónde están establecidos vignerons tan imprescindibles como Jean Louis Chave o Bernard Gripa y cuya situación explica muy bien la idiosincrasia que mueve a este domaine, de ámbito familiar, apegado a las raíces, con las tradiciones vitivinícolas aprendidas a golpe de multitud de cosechas y con el gran rey Ródano en sus fuentes.

Viñedos y viticultura empleada en ellos:

La familia Gonon posee unas 11 hectáreas de viñedos en pleno corazón de Saint Joseph, ronda de la mítica colina de Hermitage, en las comunas de Mauves, Tournon-sur-Rhône y Saint-Jean-de-Muzols. Y es precisamente en estas comunas dónde esta vasta apelación de origen adquiere sentido, situándose en Tournon la original colina que da nombre a la AOC.

Colindante a ella, dentro del municipio de Tournon pero más cercana a Mauves, se encuentra la colina de Les Oliviers, de orientación sur, en unas tierras ricas de sedimentos graníticos, jaspeadas por cantos rodados. Un suelo pobre que obliga a las plantas a profundizar sus raíces. Aunque en la ladera hay mayoritariamente plantada Syrah de unos 35 años, también se encuentran las dos hectáreas de uva blanca que vinifica la bodega, mayoritariamente Marsanne, plantadas por el padre Pierre en 1958, acompañada con algo de Roussanne. Dentro del municipio de Mauves también poseen una parcela conocida como Montagnon, justo al oeste del núcleo urbano, dedicada exclusivamente a la Syrah.

Más al norte, dirección a Tournon se encuentran tres parcelas llamadas Croix de Peygros, Côtes des Rivoires y Javignas, muy cercanas a la colina de Saint-Joseph, dónde hay plantada Syrah. Una colina con una orientación más expuesta al sudeste y una pendiente muy pronunciada. Aunque en ellas hay plantas de muy buena edad, recientemente se ha realizado tareas de replantación y reorganización en alguna de esas parcelas, aunque su fruta es descartada, empleándose sólo las de mejor calidad para el ensamblaje final.

Y por último las joyas de la corona, las 2,5 hectáreas de Syrah de la parcela conocida como Aubert y que la familia adquirió recientemente al mítico Raymond Trollat, ya jubilado. Y más al norte la parcela Martinot, dentro ambas de la comuna de Saint-Jean-de-Muzols. Aubert se sitúa en lo que parece la continuación física de la colina de Hermitage, separadas ambas por el gran Ródano. Plantas viejas de entorno a los 70 años, con alguna superando los 90 años, plantadas sobre suelos graníticos.

En ellos la viticultura empleada es sensata, con arados continuos a caballo, intentado limitar el uso de productos de síntesis y para ello no escatiman en equipo humano (10 personas para 11 hectáreas). Selección individual (masal) propia y podas cortas, intentando levantar la planta del suelo mediante el atado manual (attachage), podando en verde en junio para limitar rendimientos y poder vendimiar a mano, ya que la composición de los suelos y la pendiente impiden mecanizar la vendimia.

Vinificación tradicionalista:

La recepción de la uva se realiza en su lagar de Mauves, muy cercano a los viñedos, lo que permite mantener las condiciones de la uva en un perfecto estado sanitario. Para su vino blanco emplea fermentaciones combinadas en tanques de acero inoxidable y barricas de madera usada, pero sin maceraciones en frío.Para sus tintos se vinifican cada parcela individualmente, realizando la fermentación en grandes fudres antiguos de madera (alguno del siglo XIX) abiertos, previo despalillado, empleando una parte de racimo entero dependiendo de las condiciones de la cosecha. Allí permanece tres semanas con rotura manual de sombrero mediante pisado hasta que se pasa por la prensa horizontal a baja presión y mediante gravedad pasan a las botas de 600 litros alojadas en las cavas subterráneas.

La edad de la madera empleada puede variar. Por ejemplo, para el vino procedente de Les Oliviers o de las parcelas de Tournon se utiliza madera entorno a los 20 años de vejez y para las viñas viejas de Saint-Jean botas de hasta 60 años. Allí pasan entorno a los 16 meses, dónde son trasvasados hasta tres veces, realizando clarificados con huevo, pero embotellados sin filtrar, tras una estancia en inoxidable durante un mes, para ensamblar las diferentes parcelas. En el proceso se usa el SO2 de una forma sensata, pero sin renunciar a él.

Los vinos comercializados por el Domaine:

Con las uvas descartadas y la uva de las plantas más jóvenes de las viñas dentro de la AOC Saint Joseph, sumada a la uva de una parcela de Mauves que se sitúa fuera de la AOC se elabora un vino tinto del país de L’Ardèche comercializado bajo el nombre Les Iles Feray. Se trata de un vino franco, fresco y ligero.

