El otro día, con motivo de una celebración decidí abrir una botella especial. De uno de mis productores favoritos de Volnay y por ampliación de toda
Tras descapsular la botella, me topé con el clásico recubrimiento, entre negrusco, verdoso y marronoso que se genera entre la parte exterior del tapón y la capsula. Pese a limpiarlo con esmero, el tapón permanecía oscuro y apestando a moho exageradamente, por lo que se hacía necesario intentar que ninguna partícula exterior del corcho tocara el vino.
Para estos casos, suelo utilizar un sacacorchos de láminas, un utensilio práctico, barato y que es fácil de localizar, ya que se suele vender en muchas tiendas especializadas, incluido el Club del Gourmet del Corte Inglés. Su uso es sencillo, pero requiere una cierta práctica. Un consejo, utilizar botellas nuevas para ir practicando, pero que el vidrio con el que están hechas sea de buena calidad, ya que os podría pasar algo peor que contaminar el vino, y es que rascarais partículas sueltas de vidrio del cuello de la botella, conllevando un riesgo para la salud. Sólo me ha pasado una vez, pero más vale prevenir.
Lastimosamente, debía estar algo patoso y fue meter la parte más alargada del sacacorchos entre el tapón y el cuello de la botella y hundirse irremediablemente. Trágicamente, el Volnay, que parecía mostrar aún atisbos de vida, fue contaminado por un excesivo aroma de champiñones, que encima se mostraba físicamente en unas partículas flotantes, que ni filtradas dejaban de percibirse en el vino. Descanse en Paz.
Pues bien, googleando un poco, me topé el otro día con el blog de François Audouze, de L’Academie dus Vins Anciens, una gente con práctica en la obertura de botellas antiguas y pude ver como lo hacen ellos.
Y vosotros ¿tenéis algún método especial?
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