Su Saint-Joseph blanc “Les Oliviers”, único blanco de la bodega, cuya producción anual no supera las 10000 botellas y que en añadas cómo la 2008 sólo se elaboraron 2000 botellas, se elabora mediante las uvas de la finca homónima que se sitúa en Mauves, dónde mayoritariamente hay plantada Marsanne, acompañada de algo de Roussanne. Un blanco opulento, maduro, cuya evolución le ponen entre los mejores Saint Joseph blancos.

Y por último su Saint Joseph Rouge, elaborado del ensamblaje de las mejores uvas de las parcelas de las tres comunas de Tournon, Mauves y Saint-Jean-de-Muzols. Un tinto sabroso, rico y profundo, sin exceso de densidad, digestivo y de magnífica persistencia. Un Syrah de corte clásico, cuyas notas especiadas y un concreto aroma cítrico lo hacen muy diferenciable.

A modo de anécdota comentar que el domaine vinifica desde el año 2006 (sólo se ha producido desde ese año en las cosechas del 2007 y 2009) una bota de 600 litros de vino con la uva de las viñas más viejas de Aubert, pero a pesar del magnífico resultado obtenido, los Gonon no se ha decidido a comercializarlo, ya que son más partidarios de elaborar un Saint Joseph al más puro estilo Chave, maestro del ensamblaje de pagos de Hermitage. También se ha elaborado de forma experimental un vino afectado por la podredumbre noble procedente de Les Oliviers, pero será difícil que vea la luz algún día.

Nuestra experiencia:

En la cava probamos botellas finalizadas de su Saint Joseph Rouge 2008, una añada que no parece mostrar las visas de gran evolución pero que sí transmite la sensación de poderse degustarse con mucho atino actualmente. Un Saint Joseph Rouge 2007 algo reducido, pero que aparentemente nos acompañará por muchos años, ya que muestra una estructura delineada y una magnífica materia. También probamos una botella de su Saint Joseph Rouge 2000, añada algo parecida a la 2008 y que parecía haberse despertado con ganas de dar su mejor cara. Un tinto digestivo, no exento del carácter más oscuro de la Syrah, dónde los aromas especiados, la fruta más negra y los florales se habían unido en un bouquet delicioso. Gran trabajo, sin duda, en una cosecha mediana.

Tras ello pasamos a probar los vinos que han dado la cosecha 2009 con Les Iles Feray 2009 cómo presentación de añada. Un tinto ligero y fresco sin más vocación que ser un vino de momentos de sosiego. Luego paramos a las muestras directas de botas. La primera muestra procedía de Javignas en Tournon, la segunda muestra, más reductiva procedía de Peygros en el mismo Tournon, y la tercera de Les Oliviers. La última, impresionante, procedía de las viñas más ancianas de Saint-Jean-de-Muzols. Jean allí nos explicó lo de la bota seleccionada de 800 botellas que llevaba elaborando desde el 2006 y que no se había decidido a comercializar aún. Fue un interesante ejercicio, dónde apreciamos cada una de las características que le aporta cada parcela y en el que apreciamos cómo dicha variación entre los diferentes suelos permiten obtener al vigneron el resultado buscado.

Cómo sucede en Borgoña o en Hermitage, los productores que elaboran tanto tintos cómo blancos, prefieren servir antes los tintos y después los blancos, y en esta bodega a la hora de la cata se sigue esa premisa. No probamos el Saint-Joseph blanc Les Oliviers 2009, pero si una botella finalizada de Les Oliviers 2008, un blanco opulento pero no graso, con un perfil almizclado delicioso. También probamos una botella de Les Oliviers 1998 que presentaba un magnífico trabajo de evolución que se ponía a la altura de algún que otro Ermitage blanc. Fue un magnífico colofón para una jornada apretadísima en el Ródano norte.

Anexo fotográfico de la visita: Domaine Pierre Gonon.

Una pequeña parte de la Borgoña visita Barcelona

El pasado lunes 26 de abril tuvo lugar en Casa Fernández la presentación de los vinos de algunos de los productores que trabaja Julien Steinhauser de la barcelonesa tienda de La Part dels Àngels. En esta presentación pudimos charlando un buen rato con los vigneron, padres de las criaturas, probando algunas referencias de su buen hacer. Allí coincidimos con unos cuantos enochalados, tanto amateurs como profesionales y compartimos infinidad de agradables charlas. Este es un breve relato de lo probado.

Empezamos por el Auxerrois de la mano de Ghislaine y Jean-Hugues Goisot (Domaine Goisot en Saint-Bris), viticultores biodinámicos, cuya sapiencia intentan transmitir a sus vinos, expresando la mineralidad marcadamente caliza de la zona. Probamos su Bourgogne Côtes d'Auxerre Corps de Gardes 2008, un Chardonnay (o Beaunois de Chablis, cómo se conoce en la zona) delineado y ligueramente untuoso, tanto en fragancias cómo en textura, y un Saint-Bris Corps de Garde 2008, un Sauvignon delicioso, más mineral que vegetal, limpio y fresco. Dos muestras de una de mis bodegas favoritas del Auxerrois.

Pasamos a saludar a Franck Grux, que estaba presente cómo vigneron y cómo enólogo de Olivier Leflaive (Domaine/negociant en Puligny-Montrachet) y degustar el Chablis 1er Cru Montée de Tonnerre 2008 de Olivier Leflaive. Suelo ser bastante crítico con el uso de la fermentación en barrica y la crianza por parte de este domaine, pero sin duda sus Chablis suelen responder mucho mejor que sus vinos de la Côte de Beaune, desde mi punto de vista y este Tonnerre sigue esta dinámica.

Tras empezar con los blancos del norte, decidimos bajar directamente a la Côte Chalonnaise e ir ascendiendo hasta la Côte de Beaune, y para ello le entramos al Rully 1er Cru La Pucelle 2008 de Paul y Marie Jacqueson, mientras Marie nos explica que La Pucelle se vinifica mediante una crianza con sólo un 20% de madera nueva durante unos 11 meses. Dicha crianza no se percibe en ningún momento, siendo este vino un perfecto introductor a la grandeza de la Borgoña blanca.

Volvemos a la Côte de Beaune y volvemos a encontrarnos con Franck Grux quién nos da a probar sus propios vinos, vinificados en su bodega de Meursault. Un más que correcto Bourgogne les Grandes Coutures 2008 cómo tarjeta de presentación y un Meursault Les Meix Chavaux 2008, una parcela que comparte con su primo Jean-Marc Roulot y cuya acidez nos deja algo descolocados, aunque se aprecia una magnífica fruta, con un paso vigoroso y contundente, tanto en nariz como en boca. También probamos un Puligny-Montrachet Les Enseignères 2008 que Franck elabora para Olivier Leflaive, un blanco delineado pero no del todo placentero.

Seguimos con Alexandre Moreau de Domaine Bernard Moreau et Fils, cuya bodega se encuentra Chassagne-Montrachet, que presenta su Chassagne-Montrachet Blanc 2008 y su Chassagne-Montrachet 1er Cru Morgeot 2008, marcados también por la acidez. Se trata de un delicioso muestreo de lo que ofrece Alexandre en una añada similar a la 2007, pero con menor materia. Su village es de los mejores vinos comunales y su 1er Cru Morgeot, procedente de las parcelas La Cardeuse y Fairendes, se muestra con mayor frescura comparado con otros Morgeot de otros productores.

Junto a Alexandre se encuentra Henri Boillot, maestro propietario del Puligny-Montrachet 1er Cru Clos de la Mouchère 2008, una parcela dentro de Perrières de 4 hectáreas con derecho a nombrarse en el etiquetaje. Un blanco delineado, goloso y perfilado. Seguramente el blanco de la velada, aunque los puristas le achaquen falta de autenticidad, se trata de un muy buen trabajo en esta añada.

Y finalizada la tanda de vinos blancos, empezamos con los tintos de la Côte de Nuits con Cyprien Arlaud del Domaine Arlaud (Morey-Saint-Denis) como puerta de entrada. ¿Y qué entrada! Cyprien se está convirtiendo en un elaborador de vinos finísimos y frescos, con un perfil muy evocador. Su Bourgogne Roncevie Rouge 2007, elaborado con viñas situadas en Gevrey-Chambertin se muestra abierto y fragante, portando también un Chambolle-Musigny 2008 filigranero y etéreo. Un tinto muy digestivo y es que hace poco que Cyprien ha conseguido el certificado de viticultura biodinámica.

Justo a su lado se encuentra Emmanuel Humbert de Domaine Humbert Frères (Gevrey-Chambertin), lleno de su bonhomía que refleja en sus vinos, francos y frescos, cómo su Fixin Rouge 2007 y su Gevrey-Chambertin Vieilles Vignes 2008, que se presentan directos, pero no excesivamente profundos.

Bajamos a la Côte de Beaune para probar el Volnay 1er Cru Les Chevrets 2008 del Domaine Henri Boillot, vinificado en la antigua bodega de la familia en Volnay, y parece haber capeado bien las granizadas que asolaron Volnay en este 2008, ya que se muestra cómo un tinto no excesivamente marcado por la falta de madurez. Buen trabajo tanto en viña como en bodega.

Y acabamos en la Côte Chalonnaise con el Rully 1er Cru Les Cloux 2008 de Paul et Marie Jacqueson, un tinto ligero y goloso, perfecto para tiempos veraniegos y con el maestro Vincent Joblot de Domaine Joblot (Givry) sirviendo su Givry Le Pied de Chaume 2008, algo primario y su Givry 1er Cru Clos de la Servoisine 2008, seguramente de los vinos tintos más valorados del sur de la Borgoña y que en esta ocasión presenta ligueros atisbos de aromas de verdores, pero su personalidad los esconde bajo una fachada de gran tinto.

Magnífica iniciativa que culminó con una cena junto a los bodegueros en el Restaurante Via Veneto, pero eso es ya harina de otro costal.